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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 7 al 13 de Septiembre de 2008
Domingo 23º de Tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 23º de Tiempo ordinario, ciclo A el 10 de septiembre de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 7 de septiembre de 2008
 23º Ordinario
 Regina

 INICIO

Ez 33,7-9: Te he puesto como centinela
Salmo responsorial 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."
Rm 13,8-10: El amor es la plenitud de la ley
Mt 18,15-20: Si tu hermano peca, repréndelo

La liturgia de este domingo nos invita a reflexionar sobre nuestra corresponsabilidad comunitaria. La fe es una respuesta personal, pero se vive en el seno de una comunidad. Por eso todos somos responsables de la vida de cada hermano.

Ezequiel es profeta del exilio. Se presenta como el vigilante de su pueblo. También otros profetas han utilizado esta imagen para caracterizar su misión. La actitud vigilante es un rasgo del auténtico profeta. Estar atento a lo que pasa para alertar y prevenir al pueblo. El profeta verdadero está siempre atento a escuchar la Palabra de Dios. Lee los acontecimientos de la historia y los interpreta a la luz de la Palabra de Dios. El vigilante, celador, velador, centinela o como se le llame en nuestro medio está pendiente de los peligros que acechan al pueblo. Por eso, el profeta es responsable directo de lo que le pueda pasar. El profeta tiene la misión de abrir los ojos. Pero también el pueblo puede aceptar o rechazar la interpelación profética. Lo que no está bien es pasar por alto el peligro.

Pablo en la carta a los Romanos invita a los creyentes que edifiquen su vida sobre la base del amor para que puedan responder a los desafíos del momento histórico que a cada creyente y a cada comunidad le toca vivir. El amor es resumen, síntesis vital, compendio de todo tipo de precepto de orden religioso. Así, Pablo entra en perfecta sintonía con la propuesta evangélica. Ciertamente que no es un rechazo rotundo de la ley. Pero el amor supera la fuerza de la ley. Quien ama auténticamente no quiere hacerle daño a nadie. Por el contrario, siempre buscará la forma de ayudarle a crecer como persona y como creyente. La conversión, la metanoia, es cambio rotundo de mente y corazón. Quién se convierte asume el amor como única “norma” de vida. El amor se traduce en actitudes y compromisos muy concretos: servicio, respeto, perdón, reconciliación, tolerancia, comprensión, verdad, paz, justicia y solidaridad fraterna.

El evangelio de Mateo nos presenta el pasaje que se ha denominado comúnmente la corrección fraterna. El Texto revela los conflictos internos que vivía la comunidad mateana. Nos encontramos, entonces, ante una página de carácter catequético que pretende enfrentar y resolver el problema de los conflictos comunitarios. El pecado no es solamente de orden individual o moral. Aquí se trata de faltas graves en contra de la comunidad. El evangelista pretende señalar dos cosas importantes: no se trata de caer en un laxismo total que conduzca al caos comunitario. Pero tampoco se trata de un rigorismo tal que nadie pueda fallar o equivocarse. El evangelista coloca el término medio. Se trata de resolver los asuntos complicados en las relaciones interpersonales siguiendo la pedagogía de Jesús. No es un proceso jurídico lo que aquí se señala. El evangelista quiere dejar en claro que se trata ante todo de salvar al trasgresor, de no condenarlo ni expulsarlo de entrada. Es un proceso pedagógico que intenta por todos medios salvar a la persona. Ahora bien, si la persona se resiste, no acepta la invitación, no da signos de arrepentimiento... entonces sí la comunidad se ve obligada a expulsarse de su seno. Al no aceptar la oferta de perdón la persona misma se excluye de la comunión.

Vivimos una cultura contradictoria. Por una parte, frente a la corrupción personal y colectiva se asume una postura de laxismo. Por otra parte, se juzga, se condena y se excluye a las personas sin antes haber averiguado los hechos a fondo. Cuando se trata de difamar a una persona, basta con que alguien tire del hilo para que se vayan difundiendo por todas partes los comentarios, murmuraciones y calumnias.

Los medios de comunicación social, que viven de chismes o de sensacionalismos, no escatiman sacrificios para buscar, alterar y tergiversar noticias sobre hechos que resulten escandalosos. Y si no lo son, ellos se encargan de busarles ese lado. Fácilmente se condena y se estigmatiza a personas, grupos e instituciones que no piensan como todo el mundo, o actúan de manera diferente o cuestionan el orden establecido.

Nuestro compromiso como creyentes es luchar por la verdad. Nuestras familias y comunidades cristianas deben ser, ante todo, lugares de reconciliación y de verdad. Exigir respeto por las personas que se equivocan pero que quieren rectificar su error es imperativo evangélico. Tampoco se trata de caer en actitudes laxistas o que respalden la impunidad. Pero ante todo, el compromiso con la justicia, la verdad y la reconciliación es una actitud profética.

¿Cómo vivimos los valores de la verdad, la justicia, la reparación y la reconciliación al interior de nuestras comunidades? ¿Qué actitud asumimos frente a los medios de comunicación que manipulan y tergiversan la verdad? ¿Nos sentimos corresponsables de la suerte de nuestros hermanos?

El evangelio de hoy no es dramatizado en la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. Puede irse a la página de la serie (www.untaljesus.net) y escoger un capítulo oportuno.

 

Para la revisión de vida
- Para muchos de nosotros, el perdón, por nuestra forma de ser, nuestro carácter, la educación recibida o la falta de educación recibida para perdonar, nos resulta difícil, incluso muy difícil. ¿Cómo está la actitud de perdón en mi vida? ¿Hay personas a las que no he perdonado todavía en mi corazón? ¿Guardo una relación correcta entre el «perdonar» y el «no olvidar»?
 

Para la reunión de grupo
- El tipo de Iglesia que presenta Mateo en su evangelio es una “asamblea” de hermanos, a quienes la fe en Jesús ha hecho romper los criterios mundanos de diferencia de clases sociales económicas, prejuicios, privilegios, autoritarismos… y se reúnen fraternal/sororalmente en una comunidad igualitaria y participativa ejemplar. Comparar este ideal con la situación actual de la iglesia. Elencar las deficiencias que la Iglesia de hoy tiene a este respecto. ¿Qué podemos hacer en este sentido?
- Yo les digo: todo lo que aten en la tierra, el Cielo lo tendrá por atado. Mateo parece poner la facultad del perdón de los pecados en la comunidad eclesial. Comentar.
- Se dice ya con frecuencia que el rito actual del sacramento de la “confesión” está hace tiempo en una crisis de la que parece difícil recuperarlo. Recomendamos leer el estudio de Domiciano Fernández, “Dios perdona sin condiciones. Celebración comunitaria de la penitencia” (que se puede recoger en la biblioteca de Koinonía, http://servicioskoinonia.org/biblioteca) y comentar las razones históricas, dogmáticas y teológicas que da a favor de la celebración de la reconciliación comunitaria sin confesión oral individual. Comentar esas razones.
 

Para la oración de los fieles
- Por la Iglesia, para que sea una comunidad que trabaja esforzadamente por la reconciliación entre personas y sociedades, desde la justicia, la igualdad y la fraternidad. Roguemos al Señor.
- Por la comunidad mundial de naciones, para que favorezca la concordia entre los pueblos. Roguemos…
- Por la familia humana, para que encuentre el camino de la paz, sin militarismos, terrorismos, fundamentalismos ni violencias de ningún tipo. Roguemos…
- Por las familias, para que faciliten el entendimiento entre padres e hijos y favorezcan la armonía entre sus miembros. Roguemos…
- Por todas las personas, para que no veamos el perdonar y ser perdonados como signo de debilidad sino como forma de crecer en unas relaciones más humanas y profundas. Roguemos…
- Por todos nosotros, para que no seamos remisos a la hora de practicar la acogida y el perdón unos con otros. Roguemos…
- Para que perdonemos y sepamos aprovechar todas las mediaciones por las que Dios nos da su perdón. Roguemos…


Oración comunitaria
Oh Dios que por Jesús nos has dicho: “todo lo que aten en la tierra, el Cielo lo tendrá por atado”; haz que tu Iglesia sienta sobre sí la responsabilidad de ser generosa como Tú, y de no imponer a tus hijos, nuestros hermanos y hermanas, “más cargas que las necesarias”, haciéndoles experimentar que “donde está tu Espíritu está la libertad”. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oh Dios, insondable Misterio último, a quien osamos imaginar como Padre y Madre de todo lo existente, como Fuerza suprema de la Vida, que suscita el caos y promueve la convergencia de todo hacia nuevas formas de Ser y de Vida. Danos imitar tu magnanimidad y tu tolerancia, que todo lo hace concurrir finalmente al Bien. Danos espíritu de comprensión y libertad, para que sepamos siempre perdonar y rescatar para el bien a todos nuestros hermanos. Nosotros te lo pedimos por Jesús, tu hijo, nuestro hermano.
 



 Lunes 8 de septiembre de 2008
 Natividad de María – María de la Caridad del Cobre

 INICIO
Miq 5,1-4a: El tiempo en que la madre dé a luz
Salmo responsorial 12: Desbordo de gozo con el Señor
Mt 1,1-16.18-23: La virgen está embarazada, dará a luz a un hijo

La fiesta del nacimiento de María, la Madre de Jesús, se remonta a una tradición del siglo V. En Jerusalén se ha dedicado la basílica de Santa Ana en el lugar donde se supone que nació María. Pero más allá de los datos históricos nos interesa el dato teológico. Mateo introduce su evangelio con la genealogía de Jesús arrancando desde Abraham hasta José y María los padres de Jesús. Más allá de la precisión histórica nos encontramos con una bella pieza de la historia de la salvación. Dios ha realizado su promesa: ha acompañado a su pueblo en todas las etapas de la historia. Pero la promesa no es solamente para el pueblo elegido, sino para toda la humanidad. En este sentido es una promesa universal. Ahora en María, la Madre de Jesús, la promesa hecha desde antiguo ha llegado a su plenitud. Y es en María, una mujer del común, creyente y pobre, quien ha sido “agraciada” por Dios para quedarse definitivamente en medio de su pueblo. En María todas las mujeres se hacen “instrumentos” de Dios para seguir aportando proyectos de vida a la humanidad. Ellas, las siempre agraciadas, contribuyen para que la vida abunde en medio de la muerte.


 Martes 9 de septiembre de 2008
 Pedro Claver – Sergio

 INICIO
Co 6,1-11: Ningún injusto heredará el reino de Dios
Salmo responsorial 149: El Señor ama a su pueblo.
Lc 6, 12-19: Eligió a doce y los llamó apóstoles

Desde hoy comenzamos una nueva sección del evangelio de Lucas que abarca desde el 6,12 al 6,49. La sección encierra dos partes: la elección de los Doce y el sermón del llano ( “del monte” según Mateo: Mt 5,1-12). Llama la atención que Jesús, luego de llamar a varios discípulos en diferentes circunstancias, ahora elige a doce. Es claro que el número hace referencia a las doce tribus de Israel, significando así que en los Doce se inaugura el nuevo pueblo de Dios. Lucas nos dice que Jesús ha pasado la noche en oración. Cuando amanece llama a los discípulos y escoge entre ellos a los Doce para nombrarlos apóstoles (llamados). Ahora ellos se constituyen en los testigos privilegiados de las palabras y los hechos de Jesús. Apóstol es alguien que se ha sentido llamado, seducido, invitado por Jesús para estar más cerca de él, dejarse formar por él para continuar, una vez madura su vocación, la misión en “fidelidad creativa”. Así lo sintió y vivió el sacerdote jesuita Pedro Claver, nuestro primer santo de hoy, quien vivió en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, y dedicó su vida a aliviar el sufrimiento de los esclavos negros traídos del África para trabajar en las minas de oro y plata de las colonias españolas.




 Miércoles 10 de septiembre de 2008
 Nicolás de Tolentino

 INICIO
1Co 7,25-31: Cada uno viva según su condición
Salmo responsorial 44: Escucha, hija, mira: inclina el oído.
Lc 6,20-26: Dichosos los pobres, porque suyo es el reino

Luego de la elección de los Doce, Jesús proclama la nueva “ley” del reino a todo el pueblo. Lucas organiza pedagógicamente esta parte en cuatro sentencias positivas en oposición a otras cuatro negativas. Los sujetos o destinatarios de las cuatro primeras son: los pobres, los hambrientos, los que lloran, los perseguidos por causa de Jesús, esto es, del reino. En oposición aparecen cuatro sujetos: los ricos, los satisfechos, los que ríen, los que son aplaudidos por todos. Es claro que para los primeros es el reino de Dios. Mientras los segundos se han autoexcluido porque se han dedicado a buscarse a sí mismos, a encerrarse en su propia egolatría y procurarse sus propias satisfacciones olvidándose de los demás. El reino de Dios exige apertura, salir de sí al encuentro solidario con el otro, romper las barreras del egoísmo. El rico es aquél que ha hecho de los bienes de cualquier género un ídolo, mientras que el pobre es quien ha logrado desprenderse de toda clase de riquezas para tener a Dios y su reino como su único bien. Examinemos nuestra conciencia e identifiquemos aquellas “riquezas, satisfacciones, autocomplacencias e idolatrías” que nos impiden abrirnos plenamente a la novedad del reino.




 Jueves 11 de septiembre de 2008
 María de Coromoto – Orlando – Rolando

 INICIO
1Co 8,1b-7.11-13: Dios reconoce a quien ama
Salmo responsorial 138: Guíame, Señor, por el camino eterno.
Lc 6,27-38: Sean compasivos como el Padre es compasivo

La lógica de nuestra cultura es “quien la hace, la paga”. El amor al enemigo es antilógico y contracultural. El nuevo siglo se inició con guerras y amenazas de guerras en diferentes partes del mundo. Todo ataque bélico genera su propio contrataque y, desde luego, de mayores proporciones. Puede dársele diferentes nombres: justicia infinita, guerra santa, cruzada antiterrorista, defensa de los valores democráticos… Pero la barbarie de estas conflagraciones bélicas es de proporciones incalculables. Cuántos inocentes caen bajo las balas de los ejércitos enceguecidos defendiendo valores que ni siquiera conocen. Pero esto no sucede sólo en el plano internacional. También las relaciones interpersonales y familiares están infectadas del virus de la venganza y la violencia. Mientras no logremos superar la barrera de la venganza y la prepotencia, la paz y la convivencia humana serán solamente una quimera, porque no se podrá detener la espiral de violencias de todo tipo. Esto no quiere decir que se renuncie sin más a buscar la justicia y el esclarecimiento de la verdad. Pero el mensaje de Jesús es claro, exigente y desafiante: sólo el perdón sincero puede derrotar al odio que pretende gobernar el mundo. ¿Te arriesgas a intentarlo?




 Viernes 12 de septiembre de 2008
 Sto. Nombre de María – Guido

 INICIO
1Co 9,16-19.22b-27: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Salmo responsorial 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Lc 6,39-42: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

Un ciego no puede guiar a otro ciego: en esta instrucción de Jesús a la gente y a sus discípulos se ve una aclara alusión a los fariseos y maestros de la Ley. Ellos se han enceguecido con la propia luz de la Escritura al convertir la Ley en un yugo insoportable de cargar. ¿Cómo pretenden guiar al pueblo si ellos mismo no saben para dónde van? ¿Cómo mantener viva la esperanza del pueblo cuando la minucia de lo religioso la sofoca? Fijarse en la pelusa ajena sin darse cuenta de la viga que se tiene en el ojo. Con esto Jesús quiere advertir que no es legítimo cuestionar al otro por una pequeña trasgresión sin darse cuenta de que toda la vida es una gran equivocación. Sucede a menudo que nos ocupamos de pequeños detalles de la práctica litúrgica o sacramental, y nos olvidamos de la justicia y la solidaridad. A veces se coloca por encima de todo la normativa y la formalidad, y nos olvidamos de la situación de las personas; pretendemos mantener el cascarón e ignoramos lo que va adentro. La invitación de Jesús es a realizar una revisión de vida a fondo, para detectar cuáles son nuestras propias cegueras y vigas que nos impiden vivir auténticamente el Evangelio del reino.



 Sábado 13 de septiembre de 2008
 Juan Crisóstomo

 INICIO
1Co 10,14-22: Somos un solo cuerpo
Salmo responsorial 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Lc 6,43-49: El árbol se reconoce por sus frutos

El seguimiento de Jesús no está en la simple confesión de boca. Así lo hacían los demonios cuando lo reconocían, pero él, con su autoridad, los mandaba callar y los expulsaba. Tampoco está en prácticas devocionales externas que nada implican para el modo de vivir. La fidelidad al seguimiento de Jesús se expresa en el compromiso diario con los hermanos; es decir, en las actitudes de servicio, perdón, solidaridad. Jesús no quiere que sus seguidores se limiten a repetir fórmulas, ritos, ceremonias y a cumplir normas externas. La verdadera fe en él tiene hondas raíces en el corazón, pues no se trata de que los demás escuchen discursos bien elaborados pero que no tienen respaldo alguno en la vida. Cuántos grupos religiosos y asociaciones cristianas viven encerradas en sí mismas, haciendo caso omiso de los graves problemas que afectan a la sociedad. La fe auténtica nos lanza al compromiso con la transformación de la sociedad según los valores que inspira el Evangelio de Jesús. El reino de Dios es para que acontezca en medio de este mundo. Sólo así nuestra fe estará plantada sobre una base sólida y podremos dar frutos de fraternidad y justicia. Sólo así haremos posible la “civilización del amor”.