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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 3 al 9 de Diciembre de 2008 – Ciclo A
Domingo 4º del tiempo Ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 4º de Tiempo ordinario, ciclo A el  29 de Enero de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 3 de febrero de 2008
 4º Ordinario
 Blas – Oscar

 INICIO

Sof 2,3;3,12-13: Dios sostiene a su pueblo
Salmo responsorial 145: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
1Co 1,26-31: Dios escogió a quienes el mundo tiene por tontos
Mt 5,1-12a: Las bienaventuranzas

El “Sermón de la Montaña” es uno de los sermones más famosos y recordados de Jesús. Aquí nos detenemos en su introducción, más conocida como “Las Bienaventuranzas”, pues el sermón es mucho más largo, va hasta 7,29 donde concluye diciendo que la gente quedó asombrada de su doctrina “porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas”.

¿Por qué puede causar asombro esta enseñanza de Jesús? Veamos de cerca las Bienaventuranzas e intentemos una respuesta.

1. “...de ellos es el reino de los cielos”

El reino de Dios (“de los cielos” es el ya conocido circunloquio para evitar “pronunciar el nombre de Dios en vano”) es de los pobres en espíritu y de los perseguidos por causa de la justicia. Quienes no ponen su fe, su confianza y su esperanza en los bienes materiales pero que a la vez son perseguidos porque luchan por la justicia. Ambas condiciones indispensables para que Dios reine. La primera condición es renunciar a la riqueza y a la ambición de riqueza. Esta condición es la puerta de entrada al reino de Dios, pues elimina la raíz de la injusticia, de la acumulación, del éxito individual, de la insolidaridad y del dominio sobre otras personas y sobre la naturaleza. La segunda condición favorece la construcción de nuevas relaciones entre los seres humanos capaces de hacerles más sencillos y más felices, pero a la vez, suficiente motivo de persecución por parte de quienes se sienten amenazados por tal transformación.

2. “...poseerán en herencia la tierra, serán consolados, serán saciados”

Tres promesas de Dios para pasar de una situación negativa a otra positiva: de la opresión a la liberación, del sufrimiento al consuelo, de la injusticia a la justicia. El reino de Dios abre un horizonte de vida y de esperanza para la humanidad pobre y oprimida. Enciende una luz en medio de la oscuridad. Insiste en la posibilidad de una vida digna y agradable a ser alcanzada por quienes no disfrutan hoy de ella. Vale la pena, en medio de las adversidades, atreverse a soñar en “otro mundo posible”. Salir de la opresión es posible. Salir del sometimiento es posible. Alcanzar la justicia anhelada es posible. Abrir este horizonte de posibilidades, constituye una buena nueva cuando precisamente todo horizonte para la justicia ha sido cerrado. Ver una alternativa de vida digna para todas y para todos, abre caminos de superación y de lucha.

3. “…los misericordiosos, los limpios de corazón, los que buscan la paz”

Son las actitudes y los objetivos los que mueven el trabajo para hacer realidad una nueva humanidad. Son los rasgos propios de la comunidad de seguidoras y seguidores de Jesús. Sólo que estas actitudes y rasgos vienen como consecuencia de haber renunciado a la riqueza y a la ambición de riqueza, y de poner toda a la vida en el trabajo por la justicia. Al mismo tiempo son los rasgos de la humanidad nueva que tanto anhelamos y que ya podemos ver en las personas y las comunidades que se esfuerzan por ser misericordiosas, por tener limpios los corazones y por buscar incansablemente la paz. Este es el principal programa de vida de la comunidad discipular: contribuir con la creación de un mundo justo, solidario y feliz. Quienes viven la misericordia, experimentan la misericordia de Dios. Quienes alcanzan la limpieza del corazón ya tienen a Dios en sus vidas. Quienes trabajan por la paz experimentan a Dios como Madre y como Padre. Esta manera de ser, de sentir y de actuar es condición necesaria para testimoniar.

4. “...de la misma manera persiguieron a los profetas”

La comunidad cristiana que asume el estilo de vida que propone las bienaventuranzas choca con la sociedad que vive otro estilo de vida. La comunidad discipular a la que se refiere las bienaventuranzas se convierte en molestia y amenaza para la sociedad. Su testimonio de vida, sus actividades, su espiritualidad mina los cimientos en donde la sociedad injusta se edifica. No es de extrañar entonces las injurias, las persecuciones, las calumnias que buscan debilitar, confundir y destruir a la comunidad fiel. En medio de las hostilidades la comunidad está llamada a resistir, a vencer la angustia y la desesperanza. La alegría y el regocijo en Dios será la fuente del coraje, de la resistencia y de la esperanza. Es el testimonio de los profetas presente en las comunidades que viven intensamente el discipulado.

5. “...bienaventuradas, bienaventurados”

¿A qué “bienaventuranzas” se oponen estas bienaventuranzas? ¿Por qué esta insistencia de Jesús en afirmar las bienaventuranzas? Frente a las bienaventuranzas (o más bien el “éxito”) que promete la sociedad injusta e insolidaria, Jesús proclama ocho veces en donde se encuentra y cuáles son las bienaventuranzas del reino de Dios. La verdadera felicidad se encuentra en una sociedad justa, misericordiosa, pacífica. La sociedad injusta ofrece felicidad en el egoísmo, el éxito personal, la acumulación. El reino de Dios ofrece felicidad en el amor, en la sinceridad, en la sencillez. La sociedad injusta a costa de la infelicidad de la mayoría, crea la felicidad de la minoría. La propuesta de Jesús en el sermón de la montaña es la de eliminar toda opresión y toda injusticia procurando la felicidad y la vida en abundancia para todas y para todos.

La misma lógica propuesta por Mateo, es la que recuerda Pablo a la comunidad de Corinto, donde la fuerza de Dios se concreta en personas que no son fuertes ni sabias en la consideración de la opinión común pero que saben concretar la presencia de Cristo, fuerza y sabiduría de Dios, para que el “que está orgulloso, esté orgulloso en el Señor”.

El evangelio de hoy no es dramatizado en la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, pero puede utilizarse el episodio 28, «Dios está de nuestra parte». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600028
 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap28b.mp3
 En la página www.untaljesus.net
 puede buscarse algún otro que también resulte adecuado.

Para la revisión de vida
- Las Bienaventuranzas no son una teoría, ni siquiera “el programa” que propone Jesús, sino una de las mejores descripciones de lo que Jesús mismo fue y vivió. ¿Ocurre lo mismo conmigo? ¿Me describen las bienaventuranzas? ¿Acaso alguna de las malaventuranzas (Lc 6, 24-26)?
 

Para la reunión de grupo
- ¿Qué fue aquel “resto de Israel”, los “anawin”, los pobres de espíritu? ¿Qué es ser “pobre de espíritu?
- En la comunidad de Pablo se han congregado los pobres… ¿Cómo están los pobres en nuestras comunidades: presentes o ausentes, a gusto o a disgusto, como sujetos o como objetos, como protagonistas o callados y dejándose guiar?
- “Bienaventurados los pobres de espíritu” es una de las frases del evangelio que más tinta han hecho correr. Si según Mateo Jesús habló de “pobres de espíritu” en el “sermón del monte”, y según Lucas habló de “pobres” (sin más) en el mismo sermón (pero que fue pronunciado “en un llano”, Lc 6,17), ¿a quién hacemos caso? ¿”Pobres”, o “pobres de espíritu”? ¿O serán complementarios los dos conceptos? ¿Cómo, en qué?
- Ellacuría decía que la mejor traducción de “pobres de espíritu” hoy sería “pobres con espíritu”... Comentar.
- Para el tratamiento del tema de “Los pobres de Yavé” puede servir el folleto bíblico de igual título, de Albert GÉLIN, que se puede recoger en http://servicioskoinonia.org/biblioteca/biblica
- Lucas nos trasmite las bienaventuranzas complementándolas con las “malaventuranzas”. ¿Es bueno el contraste? ¿Qué añade?


 

Para la oración de los fieles
- Para que no deje de haber siempre en el mundo un “resto de Israel”, personas humildes y sencillas que con fe en Dios mantengan firmes los valores del amor y de la esperanza, roguemos al Señor…
- Por todas las comunidades cristianas donde se reúnen y participan los más pobres, para que nunca les decepcione la Iglesia…
- Para que la Iglesia se examine mirándose constantemente en el espejo de las bienaventuranzas…
- Por los que se consideran “pobres de espíritu” muy lejos de la pobreza y de los pobres, para que el Señor les haga ver que ése no fue el camino que Él siguió…
- Para que nuestra eucaristía dominical sea siempre un espacio privilegiado de oración y de encuentro comunitario…
- Para que el evangelio de las bienaventuranzas nos haga realmente “dichosos” y demos testimonio de que en verdad el Evangelio es “buena noticia”…


 

Oración comunitaria
Dios Padre y Madre universal, que por medio de Jesús y de tantos otros Maestros espirituales como has suscitado en la historia, has manifestado a nuestro mundo el camino de la felicidad, de la bienaventuranza; haz que nuestra vida religiosa sea siempre una ayuda para alcanzar la felicidad que Tú esperas de nosotros, y a la que nos llamas y empujas, para que contribuyamos eficazmente a la paz y la felicidad del mundo. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.



 

 Lunes 4 de febrero de 2008
 Gilberto

 INICIO
2Sam 15,13-14.30;16,5-13a: David huye de Jerusalén
Salmo responsorial 3: Levántate, Señor, sálvame
Mc 5,1-20: Jesús sana a un endemoniado

El final del relato del evangelio da cuenta de un proceso de dignificación, de rescate de un hombre sometido por los poderes de turno, quienes se llaman a sí mismos “Legión”. Un proceso difícil en un contexto controlado por las legiones romanas, que tenían a más de una persona viviendo entre los sepulcros, demacrados y maltratados, despojados de todo, al borde de la muerte.

En el encuentro de Jesús con el hombre de Gerasa, la actitud enérgica de Jesús es una muestra de la fuerza que ha tomado su proyecto. El sabe que enfrentar a los poderes del demonio es arriesgado, y que a muchas personas les da miedo y prefieren decirle que se vaya, porque quieren evitarse problemas.

Jesús abre una posibilidad de vida, de dignificación de toda persona que sufre, y asume el costo de anunciar estas alternativas. Recuperar la vida en medio de tantas adversidades es confirmar que las legiones del mal que ayer como hoy someten a los pueblos, no tienen la última palabra; la tiene la vida digna, por la que tenemos que trabajar y solidarizarnos hasta las últimas consecuencias.


 Martes 5 de febrero de 2008
 Águeda - Valerio

 INICIO
2Sam 18,9-10.14b.24-25a.30—19,3: El triste fin de Absalón
Salmo responsorial 85: Inclina tu oído, Señor, escúchame.
Mc 5,21-43: La hemorroísa y la hija de Jairo

La viuda hemorroísa es una mujer socialmente excluida por su condición; religiosamente considerada impura; económicamente empobrecida, se atreve a superar las prohibiciones hechas por la ley, y toca a Jesús. Se arriesga a ser castigada y a que castiguen a Jesús. La fe de esta mujer es una lección de insistencia y radicalidad. Muchas veces nosotros nos anclamos a preceptos que nos impiden obrar con libertad, y se nos pasan las oportunidades de entrar en contacto directo con Jesús.

La segunda mujer está vinculada a la condición de su padre; es una muchacha de casa pura, que tiene que ver con la sinagoga. Pero aunque lo tenga todo, su posible muerte revela un problema mayor: la crisis de la exclusión por ser mujer.

Nuestro compromiso cristiano nos llama a ser gestores de un mundo en el que no tengan cabida exclusiomes o injusticias. Y éstas siguen afectando, en muchos casos de forma dramática, de modo especial a las mujeres.




 Miércoles 6 de febrero de 2008
 Miércoles de Ceniza
 Pablo Miki y compañeros

 INICIO
Jl 2,12-18: Rasguen sus corazones
Salmo responsorial 50: Misericordia, Señor: hemos pecado.
2Co 5,20-6,2: Reconcíliense con Dios
Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre te lo pagará

Jesús se refiere a los tres medios fundamentales que la religión judía había establecido para mantener a tono las relaciones con Dios o para restablecerlas en caso de ruptura: la limosna (vv. 2-4), la oración (vv. 5-6) y el ayuno (vv. 16-18). Lamentablemente, para su época estos tres medios habían perdido el sentido original de armonizar al creyente con el proyecto de justicia del Padre y con los demás congéneres, y se habían convertido en elementos de alienación y opresión para el pueblo. Alienantes porque transmitían una imagen distorsionada de Dios, y opresores porque con base en ellos los líderes religiosos exigían y señalaban a los demás como personas alejadas de Dios, sin derecho a experimentar la gracia y la misericordia divinas.

A través de estas tres sencillas enseñanzas, Jesús denuncia y deja al descubierto las debilidades y fragilidad de una práctica religiosa basada en el cumplimiento de normas y la práctica mecanizada de gestos externos que lo único que alcanzan es llamar la atención para ser admirados por los demás, pero que en el interior no dejan nada, aparte de más orgullo y soberbia.




 Jueves 7 de febrero de 2008
 Gastón – Romualdo

 INICIO
Dt 30,15-20: Te pongo delante bendición y maldición
Salmo responsorial 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Lc 9,22-25: Quien pierda su vida por mí, la salvará

Para Jesús está claro que la instauración del reinado de Dios, cuyo fundamento principal es la vida, está permanentemente amenazado por la realidad de la muerte, no como condición querida o incluida en su proyecto por el mismo Dios; lamentablemente, la inmensa mayoría de los creyentes parece que conciben a un Dios bueno en sí, pero que no tiene reparos en “incluir” el mal, la prueba, la tentación a sus seguidores. Eso es necesario corregirlo: se trata más bien de la reacción inmediata de los enemigos del reino, enemigos de la verdad y de la justicia, quienes, las más de las veces, atacan y persiguen en nombre de Dios a quien orienta su vida según el genuino querer del mismo Dios. Jesús es consciente de esto, y por eso ha decidido radicalmente cargar con la cruz, negarse a sí mismo, “perderse” a sí mismo, porque sabe que ése es el camino que lo conduce al auténtico cumplimiento del proyecto del Padre. Y deja la invitación al discípulo para que haga también lo mismo. El auténtico discípulo no tiene ni busca alternativas que le ayuden a esquivar este camino; la experiencia histórica nos enseña que cuando se evade esta ruta, se llega a otro fin muy distinto del que llegó Jesús.




 Viernes 8 de febrero de 2008
 Jerónimo Emiliano

 INICIO
Is 58,1-9a: El ayuno que quiere el Señor
Salmo responsorial 50: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Mt 9,14-15: Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán

El ayuno por el ayuno no aporta nada al crecimiento personal, y menos aun cuando sirve sólo para ostentar el cumplimiento legalista de lo que está mandado. Los discípulos de Juan tenían la presunción de estar muy a tono con la nueva era que se supone estaba introduciendo la predicación del Bautista; sin embargo, estaban más cerca del legalismo farisaico que de la novedad mesiánica que estaba inaugurando Jesús, una de cuyas características es precisamente el compartir en la libertad y la alegría. Cuando se rompe con las ataduras propias de una religión mal interpretada y mal enfocada, se puede celebrar en verdad la alegría de la vida; y eso es lo que hace Jesús con quienes, poco a poco, van entendiendo su proximidad y cercanía como presencia amorosa de Dios en medio de ellos. No está bien, entonces, que esta alegría sea interrumpida por ningún tipo de ritualismo deshumanizado, porque sería interrumpir abruptamente la presencia de la alegría mesiánica traída por Jesús, a quien el evangelista compara con un recién casado que comparte alegremente con sus amigos.

Deberíamos examinar nosotros si nuestra experiencia cristiana o nuestro modo de vivir la fe lo practicamos al estilo de los discípulos de Juan y de los fariseos, o si hemos ido entendiendo que en Jesús nuestra fe y nuestro camino tienen que vivirse desde una dimensión completamente nueva y distinta.



 Sábado 9 de febrero de 2008
 Reinaldo – Rebeca

 INICIO
Is 58,9b-14: Partiendo tu pan con el hambriento, brillará tu luz
Salmo responsorial 85: Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.
Lc 5,27-32: No he venido a llamar a los justos

Jesús llama para su seguimiento a un pecador, y fuera de eso entra a su casa a cenar con él. ¿Qué ganancia obtiene con esto, si sabe que lo único que está haciendo es reunir cada vez más pruebas en su contra cuando lo acusen formalmente en Jerusalén ante el poder romano? (véase Lc 23,5). Ahí está el secreto de su acción: mientras va “perdiendo puntos” con el judaísmo oficial, va ganando en cuanto a la tarea de instauración del reinado de Dios; mientras va perdiendo su propia vida frente a los que pueden matar el cuerpo (Mt 10,28), va ganando vida cada vez que personas como éstas que lo acompañan a la mesa se convierten y se abren a este acontecimiento nuevo que es la presencia del Novio (vv. 34-35) y del reino, que subvierte absolutamente todo el orden establecido y mantenido por un frío legalismo de los fariseos y doctores de la ley.

¡Cuántas veces nosotros les damos la espalda a los “pecadores públicos”, dejándonos llevar por prejuicios o temor a ser criticados! Jesús nos está demostrando con hechos reales que ellos son en realidad los que necesitan esa presencia, ese acompañamiento a través de nosotros.