Domingo 1º de Adviento


Introducción:

Dios sigue llamando hoy como cuando eligió a Abrahán y le bendijo (1ª lect.). Queremos escuchar esas llamadas de Dios y le pedimos que nos haga ver su misericordia (sal.). Pero también nos damos cuenta de que hay que prepararse, llevando una vida más transparente (ev.).

PRIMERA LECTURA

Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo

Monitor:

Los cristianos somos una familia. Como todas las familias, tenemos una historia, una cadena de personas que vivieron antes que nosotros con la ilusión de vernos llegar un día al mundo.

En la gran familia de los cristianos el más importante es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

Antes de Jesús los hombres aguardaban la venida de un salvador. Aunque muchos no lo sabían, el salvador era Jesús.

El texto de la Biblia que vamos a leer nos habla de uno de esos hombres. Se llamaba Abrahán. Un día Dios le llamó. Le pidió una cosa muy difícil y, al mismo tiempo, le prometió algo muy grande. Abrahán creyó en esta palabra porque se fió de que Dios iba a cumplirla. Mucho tiempo después nació Jesús, el Salvador de todos los hombres. Era de la familia de Abrahán.

Dios sigue hoy llamando a los hombres y mujeres para hacer cosas muy grandes en el mundo.

 

Lector:

Lectura del libro del Génesis 12, 1-2. 3b-4a. 5a. 5c. 7

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:

—«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostrare.

Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo».

Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

Abrán llevó consigo a Saray, su mujer. Salieron en dirección de Canaán y llegaron a la tierra de Canaán.

El Señor se apareció a Abran y le dijo:

—«A tu descendencia le daré esta tierra».

El construyó allí un altar en honor del Señor, que se le había aparecido.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

Salmo responsorial: Salmo 84, 9. 10 y 13b (R.: 8a)

Monitor:

Dios nos llama. Al decir «sí» a lo que nos pide, nos sentimos felices y en paz. Dios se acerca para traernos su salvación. La hará brotar de nuestra raza, de la tierra de los hombres. Por eso, le decimos de corazón: Muéstranos, Señor, tu misericordia.

 

Salmista:

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón». R.

La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
y nuestra tierra dará su fruto. R.

 

Aleluya Lc 3, 4. 6

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.
Todos verán la salvación de Dios.

 

EVANGELIO

Yo envío mi mensajero delante de ti

Monitor:

 

Cuando alguien a quien queremos va a venir a nuestra casa, hacemos muchos preparativos: le preparamos la comida, la habitación. Procuramos que todo esté lo mejor posible. Si una persona importante visita una ciudad, se adornan las calles, se para el tráfico; la gente se asoma a los balcones y ventanas. Cuando está a punto de llegar, alguien le anuncia.

Juan, el Bautista, anunciaba a la gente que el Enviado de Dios, el Mesías1, estaba a punto de llegar. Les decía que se preparasen a recibirlo. Las gentes no sabían bien quién era; pero lo esperaban con impaciencia. Juan les bautizaba en el río Jordán y los que recibían este baño querían indicar así que deseaban llevar una vida limpia, mientras esperaban al Mesías.

 

Sacerdote (o diácono):

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-5. 7-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías:

«Yo envío mi mensajero delante de ti
para que te prepare el camino.

Una voz grita en el desierto:
"Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos"».

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.

Y proclamaba:

—«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

 


1«Mesías»: Esta palabra quiere decir «enviado de Dios». Dios había prometido salvar a su pueblo por medio del Mesías. Volver.