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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 13 al 19 de Enero de 2008
Bautismo del Señor

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del Bautismo del Señor ordinario, ciclo A el 15 de Enero de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 13 de enero de 2008
 Bautismo del Señor
 Hilario

 INICIO

Is 42,1-4.6-7: Miren a mi siervo
Salmo responsorial 28: l Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hch 10,34-38: Dios ungió a Jesús con Espíritu
Mt 3, 13-17: El Espíritu bajó sobre él

El relato del bautismo de Jesús en el evangelio de Mateo consta de dos secciones: la narración del encuentro entre Jesús y el Bautista (vv. 13-15), y la teofanía (manifestación divina) subsiguiente (vv. 16-17).

La teofanía da el sentido más profundo del acontecimiento. Tiene el carácter de un relato de vocación. Pero más que con el tipo de vocación profética nos encontramos con una vocación construida según los modelos apocalíptico y sapiencial. Como en los relatos del primero de estos dos últimos modelos, se tiende a señalar el carácter definitivo de la vocación relatada. Por ello se señala el fin del silencio divino por medio de la apertura del cielo y, gracias a ello, la presencia de una Palabra definitiva, productora de una nueva creación. Como en Gen 1 el Espíritu se hace presente en forma de un ave (un testimonio rabínico de la época habla también de paloma como nuestro texto).

Pero también, conforme a los relatos de vocación sapiencial, se muestra la capacidad que esta última intervención divina crea en un sujeto para comunicar a otros aptitud y conocimiento para realizar el designio divino.

Se trata entonces de una nueva creación, la última, que se realiza en Jesús de Nazaret, gracias al cual los seres humanos pueden adquirir las características del ser humano nuevo. La forma de dicha novedad se precisa en la enseñanza de la voz celeste. El “Tú eres (este es) mi Hijo” (Sal 2,7), surgido de un ambiente cortesano, se corrige con el añadido de un texto tomado del primer poema del Servidor sufriente (Is 42,1) “a quien yo quiero, mi predilecto”.

De esa manera se introduce un nuevo concepto de mesianismo, deudor de los discípulos y discípulas de Isaías del tiempo del exilio. Según ella, el Mesías comparte la debilidad de la condición humana y se coloca no “sobre”, sino “con” el ser humano, en perfecta coherencia con el “Dios con nosotros” del principio (Mt 1,23) y del final (Mt 26,20) del evangelio.

La parte precedente del relato evangélico sirve para poner de relieve la divergencia que existe entre esta concepción mesiánica y toda otra forma de mesianismo. Bajo las diversas actitudes de Juan y Jesús, respecto al bautismo de este último, se refleja una diversa concepción sobre el Reino de Dios, en general, y de la función del Mesías en particular.

El movimiento bautista veía en la instauración del Reino la llegada del Juicio de Dios. El ser humano pecador debía, en vistas a ese acontecimiento, entrar en una dinámica de purificación, en la cual jugaba un rol importante la recepción del bautismo. Y la intervención divina se llevaba a cabo gracias a la acción del Mesías, exento de las debilidades de la condición humana. Por ello la sorprendida reacción de Juan ante la presencia de Jesús en el v.14: “¿Tú acudes a mí? Si soy yo quien necesita que tú me bautices”.

El resto del relato sirve al evangelista para rectificar las opiniones del Bautista sobre el Reino y el Mesías. La atención sobre el Juicio divino se desplaza a la realización de la justicia o “lo que Dios quiera” (v.15). Con ello el momento temporal del Reino, se desplaza desde el futuro de la intervención divina hacia la realización de esa justicia en el momento presente.

Más allá de la preocupación eclesial de situar el sentido de la figura de Juan y de su bautismo en relación con la actividad de Jesús, más allá de la preocupación apologética de superar la dificultad de la colocación de Jesús entre los seguidores de Juan, el relato sitúa la vocación de Jesús (y la de sus seguidores) en el marco del querer divino. Una vocación, entonces, sólo puede consistir en la adopción del querer divino, incluso en sus consecuencias desagradables de sufrimiento y muerte, inherentes a la condición humana.

De esa forma se consigna cómo, a pesar de su pertenencia al movimiento bautista, Jesús trasciende el ámbito ideológico de éste. Su unción de Espíritu y poder se realiza en su actuación en favor de los oprimidos por el diablo que en El pone de manifiesto la presencia divina, como señala el discurso de Pedro en Hch 10,34-48 (segunda lectura). Sólo de esa manera, se puede iniciar la entrada a la tierra prometida. Jesús que lleva con una pequeña variante el mismo nombre de Josué, cruza el Jordán y “sube” a tomar la posesión de la tierra.

El bautismo de Jesús nos coloca, por tanto, frente a una nueva metodología para el cumplimiento de las promesas de Dios. Éstas, en adelante, no pueden ser comprendidas como ligadas a la voluntad de poder de una dinastía sino al servicio de los demás en la entrega incondicional a la realización de la voluntad divina.

Esta entrega incondicional sólo puede hacerse por medio de la asunción de un espíritu solidario que comparte la dura condición de todos los que sufren las consecuencia producidas por el espíritu diabólico que oprime a los seres humanos. De esa forma, se presenta como la única forma de una convivencia más fraterna para toda la humanidad.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 7 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100007
Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap07b.mp3
 

Para la revisión de vida
- Hoy es el primer domingo del “tiempo ordinario”; se acabaron los “tiempos fuertes” de la liturgia, el adviento y la navidad; vuelve la vida ordinaria… Un adagio clásico de ascética decía: “in ordinariis, non ordinarius”, para expresar la meta de quien quiere ser santo (‘extraordinario’) en las cosas ordinarias, en la vida diaria… Al comenzar el “tiempo ordinario” debemos renovar nuestro deseo de vivir “extraordinariamente”.
 

Para la reunión de grupo
- La misión del mesías puede leerse como “implantar el Derecho”. Reflexionemos: ¿Qué relación tiene el Derecho con la misión de todo un Mesías? ¿Qué relación puede tener el Derecho con la misión de todo un cristiano?
- ¿Cómo está nuestro mundo desde la óptica del Derecho? ¿Es el Derecho (Internacional, mundial) el que rige el “orden” del mundo? ¿Estamos avanzando hacia un ordenamiento jurídico mejor, o hemos retrocedido hacia la ley de la selva, la ley del más fuerte, la justicia (o venganza) por la mano propia…? ¿Puede ser la promoción del derecho y la exigencia de un nuevo Derecho Mundial uno de los grandes deberes de los cristianos, para hacer efectiva en nosotros la misión del Mesías en el mundo actual?
- ¿Guarda el bautismo de Jesús alguna relación con nuestro bautismo?
- Jesús “se bautizó como adulto”; en no pocos lugares los “nuevos movimientos religiosos” y las sectas acusan a los católicos de que nuestro bautismo no es válido, por ser administrado a los niños… ¿Qué pensar? ¿Debería reformarse la pastoral bautismal?


Para la oración de los fieles
- Para que todos los hombres y mujeres, sean de la religión que sean, acepten y fomenten el Amor, la Justicia y el Derecho, roguemos al Señor…
- Por todos los seguidores de Jesús, para que se distingan siempre –como el Mesías en el que creen- por su amor a la paz, a la concordia, a la justicia y al derecho…
- Para que aprendamos de todos los hombres y mujeres, de cualquier religión, que han descubierto el imperativo absoluto de los derechos humanos, que vienen a ser “derechos divinos”…
- Para que todos renovemos nuestro bautismo: nuestra decisión de seguir a Jesús y comprometernos con su proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el mundo”…
- Para que la Iglesia resuelva de la mejor manera posible la problemática inherente a la pastoral del bautismo de niños…

Oración comunitaria
Dios Padre nuestro, que en el bautismo de Jesús lo has proclamado como tu “Hijo muy amado, el predilecto”; te suplicamos nos cobijes bajo su nombre y nos concedas conformarnos cada día más cercanamente a su imagen, haciendo nuestra su Causa y prosiguiendo su misión de ser “luz de las naciones” y de “implantar el Derecho en la tierra”. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor…



 Lunes 14 de enero de 2008
 Félix de Nola

 INICIO
1Sam 1,1-8: Dios consuela en la tristeza
Salmo responsorial 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Mc 1,14-20: El reino de Dios está cerca

Juan ha sido puesto preso por las autoridades judías. Su misión de preparar el camino del Señor ha terminado en la pérdida de su libertad, en el silenciamiento de su palabra profética.

Jesús se encuentra desafiado por lo que ha pasado con Juan el Bautista, y se lanza a anunciar la Buena Nueva en su propia tierra, en Galilea, entre los suyos. El anuncio del tiempo de Dios, del Kairós, evidencia la cercanía del reino que exige de quienes escuchan la Buena Noticia una auténtica conversión.

La inminente llegada del reino en la persona de Jesús y su misión, no puede pasar inadvertida; es un acontecimiento que sacude todas las estructuras humanas y requiere transformaciones profundas y madurez en la fe, pues sólo quienes creen en Jesús serán capaces de participar de su proyecto.

Los convocados han dejado de vivir su vida, que ha transcurrido pensando en su pequeño mundo personal y familiar, y resolviendo las necesidades fundamentales. Ahora han sido invitados a gastar su vida en una causa mayor: el reino de Dios, tarea poco fácil, exigente, desafiante, seguramente llena de obstáculos, empezando por renunciar a las seguridades familiares, económicas y sociales para hacer una apuesta mayor: la apuesta de Dios.


 Martes 15 de enero de 2008
 Mauro- Raquel

 INICIO
1Sam 1,9-20: Dios concede un hijo a Ana
Salmo responsorial 1Sam 2: Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador.
Mc 1, 21-28: No enseña como los letrados

Jesús ha comenzado su ministerio en el Norte. La sinagoga de la ciudad de Cafarnaún será el escenario de sus primeras acciones extraordinarias, y su público será sujeto del asombro de una nueva enseñanza, que se proclama con autoridad y no como la de los letrados, que parecía ya carecer de credibilidad.

El ingreso en la sinagoga no está, en este caso, vinculado a una participación de Jesús y su reducido grupo de discípulos en actividades de tipo cultual. Jesús va a la sinagoga porque allí está también la gente pobre y sencilla, presa fácil de la enseñanza de los que dominan con la Ley pero son incoherentes a la hora de cumplirla.

Surge una pregunta: ¿qué hacía un hombre endemoniado en la sinagoga? El lugar de “los puros” estaba ahora poseído por la inmundicia del demonio. El mal había penetrado también las instituciones religiosas, como la sinagoga y sus maestros.

La acción de Jesús está encaminada a la liberación del ser humano; por eso la expulsión del demonio está vinculada a serias rupturas con las estructuras de poder que dividen. La liberación, el rescate del ser humano. pasa por un mandato sustentado en el amor y la solidaridad; se trata de aprender a distinguir las manifestaciones del mal, para expulsarlas de la vida humana y emprender el camino a la construcción de un proyecto libre de autoritarismos ilegítimos.




 Miércoles 16 de enero de 2008
 Marcelo

 INICIO
1Sam 3,1-20: El Señor llama a Samuel
Salmo responsorial 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Mc 1,29-39: Jesús curó a muchos enfermos

Al salir de la sinagoga, era costumbre que entre amigos se invitaran a comer. Jesús y su naciente grupo de amigos está fortaleciendo los vínculos de afecto. La visita a la casa de Simón está también relacionada con la situación de la suegra del discípulo, que es rescatada por Jesús, quien generosamente la toma de la mano y la levanta, le devuelve su dignidad de mujer y de persona, le vuelve a dar un lugar en la vida familiar y social.

La respuesta de la mujer sanada es de servicio. Este detalle sencillo constituye un clara manifestación de lo que implica ser tocado y levantado por Jesús. Sentir la presencia de Dios en la acción de Jesús, lanza necesariamente a un compromiso de servicio generoso hacia quienes estén más necesitados.

Jesús se siente movido por Dios a ir en busca de más pobres y servir de manera incansable. El suyo es un proyecto de servicio amoroso infinito, que exige a quienes lo están conociendo que sean multiplicadores de dicho amor. La propuesta para los cristianos es que seamos capaces de abrirnos a las necesidades de nuestro prójimo y ejercer nuestro compromiso con autenticidad y alegría.




 Jueves 17 de enero de 2008
 Antonio Abad

 INICIO
1Sam 4,1-11: El arca es capturada
Salmo responsorial 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Mc 1,40-45: Si quieres, puedes limpiarme

En el camino emprendido por Jesús, anunciando, haciendo realidad el reino de Dios entre los más pobres, se encuentra con una persona excluida de la vida social y económica por padecer de lepra. Los judíos, en aquel tiempo, llamaban lepra a cualquier enfermedad de la piel, y todo leproso era considerado impuro; por lo tanto, estaba impedido para participar plenamente de la dinámica social, política, económica y religiosa.

El leproso toma la iniciativa, se acerca a Jesús y le suplica. Desde su condición de exclusión y de silenciamiento, este ser humano conserva una fe profunda en Jesús, a quien no conoce, pero de quien seguramente ha oído hablar en esa región. Jesús responde al clamor del leproso con una actitud de verdadera compasión; es capaz de asumir el dolor de quien lo busca y devolverle la vida en un acto profético de amor.

La propuesta para los cristianos a partir de este relato del evangelio es que afinemos nuestra sensibilidad al dolor de los hermanos; que sepamos responder con prontitud y con actitud fraterna a los clamores de quienes en forma permanente son excluidos por la sociedad.




 Viernes 18 de enero de 2008
 Faustina – Priscila

 INICIO
1Sam 8, 4-22a: El pueblo quiere un rey
Salmo responsorial 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor
Mc 2,1-12: Toma tu camilla y vete a tu casa

Quienes padecían de parálisis estaban limitados a ir donde otros los quisieran llevar. En este relato el paralítico es llevado por la fe de otros y puesto ante la mirada amorosa del Maestro.

La curación integral del paralítico evidencia también la integralidad del amor de Dios: no basta sólo con perdonar los pecados, sino que se requiere sanar todas las enfermedades. Es importante tener en cuenta que para los judíos muchas enfermedades, entre ellas la parálisis, eran consecuencia de los pecados de los padres o de los abuelos. Tomar la camilla y regresar a casa constituye un testimonio del reino que no puede otra cosa sino estimular el asombro y la alabanza al Dios de la vida.

La invitación a nosotros, los cristianos, es a mantener una fe firme y creativa como la de aquellos cuatro hombres, para hacer posible y palpable el amor de Dios. El llamado es a abrirnos a la acción salvífica de Jesús, para no seguir cautivos en las “camillas” o con nuestras parálisis, que no nos permiten ser sensibles al dolor de los hermanos.



 Sábado 19 de enero de 2008
 Mario

 INICIO
1Sam 9,1-19: Encuentro de Saúl con Samuel
Salmo responsorial 20: Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
Mc 2, 13-17: No he venido a llamar a justos, sino a pecadores

Nuevamente Jesús, caminando a la orilla del lago y enseñando la Buena Nueva, se encuentra ahora con un cobrador de impuestos para Roma. Estos personajes eran funcionarios contratados por el imperio para el recaudo de impuestos. La mayoría de las veces incurrían en injusticias contra su mismo pueblo. Por tal razón no gozaban de simpatía y aprecio. Se puede decir que eran también excluidos.

Jesús es capaz de dar una mirada amorosa a estas personas no deseadas, e invitarlas a participar de su proyecto. La mesa compartida con otros publicanos va ser la oportunidad para que los fariseos lancen un duro cuestionamiento contra Jesús. No se lo manifiestan directamente a él, sino a sus discípulos, con el ánimo de crear división. Sin embargo, Jesús se da cuenta y entrega una lección definitiva del amor del Padre, pues no son los sanos, “los buenos”, los que están más necesitados de la incorporación al proyecto salvífico, sino los rechazados.

Este relato del evangelio nos invita a tener un corazón abierto, incluyente, con quienes la sociedad rechaza permanentemente. No se puede perder de vista que la inclusión en el proyecto de Jesús sigue exigiendo conversión; es necesario dejar atrás los comportamientos injustos y abrirnos a la nueva vida.