Domingo 24 de febrero de 2008
3º de Cuaresma
Rubén
INICIO
Éxodo 17,3-7: Danos agua de beber
Salmo responsorial 94: Ojalá
escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."
Rm 5, 1-2.5-8: El amor ha sido
derramado en nosotros
Jn 4,5-42: Quien beba de esta agua
no tendrá sed jamás
Recordemos el carácter más o menos aleatorio que tiene la distribución de los
textos bíblicos en la liturgia católica. No existe ninguna explicación de cómo
se ha hecho tal distribución, ni de por qué tal texto en tal fecha. Una comisión
lo decidió así, y no se conocen los criterios que siguió. Quienquiera puede
conjeturar sobre ellos. Se observa una “asociación de ideas” o de imágenes entre
la primera y la tercera lecturas, mientras la segunda va por sus caminos
propios, sin ninguna relación a las otras. La sucesión de los domingos tampoco
muestra un criterio claro (como podría ser el de dar pie a un proceso
sistematizado de formación teológica o bíblica), ni se da oficialmente la
libertad para que al menos algunas comunidades especiales (jóvenes, grupos de
formación, ambientes especiales...) pudieran hacer su propio «calendario
litúrgico»... Son temas que quedan pendientes para una próxima reforma
litúrgica...
Por lo demás, es claro que los textos propuestos en la liturgia están siempre
a disposición de una interpretación libre: son como una poesía o una imagen
simbólica: cada comunidad es libre de abordarlos desde el punto de vista que
prefiera, y es casi imposible que dos cristianos, dos biblistas o agentes de
pastoral encuentren la misma resonancia ante un mismo texto: a cada uno le
evocará recuerdos y sugerencias de acción distintos. «Lo que se recibe, se
recibe según el modo del que recibie», dice el adagio clásico. Aquí también.
Nuestro Servicio Bíblico Latinoamericano ofrece estos comentarios
teológico-pastorales a los textos bíblicos de la liturgia (católica) también
desde una sensibilidad propia, con un transfondo de opciones y de visión del
mundo y de vivencia de la fe propios. Y los ofrece con humildad, sabiendo que no
son los únicos, ni los mejores, pero con sencillez y sinceridad, porque son los
nuestros, y los ofrecemos a quienes sintonizan con esta espiritualidad que con
frecuencia llamamos «latinoamericana», pero que ya sabemos que se trata de una «latinoamericanidad»
no materialmente geográfica, sino perteneciente a una «geografía espiritual».
Después de esta introducción que no es “propia” de este domingo, sino hábil
para cualquier semana, entremos de lleno al comentario de los textos.
El texto estrella es el de la samaritana. Prácticamente, el capítulo entero.
El famoso episodio del encuentro de Jesús con la samaritana, en el evangelio de
Juan.
Algo quenos parece importante siempre que se comenta un texto del evangelio
de Juan, es la apelación a su carácter simbólico peculiar. Juan no es un
evangelio sinóptico, no es un texto narrativo, ni lo que nos cuenta es
probablemente histórico. Juan es un evangelio enteramente simbólico, en el que
los símbolos han sido extrapolados hasta desplazar a la realidad. En Juan no hay
símiles, sino identificaciones: Yo soy la vid, le hará decir Juan a Jesús; no
“soy como la vid”, no, sino que “soy la vid verdadera”, las demás vides -las de
la realidad- no son verdaderas. “Yo soy el Pan verdadero”: el resto de los panes
son... sucedáneos. Yo tengo el “agua verdadera”, la otra no quita la sed... Al
comenzar a comentar cualquier texto del evangelio de Juan es bueno recordar el
estilo literario y simbólico enteramente peculiar de Jesús. Por respeto al
público oyente sencillo, es conveniente recordar muy claramente que no estamos
escuchando sencillamente la narración de una conversación tal como fue, sino que
se trata de una sofisticada composición teológica que con intenciones muy
profundas y a veces nada fáciles de detectar. Y que, claro está, se inscribe en
el mundo mental e ideológico peculiar de Juan, enormemente alejado del nuestro,
y que esta barrera cultural que nos separa del autor exige prudencia para no dar
por válida cualquier conclusión ingenuamente.
De entre las muchas interpretaciones de que este texto puede ser objeto, nos
vamos a fijar en dos dimensiones muy elocuentes para hoy: la superación de la
religión y, consecuentemente, la apertura al diálogo interreligioso.
Está de moda el diálogo interreligioso en la teología y en el cristianismo en
general. La situación del mundo actual no sólo lo posibilita sino que lo hace
intevitable. El mundo actual está barajado religiosamente. A diferencia de las
situaciones históricas, en el mundo actual las sociedades son más plurales
cultural y religiosamente. Las migraciones, los intercambios, y la misma «mundialización»,
hacen que las religiones estén ya presentes unas a otras, inevitablemente.
Virtualmente, todas las religiones se encuentran hoy diariamente con las demás,
mientras que durante milenios han vivido prácticamente aisladas, tan distantes
que cómodamente podían vivir su vida pensándose a sí mismas como siendo las
únicas religiones de la (su) sociedad.
Jesús no vivió en este contexto pluralmente religioso que hoy nos invade,
pero sí tenía que pasar por Samaria en sus viajes de Galilea a Jerusalén, y este
episodio simbólico del evangelio de Juan nos permite representarnos el
comportamiento de Jesús respecto a este pueblo que, si no era propiamente de
otra religión, era considerado incluso como más distante, por ser tenido como
hereje o cismático.
Juan dialoga con la samaritana, incluso por propia iniciativa. Juan no nos lo
presenta como a la defensiva o sólo respondiendo. La iniciativa original, el
acercamiento es de Jesús.
Lo importante puede ser destacar que Jesús dialoga interreligiosamente porque
tiene un transfondo de «teología pluralista de las religiones», diríamos en
lenguaje actual, con evidente anacronismo. No es primero el diálogo, y después
la teología de las religiones, sino al revés: porque se tiene una visión abierta
de la relación entre las religiones, por eso es por lo que se puede estar
abierto, y se puede dialogar interreligiosamente.
¿«Dónde hay que adorar, en Jerusalén o en Garitzín»?, le pregunta la
samaritana. ¿Es decir, ¿cuál es la religión verdadera? Y Jesús tiene una
respuesta verdaderamente revolucionaria, que todavía no han asimilado los
teólogos del pluralismo religioso. Jesús no dice que Jerusalén o Gartizín
resulten opciones inválidad (religiones falsas), pero sí dice que quien quiera
ir más al fondo («los verdaderos adoradores») no va a tener que ir ni a un lugar
ni a otro, ni en una ni en otra religión, sino «en espíritu y en verdad». Es la
respuesta revolucionaria: las religiones son relativas. No hay ninguna absoluta,
a la que las demás deban ceder el paso. La única religiosidad absoluta es la
adoración en espiritu y en verdad, más allá de una u otra religión.
Un autor como Sheenan (The First Coming: How the Kingdom of God Became
Christianity, Random House 1986), sostiene que la novedad de Jesús consiste
en la abolición de todas las religiones, de forma que podamos redescubrir
nuestra relación con Dios en el mismo proceso de la creación y de la vida, en la
historia. Puede asustar semejante afirmación, pero sólo de entrada. Recordando
bien, sabemos que Jesús no «fundó» la Iglesia (es ésta la que se fundó después y
se fundó en Jesús), siempre se mantuvo judío, y nunca pensó en fundar otra
religión, sino en superarla. ¿Habrá sido el cristianismo una dimidiada
inteligencia de lo que Jesús quería, que cristalizó luego en el siglo IV en
medio de los enormes condicionamientos históricos de aquella época marcada por
un imperio en decadencia? ¿Será que hoy, en medio de una grave crisis de las
religiones y particularmente de las instituciones religiosas, se nos presenta
una nueva y mejor oportunidad de entender y poner en práctica el mensaje de
Jesús?
Respecto a la gravedad de la crisis de las religiones, proponiendo una
interpretación antropológico-cultural de la misma, recomendamos la lectura de
Mariá CORBÍ, Religión sin religión, PPC, Madrid 1986 (disponible en:
www.servicioskoinonia.org/biblioteca), así como este artículo:
http://servicioskoinonia.org/relat/352.htm
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 81 de la serie «Un tal
Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL, titulado «Junto al pozo de Jacob». El guión y
su comentario pueden ser tomados de aquí:
http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100081
Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap81b.mp3
También el capítulo 82 tiene relación con el evangelio de hoy:
http://www.untaljesus.net
Para la revisión de vida
- Jesús le enseña a la samaritana que «los verdaderos adoradores, adoran al
Padre en espíritu y en verdad», es decir: con el corazón y con las obras de la
justicia y del amor, no tanto con ritos o prácticas de «la religión verdadera»
(Jerusalén o Garitzín). Mi religión... ¿está todavía muy pendiente de alguna
«religión», o ha llegado a la profundidad de una «religión más allá de la
religión formal»? ¿Qué tipo de culto le doy yo a Dios? ¿«En espíritu y en
verdad»? ¿Veo el templo como un valor absoluto, o reconozco que Dios habita,
sobre todo, en los pobres, en la justicia y el amor?
Para la reunión de grupo
- ¿Nos justifica la fe o las obras? ¿Qué relación debe haber entre una y otras?
¿Tenemos esperanza o estamos defraudados ? ¿Cuál es el fundamento de nuestra
esperanza? ¿Qué es más fuerte a los ojos de Dios: nuestro pecado o la fidelidad
hasta la muerte, de su Hijo?
- Las respuestas de Jesús a las dudas e inquietudes de la mujer samaritana se
elevan a principios fundamentales que hoy han cobrado palpitante actualidad en
el tema del “pluralismo religioso”. ¿Dónde hay que adorar, en Jerusalén o en
Garitzín? ¿Cuál es «la religión verdadera»? ¿Qué sentido tiene esta pluralidad
tan numerosa de religiones? ¿Hay una religión que es la verdadera frente a las
demás? ¿El Tíber de Roma es más o mejor que el Jordán de Palestina, o el Ganges
de la India, o el Támesis de Londres o cualquiera de los ríos que dan cauce a
las expresiones religiosas de la humanidad? Analizar en grupo la respuesta de
Jesús a la samaritana. Ver su aplicación hoy día no ya a la alternativa
Jerusalén/Garitzín, sino a la problemática tan llamativa del pluralismo
religioso.
Para la oración de los fieles
- Para que la iglesia actúe de tal modo que todos descubran que el Señor está en
medio de nosotros. Roguemos al Señor
- Para que vivamos con esa auténtica fe que se muestra en las obras de amor y la
justicia, el «culto en espíritu y en verdad». . Roguemos...
- Para que nunca olvidemos que Dios nos ama, y permanece siempre fiel a sus
promesas. Roguemos...
- Para que aquellos que, en nuestra sociedad moderna, mueren de sed de amor, de
cariño, de compañía, encuentren personas cercanas y solidarias. Rogamos...
- Para que todos los que viven sirviendo a sus hermanos nunca desfallezcan por
cansancio ni desánimo. Roguemos...
- Para que todos bebamos el agua viva que viene de Dios y nos la trae Jesús,
única que apaga de verdad nuestra sed. Rogamos...
Oración comunitaria
Dios, Padre Madre universal, que en Jesús nos indicas cuál es la verdadera
religión, más allá de toda religión formal. Haz que comprendamos que ha llegado
la hora en que como verdaderos adoradores te adoremos en espíritu y en verdad,
en justicia y amor, en apertura y solidaridad con todos nuestros hermanos y
hermanas. Como nos enseñó Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.
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