Domingo 17 de enero de 2010
Domingo segundo del tiempo ordinario, ciclo C, año par.
Antonio Abad
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Is 62, 1-5:: “La alegría que
encuentra el esposo con su esposa”
Salmo 95: “Cuenten las maravillas
del Señor a todas las naciones”
1Cor 12, 4-11: “El mismo y único
Espíritu reparte a cada uno como a él le parece”
Jn 2, 1-11: Las bodas de Caná
La vida de Jesús se desarrolló dentro de la normalidad propia del ambiente
cultural y la religiosidad de un judío del primer siglo de nuestra era. Los
discípulos descubren a Jesús como un hombre normal, en un ambiente normal y sin
ningún tipo de manifestaciones espectaculares o extraordinarias. Esta realidad
de una vida normal en Jesús, hace que entre los discípulos y él no haya ningún
tipo de distanciamiento, antes por el contrario, una vida verdaderamente humana
como la de Jesús, hace que su experiencia del Dios sea más creíble y mucho más
accesible a la conciencia y a la vida de los que le escuchan y le siguen. La
actitud de Jesús, sin ningún tipo de pretensión, va revelando una nueva imagen y
un nuevo concepto de Dios. Dios ha dejado de ser ese ser extraño y lejano, que
atemoriza al ser humano, y toma la característica del Dios original de Israel,
el Dios que camina con su pueblo.
Para la lógica del Evangelio de Juan, el Banquete es un tema fundamental en
la teología del evangelio de Juan. La teología del banquete se abre con la
misión de Jesús en Caná de Galilea, y se cierra con la última Cena, fundamento
de la Eucaristía. El Banquete es por tanto un signo mesiánico, donde se anuncia
la llegada del Reino y se presenta a Jesús, Soberano del Reino. Es un símbolo
fundamental que explica en la cotidianidad la presencia del Reino en medio de la
historia.
Las bodas de Caná están en el imaginario de los primeros cristianos y de todo
la Iglesia a lo largo de la historia, por ese hecho inolvidable: en lo mejor de
la boda, el vino se acaba. ¿Cómo es posible que no se haya previsto esta parte
en la fiesta? La actitud de Jesús de Nazaret frente a la carencia de vino, hará
que este relato de las bodas de Caná, quede inmortalizado en la simbología
cristiana.
El milagro de las bodas en Caná de Galilea, no es simplemente ausencia de
vino. El asunto es otro: el relato tiene que ser entendido en perspectiva de
Reino, en dinámica de tiempo mesiánico. El texto indica, que había allí en un
lugar de la casa, unas tinajas de piedra vacías, seis en total. El texto hace
énfasis en que están vacías. Son tinajas destinadas para contener el agua de la
purificación ritual de los creyentes judíos. Pero están secas. Este símbolo,
indica la sequedad en que se encuentra el modelo religioso judío. En la visión
de los cristianos primeros, que acabaron separándose del judaísmo, la ley judía,
antes que ayudar, terminó dificultando la relación de Dios con su pueblo. Les
resultaba una ley vacía, sin sentido, que sólo generaba cargas y no posibilitaba
la libertad y la alegría. Las tinajas, destinadas a la purificación, eran un
símbolo que dominaba la ley antigua. Ese modelo de ley creaba con Dios una
relación difícil y frágil, mediatizada por ritos fríos y carentes de sentidos.
No se dice sin embargo que las tinajas estuvieran con agua. Son llenadas
cuando Jesús lo ordena. Al estar llenas, las tinajas que no prestaban ya ningún
servicio, más bien estorbaban en la vida normal de la gente, permiten una nueva
manifestación del proyecto de Jesús: el agua está convertida en vino. ¿Qué nos
indica ese signo? La ritualidad, el legalismo, la norma fría y vacía, es
trasformada en vino, símbolo de la alegría, del gozo mesiánico, de la fiesta de
la llegada del tiempo nuevo del Reino de Dios. Tenemos que acabar en nuestra
vida y en la vida comunitaria, con los sistemas religiosos deshumanizantes, para
lograr entrar en la dinámica liberadora, incluyente y festiva que Jesús
inauguró.
¿Complicada esta interpretación? Efectivamente, es complicada, con la
complicación que brota de un texto sofisticado, muy elaborado, con toda una
trastienda de alusiones veladas y crípticos mensajes. Leer, proclamar, comentar
el evangelio de Juan como si se tratara de una simple y llana historieta de unas
bodas, en las que además Jesús funda el sacramento del matrimonio, sin más
complicaciones... resultaría una lectura fácil y cómoda, pero sería
profundamente carente de veracidad. Aunque sea más laborioso y menos grato, es
mejor tratar a nuestros oyentes como adultos, y no ahorrarles la complejidad de
unos textos que interpretados directamente a la letra nos llevarían solamente
por caminos de fundamentalismo.
Les ofrecemos para concluir el soneto de Pedro Casaldáliga sobre las bodas de
Caná:
"No tienen vino"
La verdad es que no tenemos vino.
Nos sobran las tinajas, y la fiesta
se enturbia para todos, porque el sino
es común y la sola sala es ésta.
Nos falta la alegría compartida.
Rotas las alas, sueltos los chacales,
hemos cegado el curso de la vida
entre los varios pueblos comensales.
¡Sangre nuestra y de Dios, vino completo,
embriáganos de Ti para ese reto
de ser iguales en la alteridad.
Uva pisada en nuestra dura historia,
vino final bebido a plena gloria
en la bodega de la Trinidad!
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 17 de la serie «Un tal
Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL. El guión y su comentario pueden ser tomados de
aquí. Puede ser
escuchado aqu.:
Para la revisión de vida
El evangelio de Juan presenta la vida de Jesús como una progresiva sucesión
de «señales» que él va entregando. Su vida es donación de sí mismo como "señal".
¿Es así mi vida? ¿Soy señal para los demás? ¿Sé, como Jesús, ser señal en medio
de las realidades sencillas y diarias, "profanas"... o sólo lo encuentro en el
recinto de lo separado, de lo sagrado? ¿Qué debo hacer para parecerme más a
Jesús? Para la reunión de grupo
- ¿Cuáles pueden ser las "señales" de Dios para nosotros hoy? ¿En qué lugares
«se convierte el agua en vino» hoy?
- ¿Dónde sigue Jesús dando "señales" hoy? ¿Dónde Jesús sigue presente, haciendo
“señales”, por medio de sus discípulos?
- María y Jesús están en la fiesta de la boda, y tienen que ver con el tema del
vino de la fiesta... ¿Por qué se ha imaginado tanto a Jesús y a María como
alejados de la fiesta y de las alegrías humanas? ¿Por qué la moral cristiana ha
sido percibida como enemiga de la alegría?
- ¿Cuál fue la actitud de María en la boda de Caná? San Juan de Ávila hacía
notar que este relato de la boda de Caná contiene el "sermoncito de María", la
única «homilía» o consejo que María pronunció, y que es bien breve: "hagan lo
que él les diga". ¿Qué rasgos mariológicos podríamos descubrirle a este
"sermoncito"?
- Nota: Estamos comenzando el primer bloque de "tiempo ordinario" en el año
litúrgico, un paréntesis entre la navidad y la cuaresma, ya próxima. El «Consejo
pastoral» de la comunidad cristiana debería plantearse ya, con tiempo, la
preparación del "tiempo fuerte" que es la Cuaresma, las iniciativas de formación
y de evangelización intensiva que va a poner a disposición de la comunidad... En
la página de «Uso pastoral de Koinonía» (http://servicioskoinonia.org/pastoral)
ofrecemos ideas, iniciativas y sugerencia de recursos.
Para la oración de los fieles
- Para que estemos abiertos a percibir las "señales" dispersas que nos remiten
más allá de nosotros mismos y de nuestras limitaciones, hacia una Presencia
mayor, misteriosa pero real, roguemos al Señor.
- Por los jóvenes, para que descubra cada uno su "hora", el llamado de Dios a
hacer de su vida una aventura personal de amor y de entrega al proyecto de
convertir el agua de la tristeza en vino de alegría para toda la humanidad...
- Para que sepamos relacionarnos con las cosas sencillas de la vida diaria,
sencilla, "profana"... como con "señales" que nos hablan en un lenguaje
diferente que nos lleva al encuentro con nosotros mismos, con los hermanos, y
con Dios, en nuestra profundidad...
- Por todos los matrimonios, para que vivan con alegría la donación generosa en
el amor, que cada día ha de invertar creativamente formas nuevas de decir su
amor...
Oración comunitaria
Oh Dios de todos los pueblos, que de muchas maneras te has comunicado desde
siempre con la Humanidad. Para nosotros, ha sido Jesús la gran "señal" que nos
ha permitido acceder a ti. Te pedimos que abras nuestros ojos, ilumines nuestra
mente, e inflames nuestro corazón, para que también nosotros seamos para los
demás señal de amor y de alegría, de esperanza y de agradecimiento. Hasta que un
día nos reunamos todos los Pueblos en tu presencia, nuestro hogar definitivo,
contigo, Tú que vives y haces vivir por los siglos de los siglos. Amén
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