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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 16 al 22 de Diciembre de 2007  – Ciclo A
Domingo 3º del tiempo adviento

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 3º de Tiempo adviento, ciclo A el  11 de diciembre de 1977
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 16 de diciembre de 2007
 3º de Adviento
 María de la Salud - Alicia – Adelaida

 INICIO

Is 35,1-6a.10: Dios en persona los salvará
Salmo responsorial 145: Ven, Señor, a salvarnos.
St 5,7-10: Tengan paciencia, hasta la venida del Señor
Mt 11,2-11: No ha surgido aún de mujer alguien mayor que Juan el Bautista

Nos narra Gn 1,1 que al principio todo era caos, no había vida. El profeta Isaías prácticamente compara al pueblo de Israel con esa misma situación. En el momento en que Isaías escribe el horizonte de la comunidad judía era de caos, de no vida. Ante un panorama tan negativo, el profeta, hombre tocado por el Espíritu, tiene la misión de generar vida. Así como en el Génesis, del caos se va pasando a la armonía y hermosura de la creación, así el profeta va despertando el entusiasmo de los desterrados poniendo delante de ellos las imágenes más atractivas de la naturaleza. El destierro es el caos en el cual han tenido que enfrentar la realidad de muerte, y de allí volverán a salir a la vida. El Dios, que del caos creó el cosmos, volverá a actuar una nueva creación; no cabe duda de que su poder es incomparable. Tal vez el pueblo ha tenido que enfrentar el desafío de un Marduk, dios de Mesopotamia, prácticamente erigido por encima de YHWH; sin embargo, el poder del Dios de Israel no se mide por la fuerza ni por la dominación; se mide sobre todo por su amor y su misericordia. Los israelitas podrán estar tranquilos, porque en la nueva creación, quien estará el frente de todo será el mismo Dios que creó cielos y tierra y que un día hizo opción por lo más débil: los antepasados de Israel cuando estaban sometidos a la servidumbre en Egipto.

Desde la cárcel Juan envía unos mensajeros para que interroguen a Jesús: “eres tú o tenemos que esperar a otro”? La pregunta recoge no sólo la inquietud de Juan, sino también las inquietudes e interrogantes de todos los que en Israel esperaron y siguen esperando al Mesías. A lo largo del tiempo se había tejido todo tipo de descripciones y características ideales sobre el Mesías, no sólo en cuanto al evento mismo de su llegada, sino en cuanto a su misma misión. Esto dio para que muchos charlatanes se atribuyeran el título de mesías, propiciando así los naturales desconciertos entre la gente.

Muy seguramente en la mentalidad de Juan el Mesías debía ser ante el protagonista del “día de YHWH”, del “día de la ira de Dios”. Las imágenes del “bieldo en el arado”, “el hacha en los árboles” que utiliza Juan, reflejan esa expectativa o esa imagen “justiciera” que se tenía del Mesías, lo cual marca completamente la predicación joanea. Con todo, la presencia de Jesús y el estilo de llevar adelante su misión, desconciertan a Juan y sus seguidores: ¿Dónde están esos signos de Jesús que hacen sentir el “día terrible de YHWH”? ¿No tenía que estar cortando de raíz el mal y los malhechores? Consideremos también en la pregunta de Juan, la situación de sus discípulos y de los discípulos de Jesús confrontados en la primera del cristianismo.

La respuesta de Jesús da a entender hasta qué punto él ha asimilado y en qué medida asume el compromiso mesiánico. Sin nos fijamos bien, antes del relato que escuchamos hoy, están todos los presupuestos o todas las bases sobre las cuales Jesús fundamenta su misión. En el cap. 4 nos encontramos con las alternativas más tentadoras que podían haber “facilitado” su misión, es lo que llamamos “las tentaciones de Jesús”. Una vez hecho su discernimiento y haberse decidido por el camino que escogió, Jesús prefiere no estar solo; por eso se rodea de unos cuantos para que estén con él, para irlos formando, para transmitirles poco a poco el espíritu de esta su misión. Pero lo que en el engranaje narrativo de Mateo representa el punto de arranque definitivo de la misión de Jesús es justamente la explicitación pública de su programa de vida, de su proyecto como Mesías: ahí está el discurso de la montaña; en él recoge Jesús lo específico de su tarea como enviado y a ese proyecto dedica su vida, cierto que de un modo muy diverso a la manera como Juan lo estaba anunciado y como el resto de la gente lo esperaba. Luego, era apenas lógico que Juan se inquietara.

Juan sabe que estando en la cárcel cualquier cosa puede suceder. La situación en que se encuentra no es gratuita, es consecuencia de la misma actividad profética en la que ha tenido que anunciar y la mismo tiempo denunciar. ¿Será que el Mesías a quien él le ha preparado el camino estará en grado de continuar su obra? ¿Valió la pena desgastar su vida en este trabajo de precursor? ¿No habrá perdido su tiempo?

El interrogante de Juan es también para nosotros un motivo para confrontar nuestra vida de fe y nuestra actividad evangelizadora. “¿Eres tú”? El Jesús que nos mueve y el que anunciamos, ¿es el verdadero Jesús del Evangelio, el Jesús-imagen del Padre? O ¿hemos concebido a Jesús como el mesías de la “ira divina” y por lo tanto lo anunciamos como a un justiciero? Al acercarnos a la Navidad abramos el corazón y la mente a ese Dios hecho Niño que ya en su mismo nacimiento manifiesta el anonadamiento, el amor, la misericordia.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 45 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «Una pregunta desde la cárcel». El guión del texto, y su comentario, puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1200045 Puede ser escuchado aquí:
 http://www.untaljesus.net/audios/cap45b.mp3

 

Para la revisión de vida
- Detengámonos un momento en nuestro camino de evangelizadores y tratemos de configurar de nuevo en nuestra vida la imagen de Jesús: ¿coincide esa imagen con la que nos revelan los evangelios? Preguntémonos: “eres tú, o debemos replantearnos tu imagen?
 

Para la reunión de grupo
- Leamos detenidamente el evangelio de hoy e intentemos hacer un esbozo de la figura de Juan como hombre y como profeta: ¿qué puntos comunes y qué puntos diversos tenemos nosotros con la figura de Juan?
- Retomemos la respuesta de Jesús a los mensajeros de Juan, ¿cuáles son los signos del reino que dan sentido salvífico y liberador a nuestras obras apostólicas?
 

Para la oración de los fieles
-- Por los que viven sin esperanza o en tristeza, para que la venida de Cristo Salvador los llene de fortaleza y de alegría. Roguemos al Señor.
- Por nuestros grupos y comunidades, para que a pesar de las dificultades e injusticias que enfrentamos cada día, seamos capaces de sembrar esperanza y luchar con entusiasmo evangélico por un mundo mejor. Roguemos al Señor.
- Por los que hemos sido llamados a trabajar de manera directa en el anuncio del Evangelio, para que el Jesús que predicamos sea el que realmente vivimos y seguimos. Roguemos al Señor.
- Por todas las iglesias que confiesan su fe en Jesús, para que más allá de los intereses de grupo sepamos poner todos nuestros esfuerzos a favor de la paz, la unidad y la fraternidad. Roguemos...
 

Oración comunitaria
Padre bueno, al acercarnos a la celebración de la fiesta entrañable de la Navidad te pedimos que acrecientes nuestra esperanza, para que nunca desistamos del esfuerzo por crear un mundo en el que el amor sea posible. Nosotros te lo pedimos por Jesús de Nazaret, hijo tuyo y hermano nuestro, cuyo nacimiento nos aprestamos a celebrar. Amén



 Lunes 17 de diciembre de 2007
 Lázaro – Juan de Mata – Yolanda

 INICIO
Gn 49, 1-2.8-10: Se postrarán ante ti los hijos de tu madre
Salmo responsorial 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente
Mt 1,1-17: Los abuelos y abuelas de Jesús

Mateo, con la genealogía de Jesús, pretende inscribir su vida en la historia de sus oyentes, provenientes del judaísmo. De este modo no sólo espera que reconozcan a Jesús como “uno de los suyos”, sino como depositario de la acción histórica de Dios para con Israel. Acción que pasa por la vida de personas concretas que buscaron como Abraham, se equivocaron como David, lucharon y resistieron creativamente ante la adversidad como Tamar (Gn 38) y Rajab (Jos 2,1-7), o como Rut, que siendo extranjera, por su tenacidad y determinación se convierte en símbolo de fe para Israel (Rt 1,1-4,18).

Mateo coloca a Jesús al lado de hitos que definieron en su momento cambios profundos en la vida de Israel. Jesús está definiendo un nuevo cambio. De hecho María su madre no pertenece a la línea dinástica presentada por el evangelista. En ella Dios está ligando su acción pasada con una nueva acción, con la creación de una nueva estirpe y un nuevo reinado.

El evangelio continúa mostrando que Dios no actúa en el aire, sino en la realidad; que a través de ella nos invita a ser en este momento de nuestra historia hombres y mujeres de fe dispuestos a convertirnos en gestores de su proyecto.


 Martes 18 de diciembre de 2007
 María de la Esperanza - Rufo – Zósimo

 INICIO
Jr 23, 5-8: Le llamarán “El Señor nuestra justicia”
Salmo responsorial 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.
Mt 1,18-24: Dará a luz un hijo, a quien llamarás Jesús

Mateo relata la concepción de Jesús describiendo la acción divina en la realidad humana, en su contingencia y fragilidad. Vemos a José y María, con sus planes cambiados, sus proyectos desestabilizados y embarcados por Dios en una aventura inédita y desconocida. Es normal que José se confunda y entre en crisis, pero no se apresura, sino que reflexiona y discierne. Esta actitud le permite escuchar a Dios mismo que acude a orientar sus decisiones.

Dios le brinda una clave para interpretar los nuevos acontecimientos, que no le exigen un cambio, sino la aceptación consciente de la manera como Dios salva a través suyo. El mismo Jesús, Yehosu'a, “Dios Salva” es el símbolo por excelencia de la acción de Dios. José y María parecen una metáfora de la responsabilidad de cada creyente en descubrir y asumir responsablemente la manera como Dios actúa salvando a través suyo, en sus dones y capacidades, en los lugares y los trabajos que realiza. Descubrir la manera como Dios actúa en cada uno de nosotros nos capacita para tomar conciencia de nuestras resistencias y manipulaciones a su voluntad, de modo que podamos trabajar sobre nosotros mismos y permitir que la gracia de Dios nos convierta en instrumentos de su salvación para el mundo.



 Miércoles 19 de diciembre de 2007
 Urbano – Nemesio

 INICIO
Jc 13, 2-7.24-25a: La mujer estéril dio a luz un hijo y lo llamó Sansón
Salmo responsorial 70: Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.
Lc 1,5-25: Isabel, tu mujer, te dará un hijo

El pueblo de Israel y las primeras comunidades cristianas comparten los relatos de las lecturas de hoy, cuyo fin es dar un sentido trascendente a la historia, especialmente a la vida de personas que han constituido un hito, un símbolo del obrar de Dios en la existencia humana.

En el caso de Sansón, quien recibe el anuncio es su madre, que guarda silencio en señal de aceptación y anuncia a su esposo el mensaje recibido. En el caso de Juan recibe el anuncio su padre, quien se turba, duda y queda mudo hasta el nacimiento de Juan. Isabel, la mujer de Zacarías, permanece pasiva y en silencio durante el relato, pero toma la palabra al final diciendo: “El Señor dispuso que terminara mi humillación”. Así, el relato se cierra con la afirmación de fe de una mujer que sabe reconocer en su vida la presencia salvadora de Dios. Valdría la pena echar un vistazo a nuestra vida, al año que termina, y preguntarnos: ¿qué ha hecho Dios en mí? ¿Qué ha hecho a través mío? ¿Cómo puedo reconocer su presencia en los acontecimientos personales, familiares, comunitarios o sociales?




 Jueves 20 de diciembre de 2007
 Abraham, Isaac y Jacob

 INICIO
Is 7,10-14: La virgen está encinta y dará a luz
Salmo responsorial 23: Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.
Lc 1,26-38: Alégrate, llena de gracia

Nos acercamos a la Navidad. Isaías anuncia al Emmanuel, “Dios con nosotros”, y el evangelio, el nacimiento de Jesús. En Isaías resulta llamativo que la señal sea una joven embarazada.

En el evangelio quien recibe el anuncio es una joven cualquiera de una pobre y pequeña provincia de Israel. Aparece como una mujer de casa, pues allí la encuentra el ángel; una mujer de iniciativa para preguntar y entrar en diálogo. Más adelante, el mismo Lucas la mostrará como una mujer comprometida, conocedora de la historia y la realidad. Lejos de ser sumisa y pasiva, es una mujer luchadora que asume el anuncio del proyecto de Dios en el Magníficat.

Dios siempre ofrece señales de su presencia en nuestra vida, pero no siempre estamos dispuestos a reconocerlas. María invita a agudizar la mirada para descubrir las señales que durante este año Dios ha utilizado para hablarnos, manifestarnos su amor y vincularnos a su proyecto de construir un mundo mejor. Sólo descubriendo los signos de Dios en nuestra vida podremos acoger su voluntad y pronunciar el “hágase en mí” con la misma fuerza y convicción de aquella joven doncella de Nazaret.




 Viernes 21 de diciembre de 2007
 Pedro Canisio

 INICIO
So 3,()14-18a: Tu Señor será el rey en medio de ti
Salmo responsorial 3: Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo.
Lc 1,39-45: Dichosa tú, que creíste

Lucas relata el encuentro de Isabel y María. En ellas, una mujer mayor, esposa de un sacerdote, que encarna las tradiciones de Judea, y una joven campesina que refleja las tradiciones de Galilea, Dios muestra su rostro. Ambas han confiado plenamente en él y han asumido conscientemente la novedad de su voluntad. En ellas Dios convoca a Israel a inaugurar un nuevo tiempo donde toda diferencia o exclusión quedan superadas por la fraternidad.

Este encuentro no puede ser menos que gozoso. El hijo de Isabel salta de alegría, signo del reconocimiento de la presencia de Dios en María. Sin duda el proyecto de Jesús es diferente al de Juan, pero son convergentes en la búsqueda de una conversión real en la solidaridad y la justicia.

En nuestras iglesias existen muchos grupos que de diferente manera colaboran en el plan de Dios. Este encuentro es una invitación a superar las tentaciones de la exclusividad creyendo que tenemos la razón unívoca sobre Dios o sobre su proyecto. Como María, hay que ir al encuentro del otro, y como Isabel, recibirlo en casa, reconociendo el don de Dios que se expresa de manera plural en los diferentes apostolados, trabajos o teologías que testimonian la fe en el servicio y el cuidado de la Vida.



 Sábado 22 de diciembre de 2007
 Francisca Cabrini - Flaviano

 INICIO
1S 1,24-28: El Señor me ha concedido el hijo que pedía
Interleccional 1S 2: (Cántico de Ana) : Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.
Lc 1,46-56: En adelante me felicitarán todas las generaciones

Nos encontramos con dos mujeres extraordinarias. María de Nazaret y Ana, personaje que abre el libro de Samuel. Esta entrega a su hijo al santuario, consciente de que es un don de Dios. En su gesto nos invita a no apropiarnos sino reconocer los dones de Dios y ofrecerlos a él y a los hermanos.

Lucas cierra el relato de la Visitación con el Magníficat. Es un canto de María al Dios que ha caminado siempre con su pueblo. Es un canto:

*al Dios que se fija en ella de modo personal, vinculándola a su proyecto universal;

*al Dios de misericordia y justicia que despliega su poder sobre soberbios y potentados, y reivindica a los pobres y débiles;

* al Dios que cumple sus promesas en la historia.

El Dios del Evangelio se fija en cada uno de nosotros de modo personal para vincularnos a su proyecto de amor a favor de la humanidad. La experiencia personal de Dios no se concilia con un regocijo egoísta, sino que abre el corazón a la conciencia de pertenecer a una comunidad, un pueblo, un mundo. Es un Dios de amor y justicia que nos llama a ser portadores de su mensaje de paz y constructores de su proyecto de equidad y fraternidad.