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Ahora, con más poder que en el pasado,
tiene a Cuba y Venezuela como prioridad.
Otto Reich, experto en operaciones encubiertas,
según el Congreso de EU

CARLOS FAZIO


 

Otto Reich, "enviado presidencial especial" de la Casa Blanca para América Latina, nació en La Habana y en 1960 emigró a Estados Unidos con sus padres. En 1973 obtuvo una maestría en artes de la Universidad de Georgetown. Allí trabó amistad con Frank Calzón, conocido reclutador de agentes de la CIA, quien desde entonces participa con Reich en los planes para la "liberación" de Cuba.

En 1981 la administración Reagan contrató a Reich como administrador asistente de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. La famosa USAID, una institución fachada al servicio de la comunidad de inteligencia, encargada hoy de extender los contratos para la reconstrucción de Irak a las corporaciones multinacionales que integran el complejo militar industrial. Dos años después Reich fue promovido como consejero especial para diplomacia pública del secretario de Estado George Shultz. Su función era fabricar artículos para desinformar a la opinión pública. Es decir, se encargaba de la propaganda negra.

Una investigación de la General Accounting Office (Oficina General de Contaduría, GAO por su siglas en inglés), demostró que en la guerra sucia contra Nicaragua, Reich "utilizó fondos federales para publicidad o propaganda no autorizada por el Congreso". Además, la GAO lo acusó de "utilizar los nombres de los cabecillas contras para divulgar artículos en importantes medios de prensa". Un socorrido método estadunidense para fabricar poetas y periodistas "disidentes". Mientras Reagan y su propaganda bélica llamaban a los contras "luchadores por la libertad", Reich se encargaba de ponerle contenido a las campañas de intoxicación antisandinistas. Dirigidos por John D. Negroponte desde Honduras, los jefes contras estaban en sus campamentos y nunca se enteraron de "sus" artículos. Cabe resaltar que todo eso ocurrió según la Oficina General de Contaduría de Estados Unidos.

Una de las más burdas falsificaciones de Reich dio la vuelta al mundo. Inventó y filtró a la prensa que los sandinistas tenían Mig soviéticos de combate y que invadirían Arlington, Texas. (El simil de las armas de destrucción masiva en la actual coyuntura iraquí). Reich atribuyó la "información" a "documentos obtenidos por fuentes que han pedido no ser reveladas"; ahora simplemente dice "crean lo que decimos". Con base en mentiras se buscaba alcanzar un consenso interno para la guerra en Centroamérica. Una frase famosa de Reagan respecto de El Salvador, pero aplicable a Nicaragua, era: "El Salvador está más cerca de Houston, que Houston de Nueva York". O sea, "peligra nuestra seguridad nacional". Otra patraña atribuida a Reich fue que los sandinistas "perseguían a los judíos". Después fraguó que habían cometido un "genocidio de misquitos". En ese caso apoyó la "información" con fotos; pero después se descubrió que eran de guerras libradas en Africa.

Otra acusación del GAO contra Reich fue que hizo uso del presupuesto federal para "recaudar fondos" para los contras. "La red en la que participaba Otto Reich recaudó y canalizó dinero hacia cuentas en bancos en Islas Caimán y a una cuenta secreta del Banco Lake Resources en Suiza". Los datos son parte de la trama del Iráncontras investigada por la General Accounting Office. Es decir, la venta de droga para comprar armas para los antisandinistas, que involucró a Reich con el general Richard Secord, el teniente coronel Oliver North y los terroristas de la CIA Félix Rodríguez y Luis Posadas Carriles, encargados de recibir los aviones en la base salvadoreña de Ilopango.

Según el GAO, "Otto Reich estuvo involucrado en actividades de propaganda encubierta y prohibida y fue más allá de lo aceptable en actividades de información pública". Es decir, mientras participaba de manera encubierta en la operación Iráncontras, intoxicaba a los contribuyentes estadounidenses con la amenaza de unos Mig soviéticos que no existían. Otro informe, éste del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, de 1988, señala: "Oficiales de categoría de la CIA, con experiencia en acciones encubiertas y especialistas en operaciones psicológicas del Departamento de Defensa, estaban profundamente involucrados en el establecimiento y la participación en las operaciones de política interna y de propaganda que se desarrollaban en un oscuro buró del Departamento de Estado, pero que dependía directamente del Consejo de Seguridad Nacional, y no como está establecido por los canales normales del Departamento de Estado". El "oscuro buró" al que alude el informe del Congreso de Estados Unidos era el que ocupaba Otto Reich; según la indiscutible fuente, Reich estaba adscrito a las operaciones de guerra psicológica para Centroamérica.

 

La conexión venezolana

Cuando las pesquisas congresionales sobre el Iráncontras hicieron inconveniente la presencia de Otto Reich en Washington, la administración Reagan lo nombró embajador en Venezuela. Estuvo allí entre 1986 y 1989. En Caracas tomó contacto con un poderoso grupo económico venezolano de origen cubano (el clan Cisneros), que mantiene posiciones extremistas hacia la isla. También se vinculó con el terrorista Orlando Bosch, autor intelectual del atentado contra la nave de Cubana de Aviación sobre Barbados, con saldo de 76 muertos. Reich usó sus credenciales como procónsul y logró sacar a Bosch de la cárcel, asegurándole luego un exilio dorado en Miami.

Según el senador estadounidense Christopher Dodd, "mientras Reich fue embajador en Venezuela sirvió como una especie de encubridor de Orlando Bosh". El propio fiscal general adjunto de Estados Unidos, Joe Whitley, había declarado a Bosch como un hombre "resuelto y firme en su ideología de violencia terrorista". Pero en 1990 Reich le consiguió el perdón presidencial.

En Caracas, como embajador, Reich organizó reuniones con participación de Hubert Matos y Carlos Alberto Montaner, cuando éstos buscaban establecer una vía contrarrevolucionaria alterna a la de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), de Jorge Mas Canosa (ya fallecido), con sede en Miami. En uno de esos encuentros privados, Reich aseguró que Washington "está dispuesto a contribuir a la causa mediante el incremento de la ayuda financiera a las organizaciones (anticastristas) radicadas en Venezuela". Según el investigador cubano Reinaldo Taladrid, los conspiradores financiados por Reich a finales de los años ochenta en Venezuela, participaron en el intento de golpe de Estado contra el presidente constitucional Hugo Chávez en 2002.

Los nexos de la FNCA con los golpistas del 11 de abril en Caracas están documentados en la prensa de Estados Unidos. El director ejecutivo de la Fundación, Joe García, reconoció a El Nuevo Herald de Miami que había sostenido reuniones y había "asesorado" a dirigentes opositores a Chávez. El diario también recogió la opinión del ex banquero cubano-venezolano Orlando Castro: "En el esquema con el que se pretende sacar a Chávez tiene bien metidas las manos la Fundación Cubano Americana, la misma que decidió en Florida el triunfo a favor de Bush" (ENH, "Un grupo del exilio tiene contactos con los opositores a Chávez", 9.IV.2003).

Según el Herald en español, los activistas del exilio cubano -"desde la Junta Patriótica Cubana hasta la Unidad Cubana, pasando por Vigilia Mambisa, Comandos F-4 y las más importantes emisoras de radio y televisión de la ciudad"- pusieron a disposición de los antichavistas "recursos, experiencia, estrategias, apoyos logísticos, cabildeo y contactos en todo Estados Unidos, para impulsar el activismo opositor al gobernante venezolano (...) La colaboración ha llegado al campo militar, luego que la Junta Patriótica Venezolana, bajo el liderazgo del capitán Luis García Morales (uno de los primeros oficiales activos en rebelarse contra Chávez) firmara un acuerdo de cooperación con el grupo anticastrista Comandos F-4" (ENH, "Antichavistas buscan apoyo en el exilio cubano", 22.X.2002). Según el diario La República de Uruguay, la "alianza cívico-militar" firmada por los militares Luis García Morales y Rodolfo Frometa (líder de Comandos F-4), busca derrocar a Chávez, Fidel Castro y al presidente de Brasil, Inácio Lula da Silva (LR, "Formalizaron en Miami una alianza contra Chávez, Fidel y Lula da Silva", 23.X.2002).

Durante el paro patronal insurreccional de diciembre-enero pasados, para derrocar a Chávez en Venezuela, parte de los "recursos" aportados por los grupos radicales del exilio cubano fueron canalizados mediante transacciones bancarias, a través de cuentas localizadas en el Transatlantic Bank y el Ocean Bank de Miami. El Ocean Bank ya había sido mencionado en la coyuntura golpista de abril. Según la periodista Lilliam Oviedo, "los conspiradores de Venezuela (...) recibieron recursos a través del Ocean Bank, uno de cuyos principales accionistas es Mario del Valle, esposo de Clara del Valle, vicepresidente de la FNCA" ("La ultraderecha en las suyas", El Nacional, 5.V.2002).

Cabe consignar que el cubano Osvaldo Payá, que dirige el descabezado Proyecto Varela -candidateado al Premio Nobel de la Paz por la administración Bush, con el coauspicio del jefe del gobierno español, José María Aznar y el Partido Acción Nacional de México-, envió una carta de felicitación al empresario Pedro Carmona cuando dio el golpe de Estado. Entre otras cosas, lo felicitó por "el derroche de valor, firmeza y amor a la libertad" desplegado por ellos contra Chávez.

 

El error

En los días del golpe, la mano de Otto Reich junto a la FNCA fue bien visible. En una acción de neto corte injerencista, consignada por las agencias de noticias, Reich dio su apoyo inmediato a Carmona y los militares putchistas. Pero cometió un error del cual tuvo que retractarse después el gobierno de Estados Unidos: con fines diversionistas, difundió el falso rumor de que cuatro aviones cubanos estaban estacionados en Caracas durante los sucesos de abril. Asimismo, y gracias a sus buenos oficios, a finales de febrero y principios de marzo del año pasado (mientras se preparaba el golpe), el ex coronel de la Fuerza Aérea venezolana, Pedro Soto, se reunió en Miami con Jorge Mas Santos y Joe García, dirigentes de la FNCA; con José Basulto, líder de Hermanos al Rescate, y participó en un programa de radio de Armando Pérez Roura. Reich también estuvo detrás de la campaña de prensa contra el convenio energético entre Venezuela y Cuba, que fue financiada por la Fundación. Altos directivos de PDVSA (la compañía petrolera estatal venezolana) fueron invitados a Miami por la FNCA y se trasladaron en un avión Folem propiedad de Mas Santos.

En 2003, con más poder que en el pasado, Otto Reich, quien despacha ahora desde un "oscuro buró" en algún rincón de la Casa Blanca, tiene anotados como los puntos prioritarios de su agenda a Cuba y Venezuela.

Roberto Savio

Chair, IPS International Board of Trustees

Personal communications: utopia@ips.org

Official communications: romadir@ips.org

Enviado por Stédile, el 030507

 

 


 



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