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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 10 al 16 de Enero de 2010  
Bautismo del Señor

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  Bautismo del Señor, ciclo C el  13 de Enero de 1980
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.



 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 10 de enero de 2010
 Bautismo del Señor
 Gonzalo

 INICIO

Is 42, 1-4. 6-7: El Siervo de Yavé
Salmo 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hch 10, 34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
Lc 3, 15-16. 21-22: Bautismo de Jesús. Tú eres mi hijo, mi predilecto.

El tercer evangelista presenta la figura de Jesús no principalmente como objeto de admiración o de adoración, sino como aquel a quien el creyente debe seguir, asumiendo radicalmente sus actitudes y su proyecto. El Bautismo en Jesús, no fue un acto social, o de fanatismo religioso. Esta acción, por el cual el Espíritu revela la verdadera identidad de Jesús, marca cuál es su misión en la historia y por lo tanto su destino. Jesús, que supo comprometerse en la obra de Dios Padre, camina hacia la muerte, no en una actitud sádica, sino en total libertad. Él sabe por quién hace opción y conoce muy bien la consecuencia de estar de parte de Dios y de los favoritos de él: los pobres. Este es en definitiva, el sentido del bautismo de Jesús, matricularse en el Proyecto de Dios Padre, que es la vida en abundancia de todos los hombres y mujeres de la historia.

Celebrar el bautismo del Maestro de Galilea, tiene que llevarnos a comprender la invitación profunda que este acto de Jesús nos hace: renunciar a nuestros egoísmos, tomar su cruz cada día, seguirle y si es necesario perder la vida por su causa. Estar bautizados, por lo tanto, implica vincularse al proyecto de Jesús, que es el mismo proyecto de Dios, de manera sincera y seria. Jesús no pone condiciones teóricas, sino que presenta el ejemplo personal.

El Bautismo de Jesús, antecede el inicio de su misión en medio del mundo. En la lógica de Lucas, Jesús tiene que ser ratificado por el Padre; sólo así puede dar inicio al tiempo nuevo, que va a inaugurar. El Bautista entra en escena como aquel que es precursor para la lógica del tercer evangelio. Pero su tarea, solo alcanza sentido si Dios mismo declara quien es Jesús. Por eso vemos al Espíritu, entrar en escena para declarar sobre Jesús: “Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto”. Esta declaración que el Espíritu hace sobre la persona de Jesús, es extensiva sobre todo ser humano. Para eso Jesús iniciará su misión en medio del mundo, para limpiar el rostro de la humanidad violentada y la inmundicia que las estructuras de poder han cimentado sobre los débiles, a fin que cada ser humano, experimente en su propia vida, el ser hijo querido de Dios, predilecto de su amor.

El bautismo de Jesús inaugura su vida pública y contiene en potencia todo el itinerario que deberá recorrer. Parece un dato histórico cierto: Jesús, como tantos otros jóvenes de su tiempo, se siente conmovido por la predicación de Juan, y acude a recibir su «bautismo», con un rito de «inmersión» en las aguas del Jordán, un rito casi universal que significa una decisión radical de entrega a una Causa, por la que uno se declara ya decidido a dar la vida, a morir incluso. Jesús, con la coherencia de su vida, hará homenaje a su decisión de hacerse bautizar por Juan. Todo seguidor de Jesús está llamado a hacer suya esa coherencia de vida y esa radicalidad de decisión, que se expresa y anticipa en el rito del bautismo, y se debe hacer realidad todos los días.

Muchos son los que en la Iglesia Católica -y fuera de ella- reconocen que es necesaria una revisión de la práctica bautismal típica de los tiempos de cristiandad, el bautismo masivo de niños, como praxis generalizada y «oficial» -téngase en cuenta que la ley oficial prohíbe a las diócesis establecer el bautismo de adultos como forma preferencial de administrarlo- necesita una revisión. Para la significación de la admisión de los niños/as en la comunidad puede hacerse cualquier otro tipo de celebración «bautismal», pero si creemos realmente la seriedad y radicalidad de lo que decimos que el bautismo significa, parece incoherente que la legislación insista tercamente en cerrar la puerta incluso a los que quieren intentar una praxis más coherente, más racional, y también más evangélica, al estilo de Jesús y de la primitiva comunidad cristiana, y a la altura de unos tiempos que ya han descubierto los derechos humanos.

No deberíamos dejar de señalar un hecho grave, absolutamente novedoso: el pequeño pero a la vez creciente y significativo movimiento de solicitudes de anulación de bautismo que se dan en el ámbito de las Iglesias europeas. Es cierto que muchas de tales solicitudes, más que de «anulación de bautismo» son en realidad «solicitudes de baja administrativa en la Iglesia». Lo común es que las personas no tienen en realidad quejas contra el bautismo como decisión religiosa humana radical (¿quién negaría el valor y la dignidad que puede conllevar semejante decisión?) sino contra el hecho de que se administre sistemáticamente a los niños y sea registrado y contabilizado estadísticamente como «incorporación a la Iglesia». Es importante señalar que, aunque en proporción bastante menor, el fenómeno de las declaraciones de apostasía ha comenzado a darse también en algunos países latinoamericanos: no es un problema «estrictamente europeo».

El bautismo no sólo se sitúa en el camino de la propia aventura espiritual, sino que implica una responsabilidad para con los demás, una misión universal: la construcción de un mundo nuevo, la edificación, aquí y ahora, de la Utopía («el Reino», como la llamaría Jesús). El bautizado cristiano, como «seguidor», como inspirado por el Jesús que se hizo bautizar por Juan muy conscientemente, muy adulto, está llamado a ser, con él, salvador de la humanidad y de la creación, del planeta, puesto en riesgo grave por las políticas anti-utópicas de la civilización capitalista industrial ecológicamente irresponsable.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 7 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aqu.í.  Puede ser escuchado aquí.

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 34, titulado «¿Bautismo de niños?», que puede ser trabajado en torno a este tema. Su texto y audio pueden ser recogidos en: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130034

Para la revisión de vida
Hoy es el primer domingo del “tiempo ordinario”; se acabaron los “tiempos fuertes” de la liturgia, el adviento y la navidad; vuelve la vida ordinaria... Un adagio clásico de ascética decía: “in ordinariis, non ordinarius”, para expresar la meta de quien quiere ser santo (‘extraordinario’) en las cosas ordinarias, en la vida diaria... Al comenzar el “tiempo ordinario” debemos renovar nuestro deseo de vivir “extraordinariamente”.

Para la reunión de grupo
- La misión del Mesías es presentada con frecuencia en la Biblia como “implantar el Derecho”. Reflexionemos: ¿Qué relación tiene el Derecho con la misión de todo un Mesías? ¿Qué relación puede tener el Derecho con la misión de todo un cristiano?
- ¿Cómo está nuestro mundo desde la óptica del Derecho? ¿Es el Derecho (Internacional, mundial) el que rige el “orden” del mundo? ¿Estamos avanzando hacia un ordenamiento jurídico mejor, o hemos retrocedido hacia la ley de la selva, la ley del más fuerte, la justicia (o venganza) por la mano propia...? ¿Puede ser la promoción del derecho y la exigencia de un nuevo Derecho Mundial uno de los grandes deberes de los cristianos, para hacer efectiva en nosotros la misión del Mesías en el mundo actual?
- ¿Y en lo que respecta al derecho económico? ¿Quién es el responsable del sistema económico planetario? ¿Quién lo diseñó en Bretton Woods? ¿Por qué todavía estamos viviendo sometidos a unas reglas capitalistas dictadas por los vencedores de una guerra que ya acabó hace sesenta años? ¿Por qué para la reorganización del sistema financiero, sumido en grave crisis sistémica, se vuelven a reunir los países «industrializados» y no se convoca una asamblea mundial? ¿Todavía nos parece una locura, una desmedida exigencia de democracia mundial? ¿Dónde están los nuevos “mesías” llamados a “implantar el derecho a las naciones”? Tal vez tengan que ser mesías con minúscula, pero compartiendo la misma misión del Mesías.
- ¿Guarda el bautismo de Jesús alguna relación con nuestro bautismo?
- Jesús “se bautizó como adulto”. El bautismo de Juan era bautismo de adultos. Jesús se hizo bautizar por Juan como fruto de una decisión personal adulta. ¿Qué pensar del bautismo administrado sistemáticamente a los niños? ¿Debería reformarse la pastoral bautismal? ¿Por qué? ¿Hacen mal unos padres que prefieren dejar que sea su hijo/a quien decida el día de mañana, cuando sea consciente, si quiere ser bautizado?

Para la oración de los fieles
- Para que todos los hombres y mujeres, sean de la religión que sean, acepten y fomenten el Amor, la Justicia y el Derecho, roguemos al Señor...
- Por todos los seguidores de Jesús, para que se distingan siempre –como el Mesías en el que creen- por su amor a la paz, a la concordia, a la justicia y al derecho...
- Para que aprendamos de todos los hombres y mujeres, de cualquier religión, que han descubierto el imperativo absoluto de los derechos humanos, que vienen a ser “derechos divinos”...
- Para que todos renovemos nuestro bautismo: nuestra decisión de seguir a Jesús y comprometernos con su proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el mundo”...
- Para que la Iglesia resuelva de la mejor manera posible la problemática inherente a la pastoral del bautismo de niños...

Oración comunitaria
Dios Padre nuestro, que en el bautismo de Jesús lo has proclamado como tu “Hijo muy amado, el predilecto”; te suplicamos nos cobijes bajo su nombre y nos concedas conformarnos cada día más cercanamente a su imagen, haciendo nuestra su Causa y prosiguiendo su misión de ser “luz de las naciones” y de “implantar el Derecho en la tierra”. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor...

Dios Padre-Madre, nuestro y de todos los seres, de la entera creación. Inspirados por la memoria de Jesús, que optó radicalmente por entregar su vida a la Causa de la Utopía, que él llamaba emocionadamente «Reino de Dios», ayúdanos a entregar también nuestra vida, radical y apasionadamente, a la Causa de la misma Utopía, para que también a nosotros, como a él en el momento de su bautismo por parte de Juan, nos envíes a la misión de hacer que el Derecho sea implantado entre las Naciones. Nosotros te lo pedimos inspirados por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.
 



 Lunes 11 de enero de 2010
 Alejandro

 INICIO
1Sm 1, 1-8: Su rival insultaba a Ana, porque el Señor la había hecho estéril
Salmo 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
Mc 1, 14-20: Los haré pescadores de hombres

Jesús parte a Galilea después de haber sido apresado Juan el Bautista. Allí, proclama la Buena Noticia del Reino de Dios, pero no como una realidad lejana, sino como una dimensión cercana, frente a la que hombres y mujeres tienen que tomar una decisión. Jesús pretende golpear la conciencia de la gente de entonces y espera una respuesta de aquellos que lo escuchan. Él sabe que la tarea del anuncio de Reino, no lo puede hacer sólo. Por eso comparte con otros la difícil misión de extender el Reino de Dios. Por ello, Marcos, al inicio de su relato evangélico, presenta a los primeros hombres, que dejándose tocar la conciencia por el anuncio de Jesús, se matricularon a la tarea evangelizadora.

Seguir a Jesús es contradecir el orden social y religioso establecido. Los primeros discípulos, son testimonio de los profundos cambios que hay que hacer en la vida, para que Dios establezca en la conciencia una presencia dinámica. No es posible seguir a Jesús y continuar en los esquemas del orden social establecido. Unos dejaron sus redes y otros abandonaron a su padre. ¿Estamos dispuestos a perder la seguridad y a construir nuevos modelos relacionales, para vivir plenamente la propuesta de Jesús de Nazaret?


 Martes 12 de enero de 2010
 Julián, Benito, Tatiana

 INICIO
1Sm 1, 9-20:  El Señor se acordó de Ana, y dio a luz a Samuel
Interleccional 1Sm 2: Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador.
Mc 1, 21-28: Les enseñaba con autoridad

Desde el inicio del Evangelio de Marcos, hay una diferencia profunda con el resto de los Sinópticos. Las confesiones cristológicas más fuertes en este Evangelio, están puestas en boca de los endemoniados. Marcos, quiere presentar a Jesús, como el hombre de la profunda humanidad para que la comunidad creyente, llegue a comprender que el resucitado es el mismo Crucificado.

El relato de la liberación del endemoniado se da en un ambiente religioso: en Sábado y en la Sinagoga. La relación entre institución religiosa y un enfermo afectado sicológicamente por una locura, indican que la estructura religiosa del sábado y de la Sinagoga, están totalmente enfermas por el legalismo y están produciendo peste social. Vivir, bajos los requisitos de la Ley y sobre sus exigencias siempre inhumanas, van carcomiendo el alma de las personas llenando la conciencia y el corazón de enfermedad, dolor y tristeza.

Jesús realiza la curación en sábado, día en el que la legislación prohibía todo tipo de bien para la humanidad. De esta manera, Jesús se ubica abiertamente a favor de la persona y en contra del legalismo absurdo de la religión de su tiempo. Jesús sabe que la vida del ser humano, está por encima de toda ley.


 Miércoles 13 de enero de 2010
 Hilario

 INICIO
1Sm 3, 1-20: Habla, Señor, que tu siervo te escucha
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Mc 1, 29-39: Sanó a muchos enfermos

El tiempo en el que vivió Jesús, estuvo marcado por el fatalismo. Y en ese mundo, el ser humano no tenía otra salida, que la de morir al borde del camino ya que parecía no haber señales alternativas a favor de la vida y de la dignidad humana. La gente de entonces creyó en las leyes excluyentes de la religión donde se suponía estaban todas las respuestas.

Pero Jesús, enfrentado ante el desastre de aquel tiempo, fue libre para construir el futuro como realidad nueva. Y creyó que dentro de aquella sociedad un grupo de seres humanos eran capaces de construir el futuro.

La curación de la suegra de Pedro y la de muchos enfermos y endemoniados es la muestra concreta que de las ruinas y escombros de la miseria humana que la religión ha hecho de la vida y de la gente, Dios puede hacer un monumento a su gloria que es la dignificación humana. Todos estos casos, nos indican que el reino llega a destruir todas las realidades contrarias al don de Dios y por ello en todas las curaciones tenemos que ver una acción en la cual Jesús “toma” para sí la flaqueza humana y carga con las enfermedades del género humano.


 Jueves 14 de enero de 2010
 Felix de Nola - Fulgencio

 INICIO
1Sm 4, 1-11: Derrotaron a los israelitas y el arca de Dios fue capturada
Salmo 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Mc 1, 40-45: “Y quedó sano”

Un leproso queda libre de la exclusión comunitaria que significaba una muerte lenta y penosa. El milagro comienza con el contacto físico que Jesús le da a un leproso. Ya es una ruptura a toda la legislación de pureza ritual en aquella sociedad. Jesús no le pide al leproso curado ninguna contraprestación, solo que se presente al sacerdote, representante de la estructura religiosa. Lo que Jesús indica con esa invitación, es la necesidad de ser restituido a la sociedad de la que la ley del templo lo ha excluido.

En el trozo del evangelio leído, encontramos dos propuestas concretas de forma de vida. Una, es la del Templo, que de manera implacable se eleva sobre la vida de inocentes y de personas vulnerables, decretando sobre ellas el peso de la maldición. La otra, es la de Jesús, que se solidariza con el dolor y la tragedia humana y que busca por todos los medios posibles limpiar el rostro de la humanidad.

Cada creyente tiene el compromiso de hacer suya la propuesta de Jesús. Por el bautismo, estamos llamados a actualizar en la vida, lo que Jesús hizo y ponernos de parte de quien él se puso en la historia. Es una tarea que no da espera.


 Viernes 15 de enero de 2010
 Efisio , Mauro, Raquel

 INICIO
1Sm 8, 4-22a: “Gritarán contra el rey, pero Dios no les responderá ”
Salmo 88:  “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”
Mc 2, 1-12: “Tus pecados te son perdonados”

Las realidades físicas del cuerpo humano, siempre son señales del mundo interior de las personas. El paralítico, que es traído a Jesús por sus amigos en busca de sanación, es el vivo reflejo del mal que está sembrado es su vida interior. Su parálisis no es problema de piernas; el centro de su enfermedad está en su alma. Pero la suerte de ese hombre, no fue encontrarse con un mago, sino con Jesús, que por la experiencia y el contacto con sus paisanos, sabía dónde se encontraba el punto neurálgico de su tullimiento: El legalismo.

Jesús, se atreve a proclamar una palabra mayor: “Tus pecados te son perdonados”, ante semejante anuncio, los letrados sentados allí, gritan ¡blasfema! Pero Jesús llega más lejos: Jesús cura al paralítico. La curación que Jesús realiza al hombre lisiado, prueba el poder que tiene para perdonar pecados. La curación de la parálisis física, muestra la liberación que Jesús realiza en su interior.

Es importante destacar el papel que juegan los compañeros del paralítico, ellos con su actitud, animan a Jesús, para que libere aquel hombre del pecado que lo ha dejado inmóvil. Esta debe ser nuestra tarea: hacer que por medio del testimonio y de la palabra, muchos hombres y mujeres de hoy, vengan a Jesús, para ser perdonados y liberados.


 Sábado 16 de enero de 2010
 Marcelo

 INICIO
1Sm 9, 1-19:  “Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúl regirá a su pueblo”
Salmo 20: “Señor, el rey se alegra por tu fuerza”
Mc 2, 13-17: “Él se levantó y le siguió”

Los recaudadores de impuestos o publicanos se encontraban bajo el signo de la impureza y de la exclusión por el oficio que desempeñaban. Ciertamente, eran funcionarios de un imperio opresor que solo buscaban incrementar las arcas del imperio y las propias, a costa de la injusticia aplicada al pueblo. Otros publícanos, eran trabajadores de las oficinas de recaudo, gente de menor categoría, que sólo cobraban su sueldo, pero no se duda, que hayan trampeado para su beneficio. Posiblemente este era el caso, de Leví.

Jesús, coherente con su opción por los excluidos, llama al publicano Leví, aún sabiendo de su pertenencia a una clase social detestada. Sin embargo, frente a lo sorprendente de Dios, no faltan los moralistas, los apegados a la ley, los que no dejan a Dios ser Dios. Tal es el caso de los escribas y los fariseos. Jesús, siguiendo el plan del Padre, se la juega toda por devolver la dignidad a cada ser humano y restituir en ellos la imagen de hijos de Dios. Con su actitud, Jesús indica de parte de quien está Dios y para quienes es el Reino que el vino a instaurar. ¿Nosotros de parte de quien estamos?