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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 27 de julio al 2 de Agosto de 2008
Domingo 17º de Tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 27 de julio de 2008
 17º Ordinario
 Natalia y Aurelio

 INICIO

1Re 3, 5.7-12: Pediste discernimiento, te lo concedo
Salmo responsorial 118: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
Rm 8,28-30: Predestinados a ser imagen del Hijo
Mt 13,44-52: El reino se parece a un tesoro escondido

La palabra de Dios siempre nos va a proponer motivos y razones para acrecentar nuestra inseguridad frente a la vida y frente al seguimiento, de una causa que creemos muy importante para los que nos llamamos cristianos: el Reino, la Utopía.

Las lecturas de hoy son un llamado al cambio de actitudes relativas de nuestras prácticas, muchas veces tan egoístas, a los valores profundos y absolutos que propone Jesús desde la propuesta del proyecto del Reino.

Hay que tener muy claro que la presentación de Salomón, que hace el primer libro de los Reyes, pretende mostrar (románticamente) lo que para el escritor sagrado representaba y significaba este “maravilloso” rey en la teoría, pero que en la práctica y por lo que consiguió en la historia del pueblo, no pasó a ser sino un rey más que se aprovechó de su poder para explotar, esclavizar y manipular la conciencia débil del pueblo, y construir su reinado de gloria en la magnificencia literaria que se construyó en torno a su figura y su reinado.

Hay que saber diferenciar entre la estructura del reino que representa Salomón (la de la monarquía con sus estructuras económicas, políticas, militares y religiosas que se establecen para manejar los hilos del poder) a la propuesta del Reino que presenta y enseña Jesús con sus palabras, pero sobre todo con su práctica de justicia y de igualdad.

Descubrir el mensaje que se revela por Jesús y su reinado, abre los horizontes hacia una nueva humanidad. Una vez que se ha descubierto el valor absoluto que tiene el Reino, es necesario tomar una posición, y frente a este descubrimiento ningún precio es demasiado alto, pues el Reino se convierte en el único valor absoluto para quien lo descubre.

El proyecto del «Reino de los cielos», según la expresión de Mateo, se convierte para muchas personas en una alegre pero exigente sorpresa, que en el caminar normal de la vida se produjo por medio de un encuentro afortunado que impregnó de una gran riqueza la existencia. Ese Reino trajo una exigencia, que genera al mismo tiempo inseguridad, pues se descubre necesario venderlo todo, despojarse de muchos «bienes» que atan, e ir al encuentro de su absoluta posesión, como su mayor riqueza. Afortunado quien ha descubierto desde su práctica concreta en la vida, los valores del Reino...encontró su mejor tesoro, la mejor perla que podía estar buscando perdidamente en otros rincones.

Las dos parábolas iniciales (del tesoro escondido y de la perla de gran valor) parece que se contrapusieran a la llamada e invitación de Jesús a dejar bienes y riquezas para poder seguirlo. Sin embargo nos enseñan las parábolas, que el Reino es la mayor riqueza para el seguidor de Jesús: Luego de sentir la llamada de Jesús y de descubrir el Reino, el camino se debe seguir con alegría, porque se ha encontrado todo.

El Reino, en estas dos parábolas, es la realidad que supera a nuestro egoísmo. Dejar las certezas inseguras del hoy, por la certeza mayor, hace que los caminos abiertos para que el reinado de Dios sea el mayor absoluto, que busca en todos los sentidos la transformación de tantas y tantas estructuras injustas.

Para el seguidor de Jesús es necesario romper los esquemas de muchas estructuras que deshumanizan. Personas que esperan un cambio sin ponerse en búsqueda, ateniéndose muchas veces a su herencia legalista, que no les permite salir a encontrar nuevas posibilidades para su existencia o para la existencia de los demás, se enfrentan en estas parábolas a las personas que han encontrado un sentido que creían perdido para sus vidas y se arriesgan al cambio y a la novedad, poniéndose en marcha en la construcción de proyectos alternativos que construyan hermandad solidaria entre los seres humanos y se comprometen en afianzar, desde la práctica concreta, los valores de vida y justicia que han encontrado.

Jesús concluye esta enseñanza preguntando si han entendido todo lo dicho por medio de la palabra, que había estado escondida, pero que ahora no deja de salir a la luz. Aquí se presenta el modelo ideal del discípulo que es capaz de entender el mensaje del Reino y saca oportunamente lo viejo y lo nuevo del mensaje que ha recibido. La novedad del Reino viene por medio de la palabra, acumulada en la historia del propio pueblo por medio de sus valores, la cultura, el proyecto original en torno al cual se dio origen a Israel como pueblo, sus luchas y procesos en búsqueda de la justicia y su interpretación de la historia desde un Dios liberador y a la opción de este Dios por los más pobres y oprimidos de la sociedad. Esta oferta del Reino que propone Jesús, es una realidad que quiere hombres y mujeres capaces de incorporar los propios valores de la historia y la cultura a las nuevas realidades, siempre impregnadas de justicia, que Jesús puso en marcha a partir del anuncio y la práctica del Reino.

El evangelio de hoy no está incluido entre los capítulos de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. Proponemos utilizar el capítulo 52, titulado «Los diez dracmas». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1300052 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap52b.mp3 O escójase otro capítulo adecuado, aquí: www.untaljesus.net

Para la revisión de vida
Somos muchos los bautizados, pero ¿somos muchos los cristianos, los que vivimos de acuerdo con nuestra fe, los que vivimos convencidos de que el Reino de Dios es el mayor tesoro de nuestra vida? Y yo ¿qué soy: bautizado o discípulo de Jesús?
¿He descubierto verdaderamente el Reino de Dios en mi vida? ¿Siento mi vida llena de gozo y alegría por ese hallazgo? ¿Soy capaz de venderlo todo por ese tesoro, por esa perla?

Para la reunión de grupo
- Aunque las dos primeras parábolas están construidas sobre el esquema de vender y comprar, su mensaje central es, precisamente, que en la vida hay cosas que pueden valer mucho más que todo eso que se compra y se vende… El dinero solo no hace la felicidad. Para un rey sabio (Salomón) es más importante el don de saber gobernar que las riquezas… Y para todo ser humano hay algo que es “más importante que todo lo demás”… ¿Será ése el sentido de estas dos parábolas? Comentar.
- ¿Qué es eso que es «más importante que todo lo demás»? ¿La gracia de Dios? ¿El perdon de Dios? ¿La pertenencia a la Iglesia? ¿Cristo? ¿La felicidad? ¿Qué felicidad? ¿El amor? ¿La salvación? ¿Qué salvación? La pregunta por «lo más importante» es en todo caso muy importante, también en la sociedad actual.
- La tercera parábola está construida sobre el esquema “esta vida/la otra”. A este respecto: CIRES, en 1991, publicó en España una encuesta según la cual, en la católica España, “4 de cada 10 españoles no creen ni en la resurrección ni el infierno”. En ese mismo país, la revista Misión Abierta publicaba otra encuesta en la que descubría que “en la resurrección no cree el 48% de los ciudadanos españoles. Pero, en cambio, hemos dado un viraje hacia Oriente porque un 25% acepta la reencarnación”. En este contexto, ¿cómo repetir la parábola hoy para que sea significativa para todos? ¿Podemos en la reunión de grupo (sin autocensuras doctrinales) arriesgar una reinterpretación?

Para la oración de los fieles
- Por la Iglesia, para que no sea sólo una asociación de bautizados sino el rostro visible en el mundo del amor de Dios Padre. Roguemos al Señor.
- Por todas las personas, para que tengamos la sabiduría y el discernimiento suficientes para distinguir el bien de las gentes y trabajemos por él. Roguemos...
- Por todos los que trabajan por el Reino de Dios, Reino de justicia, de amor y de paz, para que vean recompensados sus trabajos con un mundo mejor. Roguemos...
- Por quienes no tienen otro reino que sus propios intereses y egoísmos, para que se haga la luz en sus vidas y cambien de metas. Roguemos...
- Por todos los que tienen la oportunidad de conocer el Evangelio, para que lo descubran como el mayor y mejor tesoro por el que merece la pena darlo todo a cambio. Roguemos...
- Por todos nosotros, para que el Señor nos conceda aquellos dones con los que mejor podamos servir a los hermanos.

Oración comunitaria
Dios, Padre nuestro, concédenos sabiduría para descubrir el significado y la importancia del Reino que tu Hijo anunció e inauguró entre nosotros; que lo acojamos en nuestra existencia como el tesoro más precioso, y que dediquemos a él toda nuestra vida. Por Jesucristo.



 Lunes 28 de julio de 2008
 María de la Paz - Celso

 INICIO
Jer 13,1-11: Se niegan a escucharme
Interleccional Dt 32,18-21: Despreciaste a la Roca que te engendró.
Mt 13,31-35: Abriré mi boca en parábolas

Lo que se encuentra de fondo tanto en el pasaje que nos trae el profeta Jeremías como en el texto del libro del Deuteronomio que recitamos a manera de salmo responsorial, es la intensa relación que se da entre Dios y su pueblo. Mientras Dios busca fielmente a su pueblo, éste se preocupa de ir tras otros dioses que le proporcionan otro tipo de seguridades y le llevan a desconocer la fidelidad y amor eterno de Dios, que le liberó y guió como comunidad a ser lo que en ese momento era: libre y constituida como reino.

En el evangelio, Jesús nos trae la parábola que nos refiere la semejanza del reino de Dios con el grano de mostaza. El reino, cuando llega a la vida de los seres humanos, en apariencia es una pequeña realidad; pero ella no se queda quieta, más bien es dinámica y comienza a germinar y crecer. La persona que acoge el reino de Dios en su vida experimentará que poco a poco se va dando una transformación en su vida tan significativa, que le llevará a ser en el futuro de su comunidad como el arbusto que germina de la semilla de mostaza, sombra y fortaleza a otros llamados a compartir esta realidad.


 Martes 29 de julio de 2008
 Marta

 INICIO
1Jn 4,7-16: Dios permanece en nosotros
Salmo responsorial 33: Bendigo al Señor en todo momento
Jn 11,19-27: Creo que tú eres el Mesías

La más grande responsabilidad de los cristianos es llevar a cabo el cumplimiento del mandamiento del amor, desde el cual se da testimonio de la presencia de Dios en la historia de la humanidad, quien por amor a ella entregó a su único Hijo hasta a la muerte para su rescate. Por eso, el amor procede de Dios, y todo el que ama nace de Dios y le conoce. Quien no ama, no conoce a Dios, que es amor.

El evangelista san Juan nos narra el episodio de la muerte de Lázaro, amigo cercano de Jesús y hermano de Marta y María. Marta es la interlocutora entre la comunidad creyente y Jesús. A partir del acontecimiento de la muerte de su hermano, ella reconoce lo que buena parte del pueblo judío afirmara, la resurrección de los muertos. Lo relevante en este episodio es que Jesús se revela como el Yo soy, el Dios que salva y que es a su vez la resurrección; y que todo aquél que le confiese, a pesar de haber experimentado la muerte, vivirá. Por tanto, en Marta la comunidad no sólo confiesa que Jesús es el Mesías, sino también que es el Hijo de Dios, el esperado por la humanidad.




 Miércoles 30 de julio de 2008
 Pedro Crisólogo

 INICIO
Jer 15,10.16-21: Si vuelves, estarás en mi presencia
Salmo responsorial 58: Dios es mi refugio en el peligro.
Mt 13,44-46: Vende todo y compra el campo

Humanamente pensamos que emprender proyectos que Dios nos traza implica ceder a nosotros mismos; pero nos olvidamos que Dios no va más allá de nuestras fuerzas, nos guía en el sufrimiento y no nos abandona. Y eso lo leemos en la vida del profeta Jeremías, cuya vocación se renueva después de haber vivido una fuerte crisis.

En el evangelio que escuchamos, la exigencia por el reino de Dios constituye para el género humano una noticia capaz de liberarlo de aquellas realidades que en ocasiones se nos presentan como definitivas. La realidad del reino abre completamente nuevas perspectivas a la vida de los hombres y mujeres que se confíen en él en sus particulares existencias. La figura del tesoro escondido nos ha de llevar a cuestionarnos si nosotros como discípulos hemos reconocido la presencia del reino de Dios en nuestras vidas desde nuestro bautismo, desde nuestra participación activa en nuestras comunidades eclesiales, familia y sociedad. Si hemos sido capaces de salir de aquello que es de gran valor por aquello que se constituye en el tesoro más precioso para nuestras vidas. ¿Somos, pues, como discípulos y discípulas de Jesús, conscientes del increíble tesoro, la Buena Noticia del reino de Dios para nuestras vidas?




 Jueves 31 de julio de 2008
 Ignacio de Loyola

 INICIO
Jer 18,1-6: Soy como el alfarero
Salmo responsorial 145: Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.
Mt 13,47-53: Separarán a los malos de los buenos

“Miren cómo está el barro en manos del alfarero, así están ustedes en mi mano”, dijo Dios por medio del profeta Jeremías a su pueblo Israel, que permanecía encerrado en su orgullo y autosuficiencia, que no le permitían beber de la bondadosa misericordia que él le ofrecía y que crea y recrea la cotidianidad del ser humano. ¿Cuántas veces no nos hemos visto, como el pueblo de Israel, encerrados en nuestros propios juicios y criterios con nuestro dolor y sufrimiento, confinados en una prisión que nosotros mismos hemos construido con nuestros miedos y odios, sin permitirle entrar a aquél que es capaz de sanarnos y liberarnos de una vez por todas con simplemente abrirle las puertas de nuestra existencia?

El evangelista san Mateo nos presenta cómo va ser el desenlace del reino de Dios en la historia de la humanidad. Está abierto a quien desee acogerlo; así mismo, está en la voluntad de cada quién llevarlo a la plenitud. El reino de Dios se establecerá definitivamente en la historia, pero ya se va estableciendo en lo cotidiano de la existencia del ser humano cuando éste busca afirmarlo en todo aquello que piensa, dice, decide y finalmente realiza.




 Viernes 1 de agosto de 2008
Alfonso Mª de Ligorio

 INICIO
Jr 26,1-9: Diles lo que Yo te mando decir
Salmo responsorial 68: Que me escuche tu gran bondad, Señor.
Mt 13,54-58: ¿No es el hijo del carpintero?

La Palabra de Dios lleva a que nos desnudemos de todo aquello que creemos poseer y nos vistamos de su fortaleza y autoridad. Y esto lo encontramos en la primera lectura del profeta Jeremías, el cual en el atrio del Templo debió profetizar a quienes lo frecuentaban diciéndoles que deberían convertirse de sus malas acciones; de lo contrario aquel lugar, supremo para ellos, desaparecería como fruto de su maldad. Esta acción llevó al profeta Jeremías a experimentar un momento crucial, ya que el pueblo se le fue encima por las verdades que profetizó de parte del mismo Dios, y hasta quisieron matarlo. El evangelio nos presenta igualmente a Jesús en la sinagoga de Nazaret predicando y actuando. La admiración de la gente ante sus palabras y obras fue sustituida luego por la incomprensión, fruto de quedarse sólo en el hecho que Jesús fuera el hijo de José, el carpintero del pueblo. La desconfianza de esa gente se basaba en que no tenía un contacto profundo con Dios ni con las promesas que él cumpliría para la salvación del ser humano en la persona de su Hijo, Jesús. La incomprensión de los habitantes de Nazaret va ligada a una ausencia de experiencia de fe. No creer implica, para el evangelista Mateo, no aceptar a Jesús como el Hijo de Dios.



 Sábado 2 de agosto de 2008
María de los Ángeles – Eusebio – Pedro Julián Eymard

 INICIO
Jr 26,11-16.24: El Señor me envía a predicar
Salmo responsorial 68: Escúchame, Señor, el día de tu favor
Mt 14,1-12: Herodes mandó decapitar a Juan

El profeta Jeremías es el prototipo del ser humano que se entrega a la Palabra dirigida por Dios a él y al pueblo. Dios es alguien que en Jeremías, como en los demás profetas, no cesa de comunicarse con la humanidad. El se constituye como garante de esa comunicación, y por medio de ella invita constantemente al ser humano a que se convierta de sus malas conductas y acciones que le llevan a ser infiel. El profeta Jeremías pone en riesgo su propia vida con el ánimo de revelarle al pueblo la firme intención de Dios de perdonarle y salvarle. En el episodio evangélico que nos presenta san Mateo nos encontramos con el martirio de Juan el Bautista. Muchos podrían llegar a afirmar que Juan fracasó y que su vida no tuvo resonancia, como muchas que a diario son dilapidadas a favor de intereses mezquinos de algunos por mantener la verdad secuestrada y en la oscuridad. Pero ciertamente no fue así. Juan, como aquellos profetas que le precedieron, sabía que su misión de parte de Dios no tendría fruto sin la consiguiente entrega de la vida; no de una parte, sino de toda; ya que ser profeta es más que una profesión; es una vocación.