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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 19 al 25 de Julio de 2009  
16º domingo del tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del domingo 16º del Tiempo ordinario, ciclo B el 22 de Julio de 1979
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 19 de julio de 2009
 16º domingo del tiempo ordinario. Ciclo B.
 Arsenio - Natacha

 INICIO

Jer 23,1-6: “Reuniré el resto de mis ovejas”
Sal 22: “Abres tú la mano, Señor, y nos sacias”
Ef 2,13-18: “El es nuestra paz”
Mc 6,30-34: “Eran como ovejas sin pastor”

Jr 23, 1-6

En el Antiguo Testamento los guías políticos y religiosos son presentados con frecuencia como pastores y al pueblo como el rebaño. La figura del jefe como pastor cobró vigencia a partir de David, el pastor convertido en rey. El rebaño no es propiedad de los pastores sino del Señor, ante el cual ellos son sus representantes, por eso él mismo les tomará cuentas. El oficio de los jefes se ha pervertido y esto ha permitido la dispersión y el extravío del rebaño. El rey Joaquín con su política desatinada provocó la intervención de Babilonia. La expulsión que se menciona aquí parece referirse a la primera deportación. La intervención del Señor se justifica por tratarse de su rebaño, está desarrollada en tres tiempos: repatriación de los deportados, nombramiento de pastores ejemplares y resonancia escatológica. Se pasa de los pastores al Pastor-Jefe, al rey davídico en quien los judíos ponen su confianza.

Jeremías es consciente de que el desorden, la situación de injusticia y el desplazamiento que tiene que soportar y sufrir el pueblo, se debe a los mandatarios que no han sabido gobernar en función del bien público sino en función de sus intereses personales y de clase, por eso han fracasado como gobernantes y es necesario entonces que Dios suscite nuevos pastores. Los pueblos viven añorando el cambio de la situación cada vez que se presenta la oportunidad de un nuevo gobierno. La esperanza y la ilusión de que algún día haya oportunidad para vivir en la justicia no se acaban aunque los hechos nos muestren que las situaciones siguen iguales. En este momento el problema de injusticia se ha agudizado más, porque los dirigentes de los pueblos tienen que obedecer al orden económico internacional, aunque haya esperanza no se encuentran las salidas, porque se requiere de la voluntad política de los grandes dirigentes del mundo y principalmente de quienes manejan la economía mundial. Hoy encontramos en el mundo más desorden, más injusticia, más desplazamiento. Que la palabra de Jeremías nos ayude a seguir creyendo que es posible la justicia.

Ef 2, 13-18

Este texto parece ser una inserción dentro de la carta a los Efesios, es diferente en el lenguaje, en las ideas y en la forma. Inserción en forma de himno sobre Cristo: la paz y la persona que nos trae la paz. Cristo derribó la pared divisoria, hizo de los dos ámbitos: judíos y gentiles, uno solo y destruyó por medio de su carne la enemistad.

El convertir la ley en una norma absoluta trae como consecuencias el casuismo y el legalismo; destruyendo este carácter de la ley, se elimina la enemistad. La gran acción de Cristo por la cual se demostró que es nuestra paz fue la eliminación de la ley como dogma, como norma absoluta y suprema que separaba a Dios y a los seres humanos, y a judíos y gentiles. Si los jefes dispersan, Jesús tiene la capacidad de reunir y de acabar con todo aquello que separa y divide a hombres y mujeres.

A Pablo le tocó enfrentar el problema cultural en la Iglesia primitiva entre cristianos judaizantes y gentiles, y luchó hasta conseguir que los gentiles fueran admitidos también dentro de la comunidad cristiana. En el texto de hoy nos recuerda que en Cristo Jesús desaparecen todo antagonismo y toda situación de injusticia que hacen que hombres y mujeres de la misma cultura y de culturas diferentes, no se entiendan entre sí... El evangelio es un mensaje de carácter universal, derriba los muros sociales, políticos, económicos, culturales y hermana a todos los hombres y mujeres.

Mc 6, 30-34

Dice el texto de Marcos hoy que a Jesús le dio lástima de la multitud porque andaban como ovejas sin pastor. Los discípulos han llegado de su labor apostólica a contarle a Jesús todo lo que les había pasado, Jesús entonces los invita a descansar en un lugar apartado pero cuando llegan allí fue imposible porque una gran multitud ya estaba en el lugar esperándolos. Jesús comprendió que más urgente que comer y descansar era atender a la multitud.

Si Jeremías en su tiempo se queja de los guías políticos mucha más aguda es la situación en tiempos de Jesús. En la época de Jesús los jefes políticos y religiosos dispersaban cada vez más al pueblo. El régimen político, militar y económico impuesto por Roma era una carga que pesaba sobre el pueblo y que se hacía más gravosa porque había gente que le hacía el juego a los romanos, entre ellos los saduceos, que administraban el Templo. El rey y los cobradores de impuestos eran nombrados por Roma y las fuerzas militares romanas tenían su fortaleza junto al templo de Jerusalén. Esta situación además de oprimir ofendía la dignidad del pueblo. El régimen tributario era demasiado minucioso y había que cumplir con el diezmo para el templo. La situación económica era crítica.

La sociedad se encontraba dividida y se atomizaba cada vez más tratando de buscar solución al problema del momento, unos creían en la fuerza de las armas, otros se aislaban y vivían en forma independiente. Se esperaba una irrupción de Dios que pusiera fin a esta situación y diera oportunidad al pueblo de Israel. Por otro lado después de la reconstrucción del templo al regresar del exilio, las leyes de purificación dominaron la religión judía hasta convertirla en un simple cumplimiento de normas, actitud con la cual Jesús no está de acuerdo porque se ha desligado totalmente de la vida haciendo falta la práctica de la justicia, del amor y de la misericordia. En una situación de éstas hay más desorientación y desconcierto en el pueblo, por eso Jesús es la alternativa de Dios en ese momento. Muchos se encuentran marginados del templo, han sido desplazados de allí por no cumplir con las normas rituales de purificación, cuando oyen hablar a Jesús se sienten identificados con su enseñanza y con su práctica, descubren que no están tan lejos de los caminos de Dios, encuentran en él al pastor que en vez de dispersar, congrega y reúne. Por eso, mientras los guías políticos y religiosos encuentran tiempo suficiente para descansar y comer, Jesús y los suyos tienen que inventar tiempo para satisfacer estas necesidades vitales. Marcos reconoce que Jesús, movido por la compasión de ver a la multitud que andaba como oveja sin pastor, se pone a enseñarles. Es la causa del Reino la que le consume su tiempo y su vida. Para esto ha venido, su pasión y su locura es el Reino, en otro pasaje del evangelio cuando María y los familiares de Jesús se enteran de que no les queda tiempo de comer por andar en los trabajos del Reino, vienen a buscarlo porque creen que se está enloqueciendo. Sólo quien ha andado en la vida motivado por una Causa entiende estas actitudes de Jesús, y no siente hambre ni fatiga por andar haciendo lo que le gusta y motiva.

Al evangelio de hoy se refiere el capítulo 57 de la serie «Un tal Jesús», titulado «Cinco panes y dos peces», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1300057
Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap57b.mp3

Para la revisión de vida
-  Dios promete a su pueblo que le dará pastores que realmente lo guíen por los caminos de la paz, la justicia y la libertad. Y, aunque nosotros solemos repartir los papeles, haciendo “pastores” a unos y a otros “ovejas”, tenemos que reconocer que todos debemos ser “pastores amorosos” de todos. ¿Reconozco mi responsabilidad por la suerte de mis hermanos, me siento responsable de su vida, de su paz, de su felicidad, o dejo siempre el bien de los demás como tarea para otros?

Para la reunión de grupo
- Que Jesús diga “Vengan a un sitio tranquilo, a descansar un poco” se les antojaría a muchos como un detalle que desentona del resto del evangelio... Parecería que en el cristianismo el descanso, y mucho más el recreo o el placer... no tendrían carta de ciudadanía, serían siempre extraños y mal acogidos... El cristianismo de calidad siempre se llevaría mejor con preceptos, normas, obligaciones, oraciones, devociones, abstinencias, ayunos, heroísmos… ¿De dónde viene esta sensación? ¿Qué imagen de Dios lo fundamenta? ¿Es ésa la imagen de Dios que tiene Jesús?
- Aunque todo debemos ser en la Iglesia "pastores unos de otros", el tema bíblico de los pastores puede ser referido legítimamente al tema capital -y de tanta actualidad- de los ministerios en la comunidad cristiana: ¿cómo sentimos ese tema? Muchos cristianos "de a pie" se desentienden del tema, como si eso fuera responsabilidad sólo de los "pastores" precisamente... Una buena reunión del grupo de reflexión puede ser estudiar el tema en cualquiera de sus aspectos. Se puede llamar a alguien que lo introduzca con una exposición. Se puede partir de un artículo. Por ejemplo, de éste: http://servicioskoinonia.org/relat/201.htm

Para la oración de los fieles
- Por los responsables de las comunidades cristianas, para que sirvan con generosidad y entrega a todos sus miembros, sin acepción de personas, y atentos a sus necesidades, siendo los primeros en afrontar los problemas de la comunidad. Oremos.
- Por los gobiernos de las naciones, para que no busquen sus propios intereses sino que sirvan al bien común. Oremos.
- Para que en este mundo en que vivimos haya cada día más posibilidades para que las personas puedan desarrollarse en toda su integridad y con toda su dignidad. Oremos.
- Por todos los que sufren las consecuencias de una sociedad clasista, racista y egoísta, para que obtengan la ayuda que necesitan. Oremos.
- Por nuestra Iglesia, para que sepa afrontar con creatividad la continua reforma y mejora de los modelos ministeriales, como forma creativa de servir al pueblo de Dios que peregrina siempre por contextos históricos diversos. Oremos.
- Por esta nuestra comunidad, para que, después de reflexionar su fe, la traduzca en generosidad, en entrega a los demás y en cuidado amoroso hacia todos. Oremos.

Oración comunitaria
Dios, Padre nuestro, míranos con amor, pues somos hijos e hijas tuyos, y aunque no siempre nos comportemos como los hermanos y hermanas que somos, no dejes nunca de guiarnos como buen pastor, para que transformemos nuestro corazón a semejanza del tuyo y se amos buenos pastores los unos de los otros. Por Jesucristo nuestro Señor.



 Lunes 20 de julio de 2009
 Marina – Gregorio López

 INICIO
Éx 14,5-18: “Sabrán que Yo soy el Señor”
Interleccional Éx 15,1-6: “Cantaré al Señor, sublime es su victoria”.
Mt 12,38-42: “Esta generación malvada reclama una señal”

Lástima, perdimos en la lectura continua la controversia con los fariseos acerca de la autoridad de Jesús (Mt 12,22-37). Este dato nos ayudaría a entender mucho mejor los dos temas del trozo evangélico de hoy. El primer tema, el valor que la palabra del profeta tiene en sí misma, antes que los signos que piden ya no sólo los fariseos, sino también los letrados. Definitivamente, el grupo de los judíos no ha recibido esa palabra del reino, en contraste con los paganos, que la han asumido. Tal vez en ese sentido sea la referencia a los habitantes de Nínive y a la reina del sur.

El segundo tema, el del único y definitivo signo que Dios da a la fe de los convocados: El Hijo del Hombre muerto y resucitado, que al igual que Jonás, pasará tres días en las entrañas de la tierra. Ese es uno de los sentidos que puede tener la mención del profeta Jonás acá, concretamente citando la Resurrección, mientras que en Lucas se cita la fuerza de la palabra del profeta por la que se convierten los ninivitas. Definitivamente Jesús resucitado es el único y último signo que la comunidad cristiana les presenta a los judíos. Abrir el corazón y la mente al reino para que florezca en abundancia, hé ahí nuestra tarea.


 Martes 21 de julio de 2009
 Daniel - Lorenzo de Brindis

 INICIO
Éx 14,21-15,1: “Entraron en medio del mar”
Interleccional Éx 15,8-17: “Cantaré al Señor, sublime es su victoria”.
Mt 12,46-50: “¡Ahí están mi madre y mis hermanos!”

El reino para el que Jesús convoca tiene, como hemos visto en los comentarios anteriores, nuevas realidades y nuevas relaciones. Es una exigencia que se ha hecho a todos aquéllos que quieren escuchar y seguir las palabras del Maestro. La pertenencia a “un pueblo” o a “una familia” es relativizada por Jesús en su predicación; y en el evangelio de hoy se habla claramente sobre el tema. El pueblo de Israel no ha querido escuchar ni ver lo que Jesús proclama del reino; la familia, tampoco. Esta situación está mejor explicitada en Marcos: “sus familiares salieron a calmarlo, porque decían que estaba fuera de sus cabales” (Mc 3,21); y Jesús enseña a los que lo escuchan cuáles son las nuevas relaciones exigidas en el reino. El evangelista se lo recuerda a la comunidad, y nosotros debemos leer en nuestro hoy ese mensaje.

Los discípulos son la nueva familia; no son los lazos de sangre los que determinan esas relaciones, y mucho menos el “ser judío”; es la vinculación al mensaje de Jesús y el hacer la voluntad del Padre lo que determina y hace realidad la llegada del reino con esas nuevas relaciones. Los discípulos, los que escuchan la Palabra y hacen la voluntad del Padre, son la semilla del nuevo pueblo en el que participan hombres y mujeres de otras culturas y etnias.



 Miércoles 22 de julio de 2009
 María Magdalena

 INICIO
Cant 3,1-4a: “Encontré al amor de mi alma”
Sal 62:: Mi alma está sedienta de ti, mi Dios
Jn 20,1.11-18: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”

Interrumpimos la lectura del evangelio de Mateo para recordar, en medio de la cotidianidad del año litúrgico, el tema central y más importante de nuestra fe: La Resurrección de Jesús. El motivo nos lo da la memoria de María Magdalena, la primera testigo de esa resurrección y la primera enviada a anunciar esa Buena Noticia (al menos en los relatos evangélicos, porque en nuestra reflexión mariana le atribuimos este puesto a María, la Madre de Jesús).

Esta fiesta recoge el sentido de todas las memorias que hacemos de nuestros santos y santas: los celebramos y recordamos ante todo porque son testigos de la resurrección del Señor.

A ella la celebramos como discípula, convertida por la Palabra que le escuchó al Maestro; fiel hasta la cruz, atenta a cuidar de su sepulcro, mañanera al visitar la tumba, y solícita al ir a sus hermanos y comunicar lo que había visto y oído. Como ella dejémonos convertir por la Palabra de Jesús, para que nos hagamos testigos creíbles de la resurrección del Señor. Sólo el testimonio de conversión y fidelidad puede convencer a nuestro mundo escéptico de que efectivamente el Señor resucitó y nosotros somos testigos de este gran acontecimiento.




 Jueves 23 de julio de 2009
 Brígida

 INICIO
Éx 19,1-2.9-11.16-20b: “El Señor bajará”
Interleccional Dn 3,52-56: “A ti gloria y alabanza por los siglos”
Mt 13,10-17: Se ha endurecido el corazón de este pueblo

Ayer, en la fiesta de la Magdalena, perdimos un trozo de la lectura continua. Proponemos leer la parábola del sembrador (Mt 13,1-9), para que tenga sentido el comentario de hoy. Todo el capítulo 13 es la parte central del evangelio de Mateo; prácticamente lo anterior y lo que sigue están en función de las siete parábolas que describen el reino y sus protagonistas: Dios, los seres humanos, los enemigos, la dinámica del reino y los convocados a él.

Después de proclamar ayer la parábola del sembrador, Jesús les explica a los discípulos por qué habla utilizando ese género literario. Lo hace con una frase enigmática que muchas veces no podemos entender y mucho menos explicar. Pero si la situamos en el contexto del capítulo anterior, queda clara como el agua: ya el pueblo judío ha cerrado sus oídos a esta Palabra novedosa; no la quiere escuchar, por mucho que se proclame en su propio territorio; ha hecho una opción en contra del reino. Esos son los que “teniendo oídos no oyen y teniendo ojos no ven”; en cambio hay gente que está ávida de esa Palabra y quiere vivir la experiencia que se le propone con ella: precisamente los discípulos y la gente sencilla. ¿Y nosotros? ¿Queremos que la Palabra se siembre y eche raíces profundas en nuestro corazón? ¿Qué hacemos para ello?



 Viernes 24 de julio de 2009
 Cristina

 INICIO
Éx 20,1-17: “Yo soy el Señor, Tu Dios, que te saqué de la esclavitud”
Sal 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
Mt 13,18-23: Quien escucha y entiende la palabra dará fruto

Aparece hoy en el evangelio de Mateo una de las características básicas del discípulo: el que comprende el mensaje del Maestro. El evangelista exhorta a los cristianos a ser tierra buena, a tener la actitud del buen discípulo, para que con la acogida y comprensión del mensaje no deje ahogar las enseñanzas del Maestro por las dificultades del momento.

La parábola nos permite descubrir una serie de enemigos: El Maligno, la tribulación, la persecución, el mundo, la superficialidad, la inconstancia y las riquezas. Hoy podemos actualizar la parábola en nuestra realidad personal y comunitaria, y encontraríamos nuevos enemigos o constataríamos que los antiguos siguen presentes en nuestra comunidad. Vivimos un ambiente cultural que propone como ideal de vida la superficialidad, lo perecedero, lo “desechable”. Si somos “fermento en la masa”, entonces lo primero es rechazar las ofertas seductoras de la sociedad consumista. Sólo así podremos combatir al espíritu del mal. Pero debemos quedarnos con el mensaje final: La Palabra necesita discípulos con el corazón bien dispuesto para crecer y producir fruto; esto es lo que se le pide al oyente de la Palabra. Y es a través de la oración y la práctica del amor fraterno y solidario como lograremos producir buenos frutos.



 Sábado 25 de julio de 2009
 Santiago, apóstol

 INICIO
Hch 4,33;5,12.27-33;12,2: Herodes hizo degollar a Santiago, hermano de Juan
Sal 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
2Cor 4,7-15: “Llevamos este tesoro en vasijas de barro”
Mt 20,20-28: “Mi copa sí la beberán”

El evangelio de hoy, en la fiesta de Santiago, además de insistir en que el discípulo debe correr la misma suerte del Maestro, nos muestra una gran diferencia con otros discipulados que se conocían entonces: el hebreo y el griego. En estos dos casos el discípulo era quien escogía al maestro, y lo hacía desde diversos criterios: posición social o económica, tendencia filosófica o religiosa, mayor o menor exigencia... Y se ponía al servicio del maestro incluso en los oficios más humildes o humillantes: limpiar su calzado, proveer de agua, preparar alimentos, llevar o traer recados, además de aprender y cumplir las enseñanzas que impartía el maestro. En el discipulado del reino promulgado y puesto en práctica por Jesús, hay un cambio radical: Es el Maestro quien escoge al discípulo, y es el Maestro el que sirve. Y hay una enseñanza fundamental entre los discípulos: es necesario servirse mutuamente. Hoy, quizás más que antes, lamentablemente se sigue compitiendo por el poder: en la sociedad, en la familia, en la propia Iglesia, en sus grupos apostólicos... Y a veces se va en una búsqueda afanosa de poder y prestigio a como dé lugar. Ojalá entre nosotros no sea así, y nos sirvamos unos de otros como el Señor nos ordenó.