Servicios Koinonía    Koinonia    Vd esta aquí: Koinonía> Biblico > 26 de julio de 2009
 

Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 26 de Julio al 1 de Agosto de 2009  
17º domingo del tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero  del domingo 17º del Tiempo ordinario, ciclo B el 29 de Julio de 1979
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 26 de julio de 2009
 17º domingo del tiempo ordinario. Ciclo B.
 Joaquín y Ana

 INICIO

2Re 4,42-44: “Comieron y sobró, como había dicho el Señor”
Sal 144: Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.
Ef 4,1-6: “Un Señor, una fe, un bautismo”
Jn 6,1-15: Con las sobras llenaron doce canastas

2Re 4, 42-44

La actividad profética de Eliseo tuvo lugar en el Reino del Norte. Eliseo es un profeta taumaturgo, a través de sus milagros intentó conducir al pueblo a Dios. En la liturgia de hoy se nos presenta la multiplicación de los panes. Aunque parece que no van a alcanzar para tanta gente, sin embargo, al repartirlos alcanza y sobra. La fuerza de este pan es más de orden espiritual: basta un poco de pan compartido con gusto y con alegría, para sentir su fuerza y su energía.

Ef 4, 1-6

Este texto es una exhortación a la unidad. Pablo desde la prisión suplica a los Efesios que vivan de acuerdo con la vocación a la que han sido llamados y se esfuercen por mantener la unidad, ya que han recibido un mismo bautismo. El reconocimiento de la paternidad de Dios nos lleva a reconocer en los demás a nuestros hermanos.

Una intachable conducta de vida corresponde a la vocación que han recibido los que antes eran gentiles. La vida digna del llamamiento a la esperanza se muestra en el hecho de que los miembros de la Iglesia guarden la unidad obrada por el Espíritu en el único cuerpo.

Se habla de la relación con la Iglesia y en la Iglesia como comunión que los abraza. La desintegración de la unidad es señal de desesperanza de los miembros de la Iglesia. Presupuestos internos para la unidad son: tener en más estima a los otros que a sí mismo, saber apreciar los dones que Dios ha dado a los demás, pensar y sentir unánimemente… Todo esto presupone apartarse de todas las formas de ambición. La humildad y la modestia desempeñan un gran papel donde hay amenaza contra la unidad. La mansedumbre, la apacibilidad, la dulzura son comportamientos con el prójimo que alejan toda clase de riñas, evitan la acritud y el sentimiento de superioridad. La paciencia es un rasgo esencial del amor, hace posible y salvaguarda la unidad de la paz.

El llamamiento que se hace a los que antes eran gentiles es un llamamiento hacia los otros, a respetar el espacio interno y externo, a permitirles que sean ellos mismos y a poderles apreciar en el amor. El Espíritu es el poder que crea y conserva la unidad y esta unidad es la que hay que guardar.

Jn 6, 1-15

Mucha gente acudía a escuchar a Jesús. A veces venían de lejos, y era lógico que vinieran preparados para pasar unos días. Venían atraídos por la fama de los milagros y señales que realizaba. Jesús aprovecha el momento para dar una lección a sus oyentes. Comienza preguntándole a Felipe que con qué comprarían panes para dar de comer a la multitud. Felipe le dice que no bastarían doscientos denarios. Andrés le dice que hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero que eso no es nada para tanta gente. Es la misma pregunta que el criado le hace a Eliseo.

Jesús enseña que la dinámica del Reino es el arte de compartir. Quizá todo el dinero del mundo no fuese suficiente para comprar el alimento necesario para los que pasan hambre... El problema no se soluciona comprando, el problema se soluciona compartiendo.

La dinámica del mundo capitalista es precisamente el dinero. Creemos que sin dinero nada se puede hacer y tratamos de convertirlo todo en papel moneda, no sólo los recursos naturales sino también los recursos humanos y los valores: el amor, la amistad, el servicio, la justicia, la fraternidad, la fe, etc. En el mundo capitalista nada se nos da gratuitamente, todo tiene su precio. Se nos ha olvidado que la vida acontece por pura gratuidad, por puro don de Dios.

Jesús en esta multiplicación de los panes y de los peces parte de lo que la gente tiene en el momento. El milagro no es tanto la multiplicación del alimento, sino lo que ocurre en el interior de sus oyentes: se sintieron interpelados por la palabra de Jesús y, dejando a un lado el egoísmo, cada cual colocó lo poco que aún le quedaba, y se maravillaron después de que vieron que al alimento se multiplicó y sobró. Comprendieron entonces que si el pueblo pasaba hambre y necesidad, no era tanto por la situación de pobreza, sino por el egoísmo de los hombres y mujeres que conformados con lo que tenían, no les importaba que los demás pasaran necesidad. El gesto de compartir marca profundamente la vida de la primeras comunidades que siguieron a Jesús. Compartir el pan se convierte en un gesto que prolonga y mantiene la vida, un gesto de pascua y de resurrección. Al partir el pan se descubre la presencia nueva del resucitado.

Si somos hijos de un mismo Padre como reconoce Pablo en la lectura que hemos hecho, no se entiende por qué tantos hombres y mujeres viven en extrema pobreza mientras unos cuantos viven en abundancia y no saben qué hacer con lo que tienen. En el mundo actual es mucho el dinero que se invierte en guerra, en viajes extraterrestres, en tratamientos para adelgazar. Los que tienen el capital crean condiciones cada vez más injustas y pretenden hacer más dinero, explotando los recursos que quedan, aunque destruyan todo y acaben con las condiciones de vida sobre la tierra. Ningún ser humano debiera morir de hambre, pues la tierra tiene suficiente para albergarnos a todos. Los cristianos no debemos olvidar el compartir: ésta es la clave para hacer realidad la fraternidad, para reconocernos hijos de un mismo Padre. Cuando se comparte con gusto y con alegría el alimento se multiplica y sobra. La multitud, al ver lo que Jesús ha hecho, intenta llevárselo para proclamarlo rey pero Jesús huye solo a la montaña.

También al evangelio de hoy se refiere el capítulo 57 de la serie «Un tal Jesús», titulado «Cinco panes y dos peces», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1300057
Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap57b.mp3

Para la revisión de vida
- Dios está por encima de todas nuestras divisiones; nosotros estamos guiados, movidos y animados por un mismo y único Espíritu. ¿Veo las diferencias que pueda haber entre nosotros como las riquezas que el Espíritu nos da para que construyamos juntos la unidad, o prefiero la uniformidad que mata la pluralidad de carismas?
Moisés, en el desierto, fue incapaz de alimentar al pueblo y tuvo que recurrir a Yahvé. Jesús, él solo es capaz de alimentar a la multitud, a cuantos tienen hambre, de modo que “todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga una vida imperecedera”. ¿Con qué “pan” alimento yo mi vida: el del afán de dinero, o de fama, o de comodidad… o con el pan del servicio?

Para la reunión de grupo
- - Eliseo, siervo del Señor, aprovecha el pan que le es ofrecido para que haga un sacrificio al Señor y lo emplea para dar de comer, en época de carestía, a la gente que busca al Señor pero que no tiene con qué alimentarse. Y es que el profeta de Dios tiene que llevar la palabra a las gentes, pero lo primero de todo es que las gentes tengan qué comer para estar vivas. ¿Qué es más importante que demos a los demás: el pan de la palabra o la palabra del pan? Profundizar en es dialéctica entre el hambre material y el hambre espiritual... ¿Se puede establecer divisiones y contraposiciones? ¿Qué pensar, en ese sentido, del "materialismo" de Mt 25, 31ss?

Para la oración de los fieles
- Por toda la Iglesia, para que seamos capaces de alimentar a cuantos tienen hambre y sed de justicia. Oremos.
- Por todos los gobernantes del mundo, para que en sus gestiones sea cuestión primordial la atención a los indigentes. Oremos.
- Por todos los niños que siguen muriendo de hambre, para que su sacrificio sea estímulo que nos una a todos en la lucha contra el hambre. Oremos.
- Por todos los cristianos, para que nunca olvidemos nuestra vocación de animadores y propagadores de la vida, el amor, la justicia y la esperanza. Oremos.
- Por nuestra comunidad, para que se mantenga siempre fiel al ejemplo de Jesús a la hora de comprometerse en la lucha por resolver las necesidades de las personas. Oremos.

Oración comunitaria
Dios, Padre nuestro, protector de todos los que en ti confían; danos el pan de cada día, que alimenta nuestro cuerpo para seguir esforzándonos en la construcción de tu Reino; y danos el pan de tu palabra, que nos da luz y sentido para nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo N.S.



 Lunes 27 de julio de 2009
 Natalia y Aurelio

 INICIO
Éx 32,15-24.30-34: “Este pueblo ha pecado”
Sal 105: Dad gracias al Señor porque es bueno.
Mt 13,31-35: “El reino se parece a una pequeña semilla”

Tenemos hoy dos parábolas que por medio del recurso del contraste explican a la comunidad y a nosotros la fuerza y dinamismo que tiene el reino. Un inicio pequeño, ínfimo, casi imperceptible, tiene un final grande, deslumbrante y visible. Estas dos parábolas se complementan y nos dan dos dimensiones del reino de los Cielos: lo pequeño que se hace grande y es enormemente valorado por Jesús. Recordemos que “para ser grande hay que ser pequeño”; “si dieron a uno de estos pequeños...”; “cada vez que no lo hicieron con uno de estos pequeños...”; “gracias, Padre, porque revelaste esto a los sencillos y pequeños...”, y lo poco que llega a todos, valorando la capacidad de penetración y la gran transformación que algo tan poco genera en toda la masa.

El grupo de Jesús estaba compuesto por “pequeños” desde la perspectiva social de entonces, y además eran pocos. Las parábolas infunden en esa pequeña comunidad un ánimo y esperanza. Hoy nos deberían animar para seguir haciendo el trabajo del reino, aunque parezcamos ser cada vez más pocos y más pequeños.


 Martes 28 de julio de 2009
 María de la Paz - Celso

 INICIO
Éx 33,7-11;34,5b-9.28: “El Señor hablaba con Moisés cara a cara”
Sal 102: El Señor es compasivo y misericordioso.
Mt 13,36-43: “Explícanos la parábola de la cizaña”

La cizaña siempre será cizaña, y nunca podrá cambiar su esencia; lo mismo pasa con el trigo. Se propone un doble mensaje al grupo de seguidores de Jesús, a los cuales, en la intimidad, se les está explicando el sentido de la parábola. El primer mensaje se deduce y es claro: El trigo y la cizaña deben crecer juntos, y ésa es la decisión que ha tomado el dueño: dejarlos juntos hasta la época de la cosecha (Mateo insiste mucho en el final). La comunidad de discípulos debe ser consciente de ello, y ser capaz de convivir con el enemigo, tanto fuera como dentro del grupo. El segundo mensaje es que hay algunos que siendo cizaña se pueden convertir en trigo bueno; o al contrario, siendo trigo bueno se pueden convertir en cizaña. Por lo mismo, la enseñanza para la comunidad es doble: hay que ser buena semilla, trigo bueno, y no mala hierba, cizaña; y los que son del Maligno pueden convertirse y brillar al final como el sol. El reino de Dios siempre es una propuesta abierta para quien quiera acogerla y en el momento que quiera. Dios nos hace una oferta de salvación. Queda en nuestras manos aceptarla o rechazarla.



 Miércoles 29 de julio de 2009
 Marta

 INICIO
1Jn 4, 7-16: “Dios permanece en nosotros”
Sal 33: Bendigo al Señor en todo momento
Jn 11,19-27: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías”

Nuevamente nos encontramos ante una mujer que nos sirve de ejemplo y modelo para ser testigos de la Resurrección. Esta Marta que celebramos hoy es presentada en el evangelio precisamente antes del quinto gran signo con el que se revela Jesús a sus discípulos y seguidores, la resurrección de Lázaro, que será preludio del gran signo final, el de su propia resurrección.

Marta, en su diálogo con Jesús, presenta una confusión de sentimientos: reproche porque su gran amigo no estuvo en el momento doloroso de la enfermedad del hermano, confianza en el poder de Jesús y seguridad de que hará el milagro. La respuesta del Señor la desconcierta y la pone a pensar en la resurrección final. Pero la declaración siguiente del Maestro, “yo soy la resurrección y la vida”, acompañada del interrogante que le lanza, saca de lo más profundo de esta mujer una gran confesión de fe.

A eso estamos llamados como seguidores de Jesús: a sacar de lo más profundo de nuestras vidas la confesión de fe; a proclamar el triunfo de la vida. Todo esto lo resume muy bien la pasada V Asamblea del Episcopado Latinoamericano y del Caribe: “Para que en él los pueblos tengan vida”. Tratemos de meditar y hacer lección de vida la palabra de nuestros pastores continentales.



 Jueves 30 de julio de 2009
 Pedro Crisólogo

 INICIO
Éx 40,16-21.34-38: “La gloria del Señor llenó el santuario”
Sal 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mt 13,47-53: “Separarán a los malos de los buenos”

Terminamos hoy el capítulo 13 de Mateo, el centro de su evangelio. La parábola final nos habla también del final y es como una voz de aliento y una exigencia para que se ponga en práctica todo lo que Jesús ha enseñado a la comunidad. Ese es el énfasis que le ha dado Mateo, pero nosotros podemos darle otro. Si ponemos atención al inicio de la parábola, la pesca es la acción del reino como oferta a todos. Es una red que recoge a toda clase de peces (recordemos el trigo y la cizaña); pero lo importante es cómo se vive y se llega al final.

Pero es lamentable que cuando aparece esta parábola en nuestra liturgia, muchos tenemos la tentación de centrarnos en las características “moralizantes” del final, y hacemos una predicación o catequesis “terrorista” usando el horno ardiente, el llanto y el rechinar de dientes. Pero la parábola en sí apenas dijo algo sobre la suerte que padecerán los que no fueron considerados aptos para el reino: “tiran lo que no sirve”, mientras que podríamos hacer una buena catequesis sobre las exigencias y las diversas formas que tenemos para ser “lo bueno que se recoge en canastas”. Subrayemos la esperanza que alienta la fidelidad a Jesús, y decidámonos a ser parte de la buena pesca del reino de Dios.




 Viernes 31 de julio de 2009
 Ignacio de Loyola

 INICIO
Lv 23,1.4-11.15-16.27.34b-37: “Se reunirán en asamblea litúrgica”
Sal 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Mt 13,54-58: “¿No es éste el hijo del carpintero?”

Aunque forma parte del capítulo 13, este evangelio de hoy corresponde a otro tema que desarrolla Mateo en su obra.

Continúa acá lo que se había comenzado en el Discurso Misionero del capítulo 12. Los discípulos son llamados a formar una comunidad, pero siempre de cara al reino que ya se ha anunciado y que se ha concretado en sus características en el capítulo 13. Y como todo lo del reino, esta propuesta tiene sus detractores y opositores. Los primeros que nos muestra el evangelio los tenemos en el texto de hoy: Los paisanos de Jesús, que lo conocen al dedillo, saben de sus entradas y salidas, suponen conocer de dónde viene (aunque no saben hacia dónde va), y no terminan de creerse lo que oyen y ven en su vecino que se crió entre ellos. Al fin y al cabo son parte del pueblo judío que se niega a abrirse a la propuesta novedosa del reino, y por eso se han autoexcluido del proyecto. Tal vez por eso el evangelista enfatiza que Jesús fue a predicar en “su” sinagoga, indicando que el ámbito del reino es más grande que la sinagoga, o haciendo ver la ruptura que se ha gestado entre los dos proyectos: el de los expertos en la antigua Ley, y el reino de la Nueva Alianza que predica Jesús. También nosotros podemos caer en la tentación de relativizar el mensaje de Jesús. Abrirse a la novedad del reino significa poner nuestra fe en la persona y en la Palabra del Señor, aunque muchas veces no lo tengamos todo claro.



 Sábado 1 de agosto de 2009
 Alfonso María de Ligorio

 INICIO
Lv 25,1.8-17: “Cada uno recobrará su propiedad”
Sal 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Mt 14,1-12: Herodes mandó decapitar a Juan

Al conocer la fama de Jesús, Herodes Antipas lo asocia con el Bautista. Tal vez lo asediaba su conciencia por la muerte tan absurda que había decidido contra Juan, y por los abusos que cometió contra otros inocentes.

La reacción de Herodes revela una mentalidad limitada capaz de suponer que un muerto reviva en otra persona con poderes extraordinarios; pero sus abusos de poder son también signos típicos del dictador sin escrúpulos que se encarama al trono con malas artes, se adueña de las vidas y bienes de un pueblo y no duda en fortalecer su dominio incluso con acciones repudiables para una sana razón.

A lo largo de la historia personajes como Herodes Antipas han hecho y continúan haciendo mucho mal a la sociedad; sus ansias de poder y el culto a él cuando lo alcanzan, los llevan a disponer sin escrúpulos de las vidas y los bienes a su alcance. Y no es raro que pretendan actuar así en nombre del mismo Dios. Es deber cristiano preferente contribuir a erradicar el mal que se ha enquistado en muchos de nuestros pueblos por culpa primordial del pecado social de poderosos opresores. Ojalá que, a ejemplo de Jesús y Juan Bautista, seamos capaces de denunciar las injusticias y proponer las bases de un mundo mejor, pese a las duras consecuencias que implica ser profeta.