Servicios Koinonía    Koinonia    Vd esta aquí: Koinonía> Biblico > 7 de febrero de 2010
 

Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 7 al 13 de Febrero de 2010  
5º domingo de tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  5º domingo de tiempo ordinario, ciclo C el  10 de Febrero de 1980
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.



 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 7 de febrero de 2010
 5º domingo de tiempo ordinario, ciclo C, año par
 Ricardo, Gastón, Romualdo

 INICIO

Is 6, 1-2a. 3-8: "¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?"
Salmo: 137: “Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor”
1Cor 15, 1-11: “Porque yo soy el menor de los apóstoles”
Lc 5, 1-11: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres."

El autor de la primera lectura ubica la escena en un tiempo concreto, año 740 a.C. que corresponde a la muerte del rey Osías (740 a.C). El relato se divide en dos partes: la visión (vv. 1-4) y la reacción del profeta (vv. 5-8). Una tercera parte, que ha sido excluida en nuestro texto liturgico (vv. 9-13), cuenta la misión que recibe el profeta. Realmente todo el capítulo 13 forma una unidad literaria. Por su similitud con los relatos de vocación de Jeremías y Ezequiel, que tienen estas mismas tres partes, algunos consideran este relato como de vocación. Sin embargo, el contenido nos lleva a pensar en un relato de misión.

La escena comienza a desarrollarse probablemente en el templo de Jerusalén, donde el profeta recibe la visión de una liturgia celeste. El profeta ve a Yahvé con los rasgos de un rey, ejerciendo su poder. También sobresale un lenguaje de plenitud expresado en frases como “el ruedo de su manto llenaba el templo”, “su gloria llena la tierra toda”... Los serafines (serafín = ardiente), seres alados de fuego, que no son todavía los ángeles de la tradición posterior, están por encima del rey, en actitud de servicio. Los serafines entonan el canto del «santo, santo, santo». La santidad de Dios se hace visible a través de su gloria, y la gloria de Dios se manifiesta a través de sus obras en la creación y de sus acciones liberadoras a favor de su pueblo.

En los vv. 5-7 se nos muestra la reacción de Isaías ante la visión, poniendo el acento en la impureza de sus labios y los de su pueblo. Se siente perdido por que tal vez no habló en el momento que lo debía hacer, esto lo hace impuro e incapacitado para ejercer su vocación de hablar en le nombre de Yahvé. La exclamación angustiosa que expresa conversión es atendida con un serafín quien a través de un carbón encendido toca su boca para que le sean perdonados sus pecados. Isaías entonces está habilitado de nuevo como profeta, no sólo para hablar sino para escuchar la voz de Dios que busca un profeta. Pasando de la angustia del pecado a la seguridad de estar acreditado para hacer de profeta, responde de inmediato “aquí me tienes”, manifestando así su disponibilidad y pertenencia absoluta a la voluntad del Señor.

Todo el capítulo 15 de 1 Corintios tiene como eje temático la resurrección de Jesucristo, puesta en duda en el v.12: “¿cómo dice alguno que no hay resurrección de los muertos?”. Al comenzar el capítulo Pablo recuerda la Buena Nueva como el mejor regalo entregado a la comunidad de Corinto, regalo que fue recibido y mantenido con fidelidad a las palabras anunciadas. Aparece claro que el elemento común a los cristianos de todos los pueblos, culturas y tradiciones es la palabra de Dios. El contenido de la Buena Nueva lo describe Pablo citando un fragmento del primer credo cristiano que tiene como protagonista a Cristo, como testimonio de solidaridad, su muerte por nuestros pecados, como punto de referencia, las Escrituras, como respuesta solidaria humana, su sepultura, como intervención directa de Dios, su resurrección, como testigos de la resurrección, a todos los que se les apareció. El Dios de la Vida y la vida de nuestro pueblo es la razón de ser de toda vocación cristiana, que es vocación a defender y acrecentar la vida. «Para que tengan Vida y Vida en abundancia».

En el evangelio de hoy nos encontramos con un diálogo entre Jesús y Pedro, sencillo y profundo a la vez, diálogo que podríamos hacer nuestro en medio de las aguas tempestuosas de este mundo mientras nos esforzamos en nadar contra corriente. Pedro, por el oficio, era el experto en lugares y horas precisas para pescar. Sabía que en la noche y con las aguas tranquilas se pesca mejor, eso había estado haciendo toda la noche ¡y no habían cogido ni un pececito! Pero llega Jesús que sin ser pescador le dice sencillamente, que eche las redes para pescar...

Pedro, el experto, pudo haber dicho que no, que no era ni la hora ni el lugar para pescar y todo hubiera quedado ahí. Pero no, calla su experiencia y sabiduría (“hemos pasado toda la noche bregando”); reconoce su fracaso y desilusión (“no hemos cogido nada”), y “en nombre de Jesús echa las redes”. Y ya conocemos el final del relato: ¡una pesca maravillosa! Cuando Jesús le pide a Pedro que “reme mar adentro” lo está invitando a una aventura que lo lleva más allá de las playas cotidianas en busca de un horizonte mucho más amplio. Y Pedro cree en la palabra de Jesús.

Este es el verdadero milagro: creer cuando todo parece ilógico. La abundante pesca y las redes llenas de peces son sólo la consecuencia de la fe. Todos los relatos de milagros en el evangelio comienzan con la fe o la suscitan, es la condición para ver la acción de Jesús, cuando no la hay, Jesús simplemente se va a la otra orilla como veremos en las próximas semanas. Si creemos en Jesús entonces se realiza el milagro!

Claro, la cosa no es tan sencilla, se necesita una fe muy grande dada por Dios. Pidamos esa fe para que igual que Pedro, creamos en Jesús, obedezcamos su palabra, rememos mar adentro y echemos las redes para pescar, entonces, veremos otro milagro en nuestras vidas y en nuestra comunidad.

Y es que ser discípulos de Jesús exige confiar en la palabra de Cristo. La misión a la que Jesús nos quiere enviar es osada y, hoy por hoy, con pocas probabilidades de éxito. Jesús quiere contar con nosotros y nosotras para el proyecto de Reino. Jesús convoca a los Apóstoles para que sean pescadores de hombres, por eso toda vocación exige "remar mar adentro" para abandonar las seguridades de la orilla, tener un horizonte ilimitado asumir responsabilidades y meterse en una gran obra: la salvación de todos los hombres y mujeres del mundo.

Sin demeritar el oficio de los pescadores lo que le propone Jesús a Pedro es una superación en el oficio que hasta ahora había desempeñado, pescar hombres y mujeres para el Reino es una empresa más noble y difícil que pescar peces, es algo más milagroso que la pesca que acaban de hacer.

Pero los llamados a esta nueva labor son también invitados a “dejarlo todo” para seguir a Cristo. Los necesita dedicados a tiempo completo, dedicándole a esta “misión” todas las fuerzas, pescar hombres y mujeres para el Reino exige renunciar a todo lo demás y asumir a Jesús como única posesión. La misión a la que se llama exige desprenderse por completo del mundo, para apegarse totalmente a Jesús. En el relato de hoy se van con Jesús que vale mucho más que las dos barcas llenas de pescados que les acaba de regalar. Dejaron esa abundante pesca que los había admirado tanto porque comprenden que la vocación compromete al ser humano en un trabajo que está por encima de los trabajos humanos ordinarios. La vocación – misión es una invitación a colaborarle a Dios, un trabajo milagroso. Oremos hoy por aquellos que dejándolo todo se han ido tras el Señor.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 14 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí.  Puede ser escuchado aquí.

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 31, que se titula «¿Dios hace milagros?», que puede ser útil para suscitar un diálogo-debate sobre el tema. Su guión y su audio puede recogerse en http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130031 Hay varios otros varios guiones con temas relacionados, que se prestan a un debate-catequesis donde sea oportuno.

Para la revisión de vida
Probablemente en mi juventud hubo una vivencia fervorosa de vocación. Me sentí llamado/a. ¿Cómo están las ascuas de esa experiencia ardiente? ¿Como un rescoldo apagado, o vivo? ¿Necesito avivar esa experiencia, o por lo menos volver a ella, para retomar conciencia del llamado que Dios me hace?

Para la reunión de grupo
- ¿Qué es la vocación: algo que tiene un fundamento fuera de nosotros mismos, algo que reside en nuestro corazón, o en nuestra decisión?
- ¿Se puede ser cristiano sin decidir discernidamente ante Dios qué hacer con mi vida como totalidad?
- Reflexionar-dialogar sobre este pensamiento (especialmente para la reunión del grupo juvenil):
- “No sé de privilegio más atractivo que éste de haber encontrado la vocación, de haberse encontrado uno a sí mismo. La mayoría de los mortales vive como descaminada. Acepta su destino con resignación pero no sin la secreta esperanza de eludirlo algún día. Sólo son felices aquellos que saben que la luz que entra por su balcón cada mañana viene a iluminar la tarea justa que les está asignada en la armonía del mundo”.

Para la oración de los fieles
-  Hoy vamos a responder “Te lo/la expresamos, Señor”.
- Nuestra alegría por haber sido llamados a la existencia, a la vida y al amor… te la expresamos, Señor
- Nuestro agradecimiento por todos los que han hecho posible nuestra vida, nuestro crecimiento y nuestra felicidad… te lo expresamos, Señor
- Nuestro deseo de ser agradecidos y entregar gratis a los demás lo que gratis hemos recibido… te lo expresamos, Señor
- Nuestra voluntad decidida de que en nuestra familia y en nuestra comunidad se cree un ambiente de amor y de acogida del llamado de Dios… te la expresamos, Señor
- Nuestra voluntad de comprometernos cada día a construir un mundo más digno de Dios y de sus hijos e hijas… te la expresamos, Señor

Oración comunitaria
Dios Padre Madre, que misteriosamente nos pones en la existencia y nos haces depositarios de este caudal invaluable que es la vida, el tiempo, la posibilidad de ser y de elegir, de querer y de hacer, de amar y construir... Queremos expresarte nuestro deseo de ser cada vez más conscientes del valor de la vida que llevamos entre manos, y la alegría estremecida de saber que podemos hacer de ella, ante Ti y ante la Historia, una aventura personal, irrepetible, de amor y de felicidad. A Ti que eres amor y felicidad por los siglos de los siglos. Amén.



 Lunes 8 de febrero de 2010
 Jerónimo, Emiliano

 INICIO
1Re 8,1-7.9-13: “La gloria del Señor llenaba el templo”
Salmo: 131: “Levántate, Señor, ven a tu mansión”
Mc 6, 53-56:  Jesús cura a los enfermos

El evangelio de hoy nos resume una jornada de Jesús a orillas del lago de Galilea: La gente sigue a Jesús, él les permite acercarse y los cura. La enfermedad, en la época de Jesús, excluía a las personas de la sociedad y del culto, pero él con su actuar reintegra a la sociedad y a la religión al individuo y muchas veces perdona sus pecados, algo que sólo puede hacer Dios lo que hace que crean en el como el Mesías.

Muchos se acercan a Jesús y quedan curados por la fe que tienen en él, no porque tocaban el manto. Se da en ellos un salto de calidad y pasan de una religiosidad a la fe en Jesús como Mesías y Salvador y esto le abre paso al milagro, la curación y el perdón de sus pecados. Después muchos le seguían y daban gloria a Dios.

Jesús se presenta en el evangelio como el Médico que cura muchas clases de enfermedades. Jesús recupera la salud y la vida. Hoy los discípulos y misioneros de Jesús debemos apostar también por la salud y la vida, por toda clase de vida. Leyendo y oyendo este evangelio debemos hacer una opción por la vida, al fin de cuentas él vino para que tuviéramos vida y la tuviéramos en abundancia, pero es requisito que lo reconozcamos y lleguemos hasta él, debemos familiarizarnos con la persona de Jesús y percibirlo en nuestras vidas como Mesías y Salvador.


 Martes 9 de febrero de 2010
 Miguel Febres Cordero, Rebeca

 INICIO
1Re 8,22-23.27-30:  “Escucha la súplica de tu pueblo cuando rece en este sitio”
Salmo: 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mc 7,1-13: Controversia con los fariseos

Hoy nos encontramos con dos clases de personas: Jesús, un hombre libre y liberador, y algunos fariseos y maestros de la ley que critican la conducta de los discípulos de Jesús. Estamos ante una polémica de la época de Jesús, pero también de nuestros días. En ese momento ellos consideran que “guardar las tradiciones de los mayores” acerca más a Dios. Jesús, en cambio, propone algo más importante y esencial

Jesús enseña que para estar más cerca de Dios es necesario convertirse y seguirlo de corazón. El mandamiento del amor a Dios está por encima de los afectos familiares y la economía del templo. Enfatiza el compromiso por la vida. Jesús propone una mirada más alta: Ir más allá del lavarse las manos y llegar a amar y comprometerse. Por eso denuncia la hipocresía y la falsedad de las prácticas farisaicas.

Jesús denuncia las prácticas religiosas enseñando cuál es el mandato claro de Dios y lo que El quiere, su voluntad. Podríamos decir que nos muestra un rostro nuevo de Dios. Jesús se nos revela libre, nos da la paz y la libertad. El Dios de Jesús y el Dios nuestro es un Dios de libertad, de vida, de justicia, de amor. Hoy Señor te damos gracias por tu palabra sincera y valiente. Gracias porque nos has dicho que prefieres una religión de amor y de libertad.


 Miércoles 10 de febrero de 2010
 Escolástica

 INICIO
1Re 10,1-10: “En aquellos días, la reina de Sabá oyó la fama de Salomón”
Salmo: 36: “La boca del justo expone la sabiduría”
Mc 7,14-23: “Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre”

Los fariseos eran un grupo de personas muy piadosas, conocedoras y practicantes de la ley. Eran laicos que creían en la resurrección, aceptaban el Pentateuco y lo complementaban con las tradiciones rabínicas, sobre todo en las cosas puras o impuras, sagradas o profanas; condicionaban el encuentro con Dios a la práctica de la ley. Jesús polemizó mucho con ellos y los primeros cristianos debieron arreglárselas muy bien para sacar a flote lo mejor que les había enseñado Jesús; por eso los evangelios insisten en la polémica.

En la polémica que comenzábamos ayer, encontramos un Jesús que critica a los fariseos y defiende a sus discípulos, enseñándonos, de paso, lo que es la religión auténtica. Los fariseos se escandalizan inicialmente con los discípulos de Jesús porque estos no guardan las normas rituales, luego lo harán con Jesús porque su doctrina y conducta dan prioridad al corazón sobre las apariencias. Ya veremos en qué terminarán estas discusiones. Jesús será condenado a muerte por su postura tan libre y los primeros cristianos serán echados de la sinagoga.

El evangelio termina con una lista de trece maldades que salen todas ellas del corazón y que nos recuerdan la fragilidad humana enriquecida por la libertad que predica Jesús. Esa lista la debemos revisar porque también hoy podemos tener este peligro en la vivencia de nuestra religión.


 Jueves 11 de febrero de 2010
 Ntra. Sra. de Lourdes

 INICIO
1Re 11,4-13: “Salomón hizo lo que el Señor reprueba; no siguió plenamente al Señor como su padre David”
Salmo 105: “Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo”
Mc 7,24-30: Curación de la hija de la sirofenicia

La protagonista de hoy en el evangelio es una síntesis de todas las marginaciones posibles. Ante todo es mujer, desde el punto de vista religioso es pagana, no aparece un hombre que la represente, es extranjera y tiene una hija enferma, solo le faltó decirnos que también era pobre y viuda. Todo un reto para hacer una lectura desde los marginados.

Y en ese contexto nos encontramos con un Jesús, que si lo analizamos bien, nos aparece un poco extraño. Está buscando privacidad para aislarse de la multitud, solo quiere trabajar primero por los suyos, los de su pueblo y además es grosero en el trato con la mujer, no se amilana para comparar a los que no son judíos con los perros, podríamos decir que se le salió el complejo de superioridad. Vemos a un Jesús muy humano, casi “limitadamente humano” en esta historia.

Pero la respuesta astuta de esta mujer deja a Jesús sin otra opción que concederle el milagro que solicitaba para su hija. La mujer acepta la respuesta de Jesús pero la discute reivindicando el derecho que tienen los perrillos de comer, por lo menos, las migajas. Ella se conforma con las migajas.

Esta mujer humilde denuncia de una manera sutil los prejuicios del mismo Jesús y reclama sus derechos. Lo hace con su palabra, porque no se queda callada ante la negativa de Jesús y con su fe. Esta mujer evangelizó y le enseño a Jesús una lección: la situación social no puede ser obstáculo para hacer el bien a quien lo necesita. Y Jesús aprendió y fue capaz de cambiar, hizo su proceso de cambio y conversión. También en esto tenemos a Jesús como modelo.


 Viernes 12 de febrero de 2010
 Eulalia , Pamela

 INICIO
1Re 11,29-32;12,19: "Voy a arrancarle el reino a Salomón”
Salmo 80 : “Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz”
Mc 7,31-37: El secreto mesiánico

Las palabras con que termina el evangelio de hoy pueden ser las primeras de este comentario: "¡Todo lo hizo bien!". Las encontramos precisamente al inicio de toda la Biblia referidas a la obra de creación que hace Dios. El aplicárselas a Jesús es como decir que el Hijo continúa en la tierra la obra del Padre, Jesús es como un nuevo creador para la gente. Y es un creador que hace una labor de integración, lo deducimos de las características que se señalan al sujeto del milagro, sordera y tartamudez, que bien podrían ser los símbolos de una sociedad que ya no oye ni habla (¡ay si mi pueblo escuchase mi voz...! Salmo responsorial de hoy) y que por lo mismo va camino de la ruptura y desintegración que se producen cuando el mal y el pecado son los protagonistas.

Israel como pueblo también sufrió divisiones internas y desintegración política. Las doce tribus se dividieron en dos pueblos muchas veces antagónicos (primera lectura). Para la época de Jesús solo existían dos tribus y media: la tribu de Judá y de Benjamín, unidas, y lo que quedaba de la tribu de Leví. El contacto con Jesús, al contrario, abre oídos y suelta lenguas, libera para que se pueda hablar y oír a los demás y en definitiva construye comunidad.


 Sábado 13 de febrero de 2010
 Benigno, Beatriz

 INICIO
1Re 12,26-32;13,33-34:  ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!
Salmo 105: “Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo”
Mc 8,1-10: Multiplicación de los panes

La primera lectura tiene algunos elementos que nos pueden ayudar a entender mejor el evangelio de hoy. Jeroboam rey de Israel hace dos becerros (en el desierto habían hecho uno) y los coloca en dos montañas para confesar que ellos habían sido los dioses que sacaron al pueblo de Egipto. Este hecho es el comienzo del fin del Reino del Norte, el inicio de la desarticulación y la desunión. Jesús, al contrario, reúne al pueblo, no en Betel o Dan, sino en el desierto, comparte con ellos tres días (Dios acompañó a su pueblo en el desierto cuarenta años) y termina todo con una fiesta de comunión, un gran banquete en el que sobran siete canastas. Hubo dificultades y pocas ganas de colaborar por parte de los discípulos, pero Jesús deja a todos satisfechos. El encuentro con la Palabra culmina con el encuentro en la Mesa. Y Dios da pan a todos, vuelve a alimentar a su pueblo en el desierto.

Hoy también en nuestras comunidades debemos encontrar espacios de comunión y participación en torno a Jesús para llegar a adorar al verdadero y único Dios. Jesús nos llama, enseña, alimenta y une ¿por qué hay tantas divisiones? ¿Por qué no hay espacio para todos? (Eran unos cuatro mil los que se alimentaron)