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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 23 al 29 de Agosto de 2009 
21ª semana de tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del 21º domingo del Tiempo ordinario, el 26 de Agosto de 1979
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 23 agosto de 2009
 21ª semana de tiempo ordinario. Ciclo B.
 Rosa de Lima (en Latinoamérica, el día 30),Donato

 INICIO

Jos 24, 1-2a. 15-17.18b: “¡Es nuestro Dios!”
Sal 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor
Ef 5, 21-32: “Es éste un gran misterio”
Jn 6, 60-69: “Tú tienes palabras de vida eterna”

Josué organiza la gran asamblea de Siquem, como la reunión constitutiva del pueblo de las tribus. Es el punto de partida de un movimiento nuevo que arranca del Éxodo. El pueblo debe aceptar su nueva identidad teológica, social, cultural. Es fundamental identificar al Dios del Éxodo: el que ve la opresión del pueblo, el que oye el griterío de dolor y conoce sus sufrimientos, el que está decidido a bajar para librarlo del poder de los opresores (Ex 3,7-8). El Dios de sus Padres, el Dios de la Historia.

Las tribus proceden de diferentes orígenes culturales, religiosos, étnicos, pero ahora se aglutinan, gracias a la fe en este Dios del éxodo, en un solo pueblo: Israel. Es la teología, la fe en Yahvé y no la sangre quien los compacta para una alianza tribal.

El corazón de esta alianza tribal es la fe común en este Dios de los pobres. Pero supone también, identificar a los dioses »extraños» a los dioses cananeos y egipcios, imágenes corrompidas de Dios, que generan esclavitud y muerte: un sistema de impuestos, una vida de esclavos, una religión opresora. Cambiar esos dioses por el Dios del Éxodo, fundando una sociedad de leyes para la vida, de reparto de la tierra, de culto nuevo basado en la pascua es el tema central de esta gran asamblea de Josué en Siquem.

Las tribus de Israel hacen un pacto de amor con este Dios de los pobres. Unos desposorios, como nos insinúa la carta a los Efesios. «Una Iglesia dócil al Mesías» «para hacerla radiante, sin mancha, ni arruga, ni nada parecido».

Las palabras de Jesús chocan con la mentalidad vigente. Hace veinte siglos parecía inadmisible que una persona pudiera comunicar un mensaje tan exigente y tan liberador. Hoy, seguimos en el mismo plan: tratamos de endulzar las palabras de Jesús para que no hieran nuestros prejuicios. Con frecuencia queremos convertir la palabra de Jesús en el ejercicio de un conjunto de ritos. Pero, la palabra de Jesús nos desestabiliza, nos desquicia y nos lleva a cuestionar la vida diaria. A veces, incluso, decimos como los discípulos. «Este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede hacerle caso? No obstante, si queremos seguir a Jesús, la única respuesta posible es un «sí» rotundo, un «amén» decidido y generoso. Queremos seguirlo y queremos ser como él. No deseamos contentarnos con los laureles que nos ofrece el mundo, sino que anhelamos caminar con el Nazareno la difícil y tortuosa vía del pueblo de Dios en la historia.

Ahora, muy pocos se atreven a criticar a Jesús de Nazaret, pero esto no significa que estén de acuerdo con él. Muchas personas hace tiempo que se «echaron para atrás» y cogieron su propio camino, solamente que se contentan con llevar en su memoria el recuerdo de un bautismo sociológico y el aval de las ceremonias religiosas. Pero, para aquellos que anhelamos escuchar la voz del Maestro, no existe otra respuesta que la de Pedro ante el desafío de Jesús: «¿Señor, a quién iremos?, sólo tú tienes palabras de vida eterna».

¡Qué útil sería examinar nuestras eucaristías...! ¿Generan un «movimiento de Jesús» en dirección hacia la Utopía solidaria de lo que Él llamaba Reino? ¿Van cambiando nuestro modo de pensar y actuar? ¿Nos hacen capaces de identificar las otras presencias del Dios entre los desheredados de la vida? El mismo Jesús, en cuya boca Juan puso estas palabras: «Yo soy el Pan de Vida», según Mateo también dijo: «tuve hambre y me diste de comer, cada vez que lo hicieron con mis hermanos más pequeños, era conmigo mismo con quien lo estaban haciendo» (Mt 25,35).

El evangelio de este domingo no está dramatizado en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil. Pero puede echarse mano de cualquiera de los que se refieren a la eucaristía, por ejemplo los referidos a la última cena (109, 110 y 111), que pueden ser tomados de http://www.untaljesus.net

Para la revisión de vida
- La nuestra es una fe encarnada, que nos hace descubrir a Dios no en un cielo que no sabemos bien dónde está, sino en la tierra, en la historia, en la vida de las personas; de la misma forma se ha encarnado en los ritos cultuales, aun con el peligro de que identifiquemos la fe con esos ritos. Yo, ¿encuentro realmente a Dios en la vida diaria, o mi fe me sólo me deja pensar «en otra vida»? ¿Vivo según el Espíritu que da vida, o según la letra que cumple, pero no da vida?

Para la reunión de grupo
- El evangelio de este domingo, tomado a la letra, entendido como si fuese el relato directo de un testigo que cuenta lo que vio, tiene bastantes detalles o elementos que hoy sabemos que no son históricamente ciertos. Hagamos entre todos el ejercicio de enumerarlos.
- Esos elementos pertenecen a un lenguaje «teológico», metafórico por tanto, no literal ni directamente histórico. Comentar esto como especialmente peculiar del evangelio de Juan, a diferencia de lo que ocurre en los evangelios «sinópticos» (Mt, Mc yy Lc).
- Si se escucha este evangelio y se toma en sentido literal que Jesús tiene conciencia plena de su Divinidad, que Jesús sabía desde el principio todo lo que pasaba y quién lo iba a entregar, es decir, que no es realmente un hombre normal… resulta una imagen de Jesús que no es la que la cristología actual presenta. ¿Qué problemas de comprensión de Jesús se pueden presentar a quien entienda literalmente este evangelio? ¿Cómo entenderá la gente sencilla sin especial formación teológica este evangelio?
- El texto de la segunda lectura es uno de los textos de Pablo que en la actualidad son sumamente problemáticos desde el aspecto del feminismo y de una relación social justa de género. Pedro asume ingenuamente toda la visión patriarcalista de género propia de la cultura de su época (y de tantas épocas), en la que la mujer es mirada como inferior, y por eso debe ser cuidada, atendida y protegida por el varón, que es su cabeza, al que debe respetar… Plantear primero y tratar de resolver después, las preguntas que plantea el hecho de que la misma «Palabra de Dios» vehicule una visión patriarcalista del género femenino.

Para la oración de los fieles
- Por toda la Iglesia, para que mantenga con fidelidad el mensaje recibido de Jesús y lo transmita con valentía. Oremos.
- Por todos los cristianos, para que sepamos descubrir a Dios encarnado en la historia, en la vida, en las diferentes situaciones humanas. Oremos.
- Por todos nosotros, para que nuestra reflexión sobre el evangelio vaya acompañada del deseo de cambiar nuestra vida. Oremos.
- Por todos los seguidores de Jesús, para que opten por seguirlo sinceramente con su vida, siendo conscientes de los compromisos que eso implica. Oremos.
- Por esta comunidad nuestra, para que encontremos en el evangelio una palabra de vida y la pongamos en práctica en las situaciones de cada día. Oremos.

Oración comunitaria
Oh Dios, Padre y Madre de toda la Humanidad, que en Jesús de Nazaret nos has dado una Palabra luminosa que nos trae vida para el mundo; haz que toda la Humanidad pueda acoger la palabra que en Jesús has pronunciado para nosotros, y esté atenta también a acoger y asimilar todas las muchas palabras que en otros tiempos y en otros lugares y de muchas maneras has pronunciado para alentar la vida en el Mundo. Nosotros en concreto te lo pedimos inspirados en el Espíritu de Jesús de Nazaret, hijo tuyo, hermano nuestro.



 Lunes 24 agosto de 2009
 Bartolomé, apóstol

 INICIO
Ap 21,9b-14: “Te mostraré la esposa del Cordero”
Sal 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Jn 1,45-51: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios”

La Iglesia celebra hoy a san Bartolomé (“Hijo de Tolomé”), el apóstol que la tradición identifica con Natanael. En verdad, -y salvo diversas piadosas tradiciones- no tenemos mayores datos sobre los apóstoles que los consignados en el NT. Menos aun sabemos de aquellas mujeres a quienes con toda seguridad y derecho deberíamos llamar también “apóstolas”, puesto que conocieron y siguieron a Jesús, y después de su muerte se convirtieron en las primeras testigos y anunciadoras de la Buena Noticia de la Resurrección.

Pero los pocos datos que tenemos sobre los apóstoles y apóstolas son suficientes para calificarlos como los grandes pilares sobre los cuales se construyó la fe de las primeras comunidades cristianas. Todos y cada uno/a fueron, a su manera, testimonios vivos de la vida y obra de Jesús. Y ellas son las primeras en ser enviadas a difundir la Buena Noticia: “avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán” (Mt 28,10). Es impensable que, después de este primer envío, el Resucitado no las tuviera en cuenta para el envío definitivo: “vayan y hagan discípulos entre todos los pueblos, bautícenlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo…” (Mt 28,19).


 Martes 25 agosto de 2009
José de Calasanz – Luis, rey

 INICIO
1Tes 2,1-8: “Deseábamos entregarles no sólo el Evangelio”
Sal 138: Señor, tú me sondeas y me conoces.
Mt 23,23-26: “¡Hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato…!”

Jesús desenmascara la actitud hipócrita de quienes cumplen con ciertos mandatos legales poniéndolos como lo más importante, mientras se despreocupan de aquello que sí es realmente importante: el derecho, la justicia, la compasión hacia el prójimo y la sinceridad.

En términos de justicia, los cultores de la Ley deberían haberse opuesto a la forma como se expoliaba al pueblo con impuestos y tributos; por el contrario, ellos cumplían “religiosamente” con esos pagos para hacerse diferentes al pueblo y poder llamarse justos delante de Dios. Si de verdad hubieran hecho de la Ley un medio para establecer o calibrar la calidad de su relación con Dios, hubieran descubierto hacía tiempo que el pueblo vivía en la opresión y el abandono, y su reacción consecuente hubiera sido la compasión y defensa del pueblo. Pero ellos no podían descubrir esa realidad, porque su aproximación al proyecto de Dios la realizaban desde la perspectiva del supuesto mérito personal, ignorando completamente a los demás.

Obviamente, la durísima invectiva de Jesús va dirigida también a la comunidad cristiana primitiva, que ha caído seguramente en la misma tendencia de absolutizar lo que está mandado y pasar por alto lo que de verdad construye y humaniza: el amor, la fraternidad, la solidaridad. Ojalá no deba el Señor clamar en similares términos contra nosotros y nuestros grupos comunitarios..



 Miércoles 26 agosto de 2009
Teresa Jornet - Fray Junípero Serra

 INICIO
1Tes 2,9-13: “Proclamamos el Evangelio de Dios”
Sal 138: Señor, tú me sondeas y me conoces.
Mt 23,27-32: “Por dentro están llenos de hipocresía”

Jesús está convencido de que la Ley no puede ser esa carga insufrible que se le ha impuesto al pueblo, ni mucho menos un instrumento para mantenerlo oprimido; todo lo contrario, el genuino espíritu original de la Ley era ayudar al pueblo a dar forma a su necesidad de liberación.

Lo accidental de la Ley eran, por tanto, aquellas normas que cada cual tiende a cumplir por naturaleza, sin necesidad de que estén escritas ni sean exigidas por alguna autoridad, ni mucho menos deba hacerse creer que provienen directamente de Dios; normas, en buenas cuentas, de simple urbanidad, cortesía o buenos modales. Gran problema fue, sin embargo, el modo absoluto con que se impuso la Ley, y las sucesivas nuevas normas de conducta que se le fueron agregando.

En la perspectiva de Jesús, la Ley tiene que recuperar el sentido liberador original; debe volver a convertirse en medio, cuando el legalismo de los letrados la ha transformado en un fin en sí misma. Nosotros no estamos demasiado lejos de esa experiencia que vivió Jesús frente al legalismo y la absolutización de lo que debían ser simples medios. ¿Hasta dónde el actual legalismo nos permite una mayor libertad basada en el Evangelio del amor y el rechazo a cualquier forma de opresión?



 Jueves 27 agosto de 2009
 Mónica

 INICIO
1Tes 3,7-13: “El Señor les conceda rebosar de amor mutuo”
Sal 89: Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.
Mt 24,42-51: “El Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen”

No se trata aquí del anuncio de una “programación” sobre los acontecimientos finales. En ningún momento Mateo pretende señalar un final temporal “histórico” del mundo o de la humanidad. Interpretaciones equivocadas de estos capítulos han influido, y siguen influyendo, de manera muy negativa sobre los cristianos y comunidades enteras, haciendo creer en un fin catastrófico del mundo, caer a la gente en pánico y, por tanto, atrayéndola hacia una modalidad de fe y de adhesión a Dios carente de todo sentido de compromiso con la realidad cotidiana.

Para el evangelista, la preocupación fundamental es el nuevo orden de cosas que tiene que surgir a la luz de todo lo que hizo y enseñó Jesús. En la época de la redacción del evangelio Jesús ya no está físicamente presente, y muy probablemente las condiciones de vida de la comunidad no son lo que fueron en sus inicios. Preocupado tal vez por el desánimo de muchos y por el desinterés de otros, Mateo se imagina lo que sería un regreso del Maestro. Si nos ponemos en la perspectiva de hoy, ¿qué elementos o qué comportamiento propio de la comunidad están asegurando ese juicio justo por parte del Señor, o, por el contrario, qué signos de la comunidad atraerían un juicio negativo?


 Viernes 28 agosto de 2009
 Agustín de Hipona

 INICIO
1Tes 4,1-8: “Quien desprecia estas enseñanzas, desprecia a Dios”
Sal 96: Alegraos, justos, con el Señor.
Mt 25,1-13: “Estén atentos, porque no conocen el día ni la hora”

Participar en el banquete del reino y disfrutar de sus bienes implica el compromiso permanente de estar haciendo vida a cada momento la propuesta de Jesús, que no se puede quedar en teoría ni en meras intenciones piadosas.

En esta línea deberíamos examinar permanentemente nuestra experiencia cristiana actual, para establecer hasta dónde vivimos una falsa seguridad pensando que todo lo tenemos asegurado por el hecho de llamarnos cristianos. No podemos pensar que ya esté superado el concepto del retorno de Jesús; más bien hay que pensar que a cada momento él viene a nosotros a través de su Palabra que escuchamos cada día, y que a cada instante él nos está interpelando para que asumamos con verdadero empeño el compromiso de ser sus invitados. Además de su Palabra tenemos al respecto una realidad que interpela y cuestiona nuestra coherencia de vida: ¿de qué lado nos sentimos? ¿Del lado de las muchachas preparadas, o de las descuidadas? Tenemos que estar preparados, con nuestras lámparas bien encendidas de la Palabra de Dios, para irradiar con nuestra luz a la humanidad.

La invitación al banquete es abierta. Todos, sin excepción, hemos sido invitados; sin embargo, aunque esa invitación sea gratuita, la pertenencia definitiva debemos ganarla a punta de esfuerzo y compromiso.



 Sábado 29 agosto de 2009
 Martirio de Juan Bautista - Sabina

 INICIO
Jer 1, 17-19: “Diles que yo te mando”
Sal 70: Mi boca contará tu auxilio
Mc 6,17-29: “Dame la cabeza de Juan el Bautista”

La ubicación del relato sobre el asesinato de Juan podría tener como primera intención de Marcos prevenir a los discípulos sobre las consecuencias que puede tener el anuncio del Evangelio cuando implica también la denuncia. La reacción del malvado que se siente desenmascarado es casi siempre la misma: el maltrato y hasta la muerte de quien denuncia sus maldades. Esa fue la suerte que acompañó a los profetas del Antiguo Testamento, y Juan no es la excepción. No en vano la liturgia de hoy nos presenta también a Jeremías en el momento de su vocación y envío. El profeta no es alguien que habla porque sí, porque se le ocurra hablar; él trasmite a su pueblo un mensaje, pero en estricto sentido sus palabras tienen la característica de ser mensaje divino, Palabra de Dios.

La otra intención de Marcos es precisamente mostrar a Juan como el último de los profetas con quien se cierra el ciclo de la Antigua Alianza. A partir de ahora no hay lugar para confundirse: es sólo Jesús quien ocupa el centro de la narración evangélica; Juan y su predicación pasan a ser lo que él mismo había dicho a sus seguidores: “viene uno con más autoridad que yo…” (Lc 3,16). “El debe crecer, y yo disminuir” (Jn 3,30).