Domingo 27 de enero de 2008
Domingo 3º Ordinario
Angela de Mérici – Enrique de Ossó
INICIO
Is 8,23b-9,3:: El pueblo en
tinieblas vio una gran luz
Salmo responsorial 26: El Señor es
mi luz y mi salvación.
1Co 1,10-13.17: Pónganse de
acuerdo; superen sus divisiones
Mt 4,12-23: Vengan y los haré
pescadores de personas
Es sabido que la liturgia católica está pendiente de una reforma sustancial,
y la necesidad de reordenar la elección de los textos conforme a criterios
nuevos y sobre todo explícitos no es la menor de ellas. La incorporación de la
segunda lectura a la temática unitaria (en vez de que campe siempre por sus
fueros propios), y la posibilidad de que sean varios los ordenamientos
litúrgicos de los textos, según objetivos y necesidades distintas, a escoger
según variables diversas, serían otras tantas posibilidades. Mientras, es bueno
saber que la liturgia no «es» así, sino que la tenemos así a la espera de que
llegue un momento más propicio para reactivar las tantas cosas que en la Iglesia
católica están detenidas o en hibernación, a la espera de otra coyuntura.
La primera lectura parece haber sido escogido estrictamente por coincidir con
la tercera lectura en una alusión geográfica a la zona de Zabulón y Neftalí,
zona limítrofe de Israel en la que Jesús se vino a establecer. La segunda -como
hemos dicho que sucede casi siempre- va por sus caminos propios, siendo
puramente aleatorio que alguna vez encaje con el mensaje de las otras dos.
Diríamos que el evangelio de hoy -dada la altura a la que estamos en el año
litúrgico- se adecua bien a la altura que correspondería dentro de la vida de
Jesús siguiendo un criterio simplemente cronológico: el inicio de su actividad
pública, el comienzo del despliegue de lo que será el Jesús predicador del Reino
en su plenitud.
Son bastantes los detalles que merecen comentario en este evangelio.
-Jesús comienza su actividad tomando como referencia los signos de los
tiempos. Al menos el evangelista hace notar que no empezó Jesús sin más cuando
quiso, sino al ver que habían encarcelado a Juan. Jesús reacciona ante los
hechos de la historia que le rodea. No viene a cumplir una misión ya programada
previamente y que ha de llevarse a cabo con indiferencia «pase lo que pase».
-Jesús «fue a vivir» a Cafarnaúm. Algunos exegetas (Nolan por ejemplo) hacen
notar que «se estableció» allí, y que, probablemente, la que varias veces en los
evangelios se cita como «su casa» sería casa no de Pedro, sino de Jesús... No
hay seguridad, pero no es improbable. Una duda sobre esa imagen tan fácil que
nos hemos hecho del Jesús evangelizador itinerante.
-El contenido de lo que sería la «primera predicación» de Jesús, o, más bien,
la tónica dominante de la predicación de Jesús: la venida del Reinado de Dios,
como buena noticia que invita al cambio... Hoy ya esto lo saben los niños en la
catequesis parroquial, cuando hace cuarenta años lo ignoraban todos los
cristianos adultos, incluidos los predicadores: que el centro de la predicación
de Jesús fue el «Reinado de Dios», un concepto entre medianista y
escatológico... O sea: que Jesús no fue un predicador doctrinal teórico, ni un
maestro de sabiduría religiosa, ni un asceta... sino un profeta dominado por la
urgencia de una pasión, la pasión por el Reinado de Dios que él creía
inminente...
-No era sólo un anuncio, sino una con-moción: Jesús anunciaba para empujar al
cambio, para animar la esperanza en el cambio que Dios mismo estaba a punto de
empujar... Por eso, su anuncio era para la conversión: «cambien su vida y su
corazón porque el Reino de los Cielos se ha acercado», traduce la Biblia
Latinoamericana.
-Aquí hay una doble dirección: hay que cambiar (convertirse) «porque» viene
el Reinado de Dios, y, también, hay que cambiar «para que» venga, para hacer
posible que venga, porque cambiando, en nuestro cambiar, ya está viniendo ese
Reinado... Son las dos dimensiones: activa y pasiva, receptiva y provocativa, de
contemplación y de lucha... sin unilateralismos.
-El carácter concreto del tipo de praxis que Jesús adopta, que no es la de
transformar la sociedad él mismo directamente, con sus propias prácticas, no es
la de afrontar directamente la tarea, sino la de enrolar a otros, convencer a
otros para sumarse a la tarea, y para ello, dedicarse a desbloquear las mentes,
a iluminar los corazones, abrir la visión de los demás... para que puedan
incorporarse a la transformación de la sociedad. Si se nos permite decirlo así,
Jesús, más que una práctica, asume una práctica teórica y simbólica. Él no se
hace médico ni se dedica a curar a los enfermos, sino a dar la Buena Noticia,
aunque salpica su predicación constantemente con «signos» de curación:
«predicaba y sanaba». Teoría y práctica. Esta práctica era apoyo de aquella
teoría, y la teoría no era realmente tal, sino una práctica teórica: Jesús
ejercía de abridor de mentes, iluminador de corazones, generador de esperanza,
transmisor de energías...
-En esa línea se puede enmarcar mejor aún lo de convertir a sus más allegados
en «pescadores de personas» (no «de hombres»), lo que él mismo estaba siendo, lo
que cualquier discípulo debe también ser. El expansionismo evangelizador
misionero proselitista, el querer extender el cristianismo a todo el mundo
haciendo tabla rasa de las demás religiones, ya no tiene lugar en una visión a
la altura de los tiempos actuales. El ser realmente «evangelizador» apasionado
por la Utopía del Reino (utopía que no es enemiga de las demás religiones ni
pretende imponer ninguna cultura) sigue teniendo plenamente sentido.
Muchos detalles, muchos temas, en un evangelio sencillo pero enjundioso.
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 11 de la serie «Un tal
Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de
aquí:
http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100011
Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap11b.mp3
También en el capítulo 14: El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:
http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100014
Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap14b.mp3
Para la revisión de vida
- Decía Jesús: Está cerca el Reino de Dios… ¿Lo veo, lo siento, lo percibo,
lo intuyo? ¿Miro las cosas desde esa perspectiva única y mayor? ¿Qué Reino soy
capaz de ver? ¿Vivo en situación de Buena Noticia? ¿Vivo con optimismo, con la
exultante convicción de que el Reino sigue su marcha ascendente y convergente en
la historia?
Para la reunión de grupo
- El pueblo que vivía en tinieblas… ¿Cómo vive hoy el pueblo-pueblo, en la luz o
en las tinieblas? ¿En qué fundamentamos nuestra afirmación? Centinela, ¿qué hay
de la noche?
- Está cerca el Reino de Dios… Eso sería una noticia muy buena para un pueblo
que vive en tinieblas… ¿Cómo podemos traducir la Buena Noticia de Jesús hoy para
nuestro pueblo?
- Está cerca el Reino de Dios… El Reino de Dios es la Causa de Jesús, y es la
Causa por la que el partidario de Jesús (el cristiano) debe “vivir y luchar”.
- Dialogar sobre el tema de la “práctica teórica”. Existe un cierto
antiintelectualismo en el ambiente, como si todo lo que no fuera práctica pura y
dura, fuera despreciable, fuera idealismo, huída de la realidad, abstracción sin
raíces...
Para la oración de los fieles
-- Por nuestra comunidad cristiana, para que crezca la unidad entre todos sus
miembros y comunidades, roguemos al Señor
- Por las personas que se sienten en tinieblas, sin sentido, sin luz… para que
encuentren esa luz en la vida y en las prácticas de los hombres y mujeres
religiosos que les rodean…
- Para que redescubramos con ojos nuevos y corazón nuevo lo que significa hoy la
buena noticia del evangelio en este mundo cansado y posmoderno del fin de
milenio…
- Para que también nosotros, como Jesús, no despreciemos a nadie, y tengamos
nuestro “centro de gravedad” no en “el centro”, sino en la periferia, en la
tendencia a acompañar y atender a los marginados y excluidos…
- Para que nuestra vida entera sea un mensaje positivo, no una descalificación
de los demás, sino un apoyo, un “sí”, una dosis de coraje y de esperanza para
todos los que de ello tienen necesidad…
Oración comunitaria
Dios Padre y Madre universal: aviva nuestra fe, nuestro amor, nuestra esperanza,
y danos creatividad e intuición, para que sepamos acoger hoy, con ojos nuevos y
corazón abierto, tanto el Evangelio de Jesús como todas las otras “buenas
noticias” que nos deparas a lo largo y ancho del mundo en todos los hombres y
mujeres de cualquier religión, desde cuyas vidas nos sigues hablando y
estimulando. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo, hermano nuestro. Amén.
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