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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 24 de Febrero al 1 de Marzo de 2008 – Ciclo A
Domingo 3º de Cuaresma

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 3º de Cuaresma, ciclo A el  26 de febrero de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 24 de febrero de 2008
 3º de Cuaresma
 Rubén

 INICIO

Éxodo 17,3-7: Danos agua de beber
Salmo responsorial 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."
Rm 5, 1-2.5-8: El amor ha sido derramado en nosotros
Jn 4,5-42: Quien beba de esta agua no tendrá sed jamás

Recordemos el carácter más o menos aleatorio que tiene la distribución de los textos bíblicos en la liturgia católica. No existe ninguna explicación de cómo se ha hecho tal distribución, ni de por qué tal texto en tal fecha. Una comisión lo decidió así, y no se conocen los criterios que siguió. Quienquiera puede conjeturar sobre ellos. Se observa una “asociación de ideas” o de imágenes entre la primera y la tercera lecturas, mientras la segunda va por sus caminos propios, sin ninguna relación a las otras. La sucesión de los domingos tampoco muestra un criterio claro (como podría ser el de dar pie a un proceso sistematizado de formación teológica o bíblica), ni se da oficialmente la libertad para que al menos algunas comunidades especiales (jóvenes, grupos de formación, ambientes especiales...) pudieran hacer su propio «calendario litúrgico»... Son temas que quedan pendientes para una próxima reforma litúrgica...

Por lo demás, es claro que los textos propuestos en la liturgia están siempre a disposición de una interpretación libre: son como una poesía o una imagen simbólica: cada comunidad es libre de abordarlos desde el punto de vista que prefiera, y es casi imposible que dos cristianos, dos biblistas o agentes de pastoral encuentren la misma resonancia ante un mismo texto: a cada uno le evocará recuerdos y sugerencias de acción distintos. «Lo que se recibe, se recibe según el modo del que recibie», dice el adagio clásico. Aquí también. Nuestro Servicio Bíblico Latinoamericano ofrece estos comentarios teológico-pastorales a los textos bíblicos de la liturgia (católica) también desde una sensibilidad propia, con un transfondo de opciones y de visión del mundo y de vivencia de la fe propios. Y los ofrece con humildad, sabiendo que no son los únicos, ni los mejores, pero con sencillez y sinceridad, porque son los nuestros, y los ofrecemos a quienes sintonizan con esta espiritualidad que con frecuencia llamamos «latinoamericana», pero que ya sabemos que se trata de una «latinoamericanidad» no materialmente geográfica, sino perteneciente a una «geografía espiritual».

Después de esta introducción que no es “propia” de este domingo, sino hábil para cualquier semana, entremos de lleno al comentario de los textos.

El texto estrella es el de la samaritana. Prácticamente, el capítulo entero. El famoso episodio del encuentro de Jesús con la samaritana, en el evangelio de Juan.

Algo quenos parece importante siempre que se comenta un texto del evangelio de Juan, es la apelación a su carácter simbólico peculiar. Juan no es un evangelio sinóptico, no es un texto narrativo, ni lo que nos cuenta es probablemente histórico. Juan es un evangelio enteramente simbólico, en el que los símbolos han sido extrapolados hasta desplazar a la realidad. En Juan no hay símiles, sino identificaciones: Yo soy la vid, le hará decir Juan a Jesús; no “soy como la vid”, no, sino que “soy la vid verdadera”, las demás vides -las de la realidad- no son verdaderas. “Yo soy el Pan verdadero”: el resto de los panes son... sucedáneos. Yo tengo el “agua verdadera”, la otra no quita la sed... Al comenzar a comentar cualquier texto del evangelio de Juan es bueno recordar el estilo literario y simbólico enteramente peculiar de Jesús. Por respeto al público oyente sencillo, es conveniente recordar muy claramente que no estamos escuchando sencillamente la narración de una conversación tal como fue, sino que se trata de una sofisticada composición teológica que con intenciones muy profundas y a veces nada fáciles de detectar. Y que, claro está, se inscribe en el mundo mental e ideológico peculiar de Juan, enormemente alejado del nuestro, y que esta barrera cultural que nos separa del autor exige prudencia para no dar por válida cualquier conclusión ingenuamente.

De entre las muchas interpretaciones de que este texto puede ser objeto, nos vamos a fijar en dos dimensiones muy elocuentes para hoy: la superación de la religión y, consecuentemente, la apertura al diálogo interreligioso.

Está de moda el diálogo interreligioso en la teología y en el cristianismo en general. La situación del mundo actual no sólo lo posibilita sino que lo hace intevitable. El mundo actual está barajado religiosamente. A diferencia de las situaciones históricas, en el mundo actual las sociedades son más plurales cultural y religiosamente. Las migraciones, los intercambios, y la misma «mundialización», hacen que las religiones estén ya presentes unas a otras, inevitablemente. Virtualmente, todas las religiones se encuentran hoy diariamente con las demás, mientras que durante milenios han vivido prácticamente aisladas, tan distantes que cómodamente podían vivir su vida pensándose a sí mismas como siendo las únicas religiones de la (su) sociedad.

Jesús no vivió en este contexto pluralmente religioso que hoy nos invade, pero sí tenía que pasar por Samaria en sus viajes de Galilea a Jerusalén, y este episodio simbólico del evangelio de Juan nos permite representarnos el comportamiento de Jesús respecto a este pueblo que, si no era propiamente de otra religión, era considerado incluso como más distante, por ser tenido como hereje o cismático.

Juan dialoga con la samaritana, incluso por propia iniciativa. Juan no nos lo presenta como a la defensiva o sólo respondiendo. La iniciativa original, el acercamiento es de Jesús.

Lo importante puede ser destacar que Jesús dialoga interreligiosamente porque tiene un transfondo de «teología pluralista de las religiones», diríamos en lenguaje actual, con evidente anacronismo. No es primero el diálogo, y después la teología de las religiones, sino al revés: porque se tiene una visión abierta de la relación entre las religiones, por eso es por lo que se puede estar abierto, y se puede dialogar interreligiosamente.

¿«Dónde hay que adorar, en Jerusalén o en Garitzín»?, le pregunta la samaritana. ¿Es decir, ¿cuál es la religión verdadera? Y Jesús tiene una respuesta verdaderamente revolucionaria, que todavía no han asimilado los teólogos del pluralismo religioso. Jesús no dice que Jerusalén o Gartizín resulten opciones inválidad (religiones falsas), pero sí dice que quien quiera ir más al fondo («los verdaderos adoradores») no va a tener que ir ni a un lugar ni a otro, ni en una ni en otra religión, sino «en espíritu y en verdad». Es la respuesta revolucionaria: las religiones son relativas. No hay ninguna absoluta, a la que las demás deban ceder el paso. La única religiosidad absoluta es la adoración en espiritu y en verdad, más allá de una u otra religión.

Un autor como Sheenan (The First Coming: How the Kingdom of God Became Christianity, Random House 1986), sostiene que la novedad de Jesús consiste en la abolición de todas las religiones, de forma que podamos redescubrir nuestra relación con Dios en el mismo proceso de la creación y de la vida, en la historia. Puede asustar semejante afirmación, pero sólo de entrada. Recordando bien, sabemos que Jesús no «fundó» la Iglesia (es ésta la que se fundó después y se fundó en Jesús), siempre se mantuvo judío, y nunca pensó en fundar otra religión, sino en superarla. ¿Habrá sido el cristianismo una dimidiada inteligencia de lo que Jesús quería, que cristalizó luego en el siglo IV en medio de los enormes condicionamientos históricos de aquella época marcada por un imperio en decadencia? ¿Será que hoy, en medio de una grave crisis de las religiones y particularmente de las instituciones religiosas, se nos presenta una nueva y mejor oportunidad de entender y poner en práctica el mensaje de Jesús?

Respecto a la gravedad de la crisis de las religiones, proponiendo una interpretación antropológico-cultural de la misma, recomendamos la lectura de Mariá CORBÍ, Religión sin religión, PPC, Madrid 1986 (disponible en: www.servicioskoinonia.org/biblioteca), así como este artículo: http://servicioskoinonia.org/relat/352.htm

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 81 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL, titulado «Junto al pozo de Jacob». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100081
 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap81b.mp3
 También el capítulo 82 tiene relación con el evangelio de hoy: http://www.untaljesus.net
 

Para la revisión de vida
- Jesús le enseña a la samaritana que «los verdaderos adoradores, adoran al Padre en espíritu y en verdad», es decir: con el corazón y con las obras de la justicia y del amor, no tanto con ritos o prácticas de «la religión verdadera» (Jerusalén o Garitzín). Mi religión... ¿está todavía muy pendiente de alguna «religión», o ha llegado a la profundidad de una «religión más allá de la religión formal»? ¿Qué tipo de culto le doy yo a Dios? ¿«En espíritu y en verdad»? ¿Veo el templo como un valor absoluto, o reconozco que Dios habita, sobre todo, en los pobres, en la justicia y el amor?
 

Para la reunión de grupo
- ¿Nos justifica la fe o las obras? ¿Qué relación debe haber entre una y otras? ¿Tenemos esperanza o estamos defraudados ? ¿Cuál es el fundamento de nuestra esperanza? ¿Qué es más fuerte a los ojos de Dios: nuestro pecado o la fidelidad hasta la muerte, de su Hijo?
- Las respuestas de Jesús a las dudas e inquietudes de la mujer samaritana se elevan a principios fundamentales que hoy han cobrado palpitante actualidad en el tema del “pluralismo religioso”. ¿Dónde hay que adorar, en Jerusalén o en Garitzín? ¿Cuál es «la religión verdadera»? ¿Qué sentido tiene esta pluralidad tan numerosa de religiones? ¿Hay una religión que es la verdadera frente a las demás? ¿El Tíber de Roma es más o mejor que el Jordán de Palestina, o el Ganges de la India, o el Támesis de Londres o cualquiera de los ríos que dan cauce a las expresiones religiosas de la humanidad? Analizar en grupo la respuesta de Jesús a la samaritana. Ver su aplicación hoy día no ya a la alternativa Jerusalén/Garitzín, sino a la problemática tan llamativa del pluralismo religioso.


Para la oración de los fieles
- Para que la iglesia actúe de tal modo que todos descubran que el Señor está en medio de nosotros. Roguemos al Señor
- Para que vivamos con esa auténtica fe que se muestra en las obras de amor y la justicia, el «culto en espíritu y en verdad». . Roguemos...
- Para que nunca olvidemos que Dios nos ama, y permanece siempre fiel a sus promesas. Roguemos...
- Para que aquellos que, en nuestra sociedad moderna, mueren de sed de amor, de cariño, de compañía, encuentren personas cercanas y solidarias. Rogamos...
- Para que todos los que viven sirviendo a sus hermanos nunca desfallezcan por cansancio ni desánimo. Roguemos...
- Para que todos bebamos el agua viva que viene de Dios y nos la trae Jesús, única que apaga de verdad nuestra sed. Rogamos...


Oración comunitaria
Dios, Padre Madre universal, que en Jesús nos indicas cuál es la verdadera religión, más allá de toda religión formal. Haz que comprendamos que ha llegado la hora en que como verdaderos adoradores te adoremos en espíritu y en verdad, en justicia y amor, en apertura y solidaridad con todos nuestros hermanos y hermanas. Como nos enseñó Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.



 Lunes 25 de febrero de 2008
 Néstor

 INICIO
2Re 5,1-15a: Naamán era jefe del ejército del rey Arán
Salmo responsorial 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?
Lc 4,24-30: Jesús no ha sido enviado sólo a los judíos

Dos cosas conviene resaltar en el mensaje del evangelio de hoy y que continúan siendo de mucha actualidad entre nosotros, cristianos del siglo XXI: primera, la desconfianza respecto a quien puede ser guía para nuestra vida, luz para nuestro camino.

A cada momento necesitamos de esa dirección, de esa guía, de esa luz, y si nos fijamos bien, es escasa la vez que no pedimos en nuestra oración: “Señor danos tu luz…, guíanos por el difícil camino…, haznos ver…”; y cuando el Señor atiende nuestras súplicas, entonces no le damos importancia, no vemos más allá de la simpleza y cercanía de los hechos cotidianos, del hermano o hermana, la voz del Padre, la luz y la fuerza que tanto necesitamos y solicitamos. Quizás porque vemos que no hay sucesos espectaculares, o porque quien está a mi lado es de pronto menos importante que yo, menos instruido o ilustrado. Y segunda cosa, todavía creemos, como los paisanos de Jesús, que la acción de Dios sólo puede circunscribirse en los estrechos límites de “mi” iglesia, de mi comunidad o de mi grupo, porque “mi” iglesia , mi comunidad o mi grupo sí son fieles a la recta doctrina y a las sanas costumbres.


 Martes 26 de febrero de 2008
 Augusto

 INICIO
Dn 3,25.34-43: Acepta nuestro corazón contrito y espíritu humilde
Salmo responsorial 24: Señor, recuerda tu misericordia
Mt 18,21-35: Si no perdonan, el Padre no los perdonará

Sabemos que Diios nos perdona siempre, porque el amor del Padre es tan infinito que siempre está dispuesto a acogernos cada vez que nos volvemos a él; él no lleva cuenta de las veces que nos perdona, porque él es gracia, es perdón, pura misericordia. Esa es la imagen del Padre que nos revela Jesús y que quiere que nosotros reproduzcamos en nuestras relaciones interpersonales. Pero viene lo que generalmente olvidamos o pasamos por alto: el perdón divino, la acogida por parte de Dios a mí, está mediatizada, exige como condición necesaria, mi perdón, mi acogida misericordiosa a mi hermano que me ha ofendido.

De ahí, entonces, que la calidad, no la cantidad de perdón que yo ofrezco, es auténtico reflejo de la calidad de perdón que yo he experimentado en mi corazón. Puedo contar con que Dios me perdona, pero a condición de que yo también perdone a mi semejante.




 Miércoles 27 de febrero de 2008
 Gabriel de la Dolorosa - Leandro

 INICIO
Dt 4,1.5-9: Pongan por obra los mandatos
Salmo responsorial 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.
Mt 5,17-19: Quien cumpla y lo enseñe, será grande

Con base en un modelo nuevo de relaciones, donde la ley ya no es un fin en sí misma sino un simple medio, donde el ser humano ya no se juzga por el número de preceptos que cumple o quebranta, sino por la calidad de su vida, de su servicio a los demás y por la calidad del amor que prodiga, y donde Dios ya no es ese juez implacable, sino un Padre justo y misericordioso “que hace llover sobre buenos y malos..”, con base en ello, el discípulo debe ser luz del mundo y sal de la tierra.

Recordemos que la comunidad de Mt proviene en su mayoría del judaísmo; y la pregunta podría ser: ¿nos obliga todavía la Ley de nuestros padres? Ya durante su ministerio público, Jesús había tenido que enfrentar la misma “preocupación” y sospecha de sus contemporáneos maestros y especialistas de la Ley, quienes estaban pendientes de él para ver su posición respecto a la Ley: “izquierda”, “derecha” o “centro”. Jesús se declara un hombre perfectamente ajustado a la Ley, pero no a la ley absolutizada del fanatismo de su época, sino a la ley que salva y que libera; a la ley genuina de Dios.




 Jueves 28 de febrero de 2008
 Román

 INICIO
Jr 7,23-28: Esta gente no escuchó la voz del Señor, su Dios
Salmo responsorial 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."
Lc 11,14-23: El que no está conmigo está contra mí

La liberación de un hombre que estaba mudo por un espíritu inmundo suscita una aguda controversia entre los opositores del reino, y Jesús. Quienes han conocido de toda la vida al poseído, no pueden aceptar que de un momento a otro se le escuche su voz y, sobre todo, que esa voz le sirva ahora, lógicamente, para declarar su adhesión al reino que Jesús proclama. Habría que entender, entonces, que la acción de Jesús aquí no es, estrictamente hablando, un “milagro” tal y como lo concibe a veces nuestra ingenua fe. Aquí hay un hecho de liberación: el hombre aquél, que en realidad es el mismo pueblo, nunca ha podido escuchar el verdadero sentido de la Palabra de Dios y nunca ha podido hablar, expresarse con libertad. Las palabras y signos de Jesús le hacen caer en cuenta de su sordera y de su mudez, y comienza a hablar. El evangelista no nos dice qué comenzó a hablar el mudo; pero no es necesario que nos lo diga; podemos adivinar por el contexto que sus palabras serían de confesión de fe y de adhesión a Jesús y a su propuesta; de lo contrario no hubiera causado tanta rabia a los “defensores del orden”.




 Viernes 29 de febrero de 2008
 Dositeo

 INICIO
Os 14,2-10: No volveremos a llamar Dios a obras nuestras
Salmo responsorial 80: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
Mc 12,28b-34: El primero y más importante mandamiento

Cuando se acentúa sólo el amor a Dios, se cae en el espiritualismo o en el descuido con el prójimo, apareciendo todo tipo de mecanismos y sofismas distractores, como el excesivo apego al culto (AT), o el exceso de devociones carentes de fundamento. Esa actitud fue la lucha constante de la corriente deuteronomista y de los profetas, y es lo que también denunciará Jesús; pero si el acento principal recae sólo en el amor al prójimo, las actitudes pueden ser muy bonitas, puede, por ejemplo, surgir todo tipo de “ayudas” materiales y económicas hacia los más empobrecidos, pero el asunto no pasa de una mera filantropía que muy pronto desemboca en asistencialismo y lástima hacía los demás, pero sin ningún compromiso efectivo y activo por luchar contra todo lo que genera la injusticia y la desigualdad.

El criterio de Jesús es, entonces, combinar ambos mandatos, ambos amores, de tal forma que el uno sea termómetro para el otro, y sobre todo buscando que quien opta por llevar a cabo el cumplimiento de ambos mandatos sea cada día más humano, más fraterno, más solidario, y sobre todo se sienta más hijo de Dios y más hermano de los demás.



 Sábado 1 de marzo de 2008
 Rosendo – Catalina Drexel

 INICIO
Os 6,1-6: Quiero misericordia, y no sacrificios
Salmo responsorial 50: Quiero misericordia, y no sacrificios
Lc 18,9-14: El recaudador volvió a su casa absuelto

La introducción a esta nueva parábola de Jesús deja en claro para quiénes estaba dirigida: a “algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás” (v. 9). Jesús enfrentó una realidad religiosa que no sólo era alienante para quienes practicaban la religión, sino para aquéllos a quienes el sistema religioso iba excluyendo cada día más y más. Quienes se creían buenos y justos lo hacían con base en una serie de normas y preceptos que ellos cumplían a cabalidad, y con eso se creían con todo el derecho de presentar en su oración una especie de “cuenta de cobro” a Dios por las cosas buenas que hacían.

Jesús desenmascara esta actitud y abiertamente declara justificado al hombre que delante de Dios se siente absolutamente indigente, necesitado del amor y de la compasión divinos. Esta es otra dimensión u otra particularidad del reinado de Dios: quienes pretendan pertenecer al reino tienen que despojarse de todo aquello que les hace sentirse más o mejores que los demás. Jesús no necesita de un grupo de “santos” que sólo saben señalar y despreciar a los demás; es sólo en la conciencia de la propia realidad de pecado donde Dios y el reino pueden comenzar a actuar.