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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 18 al 24 de Noviembre de 2007
Domingo 33º del tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 33ºde Tiempo ordinario, ciclo C el 13 de Noviembre de 1977
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 18 de noviembre de 2007
 33º Ordinario
 Dedicación de las Basílicas de S. Pedro y S. Pablo -
 Elsa – Rosa Filipina Duchesne

 INICIO

Ml 3,19-20a: Los iluminará un sol de justicia
Salmo responsorial 97: El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.
2Ts 3,7-12: El que no trabaja, que no coma
Lc 21,5-19: Gracias a la constancia salvarán sus vidas

En la tradición profética, el abandono del templo de Dios y su destrucción eran contemplados como la consecuencia de la ruptura de la alianza por parte del pueblo. Jesús, en continuidad con esta tradición, anuncia la destrucción del templo porque Israel no lo ha aceptado como el enviado para establecer la nueva alianza entre Dios y los hombres.

Algunos estaban impresionados por la construcción, por la enorme edificación, por los enormes bloques de piedra que componían el templo. Jesús les dijo algo que no se esperaban: ¿Verdad que es impresionante por su enormidad y belleza? Pues así como la ven, no quedará piedra sobre piedra, porque va a ser destruida de raíz. Jesús hace un juicio sobre el templo porque ha perdido su valor, en otro tiempo con vida; ahora se había convertido en una cueva de ladrones. Por eso sería destruido. Jesús no buscó purificar el templo, sino denunciar su esterilidad e iniciar un proceso que llevaría a buscar, en otro lugar, la verdadera vida, el verdadero culto, el verdadero Dios.

Los discípulos pensaban que, acabándose el templo, se acabaría Israel y con él, se acabaría todo el sistema edificado en torno a él. No habían entendido aún que lo que buscaba Jesús era reunificar y congregar al Israel renovado en torno al Padre, al margen del sistema, y que al llegar su Reino se transformarían las relaciones entre los seres humanos haciendo una historia humana de amor, de libertad, de justicia, y que ellos jugarían un papel fundamental en esa reconstrucción de la humanidad nueva. Pero eso no se iba a dar sin la persecución, el sufrimiento, la muerte. Jesús les dice: No se confundan, y pongan cada cosa en su lugar. Una cosa es lo que va a pasar con Israel y con ustedes en relación con los jefes judíos, y otra muy distinta es el final de la historia. Ante esto ustedes tendrán que ver la manera como actuar en el presente.

El fin del Templo no coincidía con el fin de la historia. No es más que el comienzo. Pero también existía la otra realidad futura: la historia humana, la individual y la colectiva, se encaminaba a un final, cuya cercanía o lejanía ningún humano podía determinar, pero a la que había que prepararse. Jesús usó imágenes muy conocidas para los judíos: las de la apocalíptica. Era una manera de hablar que, mediante símbolos, comunicaba una serie de verdades importantes sobre la victoria de Dios sobre el mal. La palabra apocalipsis significa revelación. Los discípulos querían fechas; Jesús no dirá nada sobre cómo sería el final, que es una pregunta estéril; les revelará cómo había que vivir la historia a fin de prepararse para ese final.

De esa manera Jesús dejó a sus discípulos -y a todos nosotros, que lo hemos seguido para proseguir su causa- tres lecciones: ante la conflictividad político-religiosa de la historia hay que vivir en actitud de discernimiento de las señales que en ella encontramos para actuar; frente al desconocimiento del momento y la certeza de su venida para llevar la historia a plenitud, vivir en expectativa esperanzada; y frente a las tareas del presente, actitud de vigilancia permanente.

Cabría también otro tipo reflexión ante este pasaje evangélico, que no deja de ser más que un símbolo, no una profecía-adivinación del fin del mundo. En este sentido. Los primeros cristianos pusieron estas palabras en boca de Jesús remitiéndose quizá a actitudes radicales que Jesús de alguna manera reflejó en su vida, pero poniendo en ellas también su propia experiencia. Los primeros cristianos, no eran “cristianos” de religión, sino judíos. Durante bastante tiempo siguieron participando en el Templo y en la Sinagoga, sin pensar para nada en un abandono de su propia religión judía. Fue después, con el tiempo, cuando los acontecimientos les mostraron y les indicaron que podía establecerse una respuesta religiosa nueva, y que esa nueva perspectiva religiosa (nueva respecto al judaísmo) podía ser fundamentada en Jesús. Venían de una tradición bien antigua, y se sintieron con derecho -y quizá obligación- a crear su propia tradición...

Hoy estamos también en un momento de inflexión en la historia. La crisis de la religión -paradigmática en Europa- da que pensar en muchas disciplinas (sociología, antropología cultural...) y también debe hacer pensar en teología. Son no pocos los analistas que creen que estamos en presencia de una metamorfosis de la religión. Algo se acaba (un Templo se está desmoronando), y algo está naciendo (una nueva respuesta religiosa). ¿Quién nos ha dicho que en tema de religión (o de religiones) no puede haber ya nada nuevo bajo el sol? ¿Quién dice que nuestra generación no tiene derecho a crear una nueva tradición religiosa? ¿Quién puede asegurar que no se está ya creando esa nueva tradición en los incontables movimientos religiosos? ¿Quién afirmaría hoy que Jesús quería fundar exactamente lo que de hecho luego se construyó sobre su testimonio y que no avalaría él una nueva refundación o refundición del futuro...?

En estos domingos ya finales del año litúrgico, la liturgia nos hace reflexionar sobre el fin del mundo... Es el tema clásico. Pero hoy hemos de introducir también el tema de la crisis de las religiones, el fin de muchas formas religiosas que están realmente muriendo, el advenimiento quizá de una nueva forma de religiosidad que todavía no podemos intuir...

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero en ella puede encontrarse varios episodios relacionados con el contenido de ese evangelio: www.untaljesus.net

Para la revisión de vida
- Muchas sectas fundamentalistas anuncian desde estos textos el fin del mundo e invitan a la conversión para ser parte de los que se van a salvar. Otra gente, por sus múltiples ocupaciones, no se preocupa ni siquiera por el transcurrir de la historia y el desenvolvimiento de los acontecimientos. ¿Soy insensible ante los acontecimientos de injusticia, desigualdad y muerte que estamos viviendo?
 

Para la reunión de grupo
- La reflexión sobre la segunda venida de Cristo ha provocado continuamente en la historia preocupaciones, temores y angustias. La venida del Señor no es una amenaza, sino una esperanza. Por eso no puede producir pánico, temor o miedo, sino confianza absoluta.
- Ante la conflictividad político-religiosa de la historia hay que vivir en actitud de discernimiento de las señales que en ella encontramos para actuar. ¿Cómo estamos actuando ante los problemas políticos y religiosos que se viven en nuestra sociedad?
- La realidad que vivimos está generando desconcierto, desilusión y desesperanza. ¿Qué estamos haciendo para devolverle a tanta gente la esperanza?
- Muchos cristianos están luchando por construir una nueva historia y por eso son perseguidos, calumniados y asesinados. ¿Qué estamos haciendo nosotros por construir esta nueva historia?


Para la oración de los fieles
- Por las comunidades cristianas que trabajan solidariamente por los pobres, marginados y excluidos, para que su testimonio de vida sea signo ante el mundo del Reino.
- Por todos los que trabajan por implantar en la tierra un nuevo orden social, para que sus luchas y esfuerzos vayan creando nuevos caminos de libertad.
- Por tantos cristianos insensibles ante el dolor y el sufrimiento de muchos de sus hermanos, para que el Espíritu de Jesús los toque en su corazón y puedan generar acciones que conforten y ayuden a los demás.
- Por los que son perseguidos por causa del evangelio, para que Jesús los acompañe, los conforte y les dé valor.
- Por la Iglesia, para que sea ante el mundo testimonio de Jesús y fermento en la construcción del reino de Dios.
- Por las victimas de la guerra; viudas, huérfanos y desplazados, para que el Señor suscite en muchos cristianos la generosidad y el amor solidario.
 

Oración comunitaria
Dios Padre-Madre de la Humanidad, a quien todos los pueblos han buscado a tientas desde el origen de la historia, en mil formas religiosas, en las más diversas tradiciones espirituales que se han sucedido a lo largo de los milenios. Abre nuestros ojos y nuestras mentes para saber valorar la inmensa riqueza de tu acción en la historia, para que estemos abiertos a tu acción imprevisible, capaz de sorprendernos con nuevos caminos religiosos allí mismo donde nos parece ver crisis de la religión o increencia. Te lo pedimos asociándonos al clamor universal de todos los hombres y mujeres, pueblos y tradiciones, que te han buscado y encontrado a lo largo de la historia. Amén.
O bien:
Señor y Padre de la historia, enséñanos a transformar las relaciones entre los seres humanos haciendo una historia humana de amor, de libertad, de justicia, y de paz, que nos lleve a la construcción de la humanidad nueva donde se explicite de manera efectiva el Reino de Dios. Por Jesucristo Nuestro Señor.
 



 Lunes 19 de noviembre de 2007
 María de la Divina Providencia
 Andrés Avelino

 INICIO
1M 1,11-16.43-45.57-60.65-67: Una cólera terrible se abatió sobre Israel
Salmo responsorial 118: Dame vida, Señor, para que observe tus decretos.
Lc 18,35-43: Señor, que recobre la vista

El evangelio de Lucas, a diferencia del de Mateo (Mt 1,1), no le da gran importancia al mesianismo davídico de Jesús. Lucas hace más énfasis en la imagen de Jesús como profeta campesino y maestro popular, porque está consciente de los peligros y ambigüedades del mesianismo davídico, de corte monárquico y nacionalista, que insistía en esperar gran parte de sus contemporáneos.

El milagro que hoy leemos nos presenta a un ciego que, sin conocer a Jesús, inmediatamente lo identifica con “el hijo de David”: el Ungido; el Mesías. La fama de Jesús ya había trascendido los límites de Galilea, y ahora una multitud de Transjordania y Judea lo sigue. El ciego seguramente se había enterado de la presencia de Jesús por el reconocimiento que éste había alcanzado como terapeuta prodigioso. Por eso, al escuchar que se acercaban Jesús y su grupo, se pone a gritar como loco, importunando a los presentes con consignas nacionalistas que podían provocar una represión violenta por parte de los romanos.

La respuesta de Jesús no se basa en las pretensiones davídicas ni en los programas nacionalistas. Para él lo único importante es la misericordia y la solidaridad que permiten reconstruir al ser humano “desde adentro” y devolverle la vista, incluso a los fanáticos nacionalistas que tenían todas sus esperanzas puestas en un Mesías davídico.


 Martes 20 de noviembre de 2007
 Edmundo – Félix de Valois –
 Bto. Andrés Solá y comps. mrs.

 INICIO
2M 6,18-31: Dejó un ejemplo memorable de heroísmo y virtud
Salmo responsorial 3: El Señor me sostiene.
Lucas 19,1-10: Hoy ha llegado la salvación a esta casa

Una gran enseñanza nos deja Jesús en este pasaje: la misericordia de Dios, su amor, su comprensión se extienden también a aquellas personas que han caído en faltas, que no han acatado los preceptos religiosos, que se han apartado del camino de la bondad, que han cometido actos de injusticia. También ellas merecen una oportunidad de reflexión; a ellas llegan también la visita de Jesús, su compañía, sus palabras, su dedicación.

Hoy ya no nos asombra que Jesús buscara hospedarse en casa de un pecador; pero quienes lo vieron hacerlo murmuraron entonces palabras de censura, sin apreciar que se trataba de un acto generoso y libre de prejuicios, un verdadero acto de amor.

Cuanto más pongamos en práctica las enseñanzas de Jesús, más cerca debemos estar de aquellos que se han alejado del camino que él ha trazado con su ejemplo de vida; pero debemos acercarnos no con aire de superioridad, sino con el corazón y la mente abiertos a una sincera reconciliación; con tolerancia y preparados para el perdón sincero, pues los que pecan son también nuestros hermanos y pueden ser redimidos en la comprensión fraternal.

La virtud de quienes se comportan honestamente, con justicia y equidad, tiene que ser humilde en su relación con los demás; no puede estar marcada por la soberbia o el desprecio hacia aquellos que pecan; porque de ser así, dejaría de ser virtud.




 Miércoles 21 de noviembre de 2007
 Presentación de María

 INICIO
Za 2,14-1: Canta llena de gozo, oh hija de Sion
Interleccional: Lc 1: (“Magníficat”)
Mateo  12,46-50: Estos son mi madre y mis hermanos

Los orígenes de la fiesta de la presentación de María de Nazaret hay que buscarlos en una piadosa tradición que surge en el escrito apócrifo llamado «Protoevangelio de Santiago». Según este documento, María fue llevada al Templo a la edad de tres años, por sus padres, Joaquín y Ana. Allí, junto a otras mujeres, fue instruida cuidadosamente respecto de la fe de sus padres y sobre los deberes para con Dios. Históricamente, el origen de esta fiesta fue la dedicación de la iglesia de Santa María la Nueva, en Jerusalén, en el año 543.

En este evangelio Jesús se siente próximo a nosotros, pariente en general de todos los seres humanos. Su familia no se limita a la de sangre; todos somos sus hermanos, y merecemos en consecuencia igual trato, igual dignidad, igual consideración, igual respeto y dedicación.

Los lazos profundos en la sociedad se crean a partir de las causas comunes; se tejen estrecha y silenciosamente en la fraternidad de quienes, trascendiendo el parentesco de sangre, trabajan con ahínco por el bienestar de la comunidad; entre quienes asumen la tarea de defender a los desamparados, de luchar cotidianamente por los desvalidos, de denunciar las injusticias y de procurar la felicidad del pueblo en general.

Los ideales comunes nos llaman, nos aglutinan con tal fuerza que se erigen en el motor de nuestra existencia, en la razón de ser de nuestras vidas. A ellos y a quienes los comparten dedicamos nuestro afecto, a la manera en que amamos a nuestra propia familia.

Los lazos que la gente crea a partir de las causas comunes son verdaderos lazos de hermandad y parentesco, sustentados en pilares más fuertes que la propia sangre, esto es, en el ferviente deseo de acatar y vivir en plenitud las enseñanzas de Jesús.




 Jueves 22 de noviembre de 2007
 Cecilia

 INICIO
1M 2,15-29: Viviremos según la alianza de nuestros padres
Salmo responsorial 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Lc 19,41-44: Ojalá reconocieras hoy lo que conduce a la paz

Jesús ha llegado al final de su camino. Jerusalén es una realidad. Se presenta con majestuosidad y poderío. La comunidad de Lucas debió de recordar, trasmitir y conservar con lujo de detalles los acontecimientos que marcaron el desenlace final de la vida y la predicación de Jesús. La gente acompaña al que aclama como “el hijo de David”; el Mesías. Los pobres, humildes y sencillos tienen una mezcla de sentimientos, ideas y expectativas que no saben cómo se van a resolver, pero siguen los pasos del Maestro que se va a enfrentar con las autoridades religiosas y políticas de la capital. Dadas las expectativas mesiánicas del pueblo judío, la entrada de Jesús en la ciudad debió de llamar la atención. El Maestro entró en Jerusalén evocando el simbolismo que se había construido con relación al Mesías en los textos del Antiguo Testamento, como rey pacífico. La popularidad que Jesús tenía entre la gente llevó a proclamarlo con gritos y consignas como el Liberador esperado.

Jesús, lleno de compasión, lloró sobre la ciudad, por causa de su destrucción y devastación inminentes. Las autoridades judías y los jefes religiosos, al rechazar a Jesús, rechazaban el camino que conduce a la salvación, la paz y la libertad, porque estaban espiritual y políticamente ciegos.

Las expresiones “si al menos en este día conocieras los caminos de la paz” y “porque no has reconocido el tiempo ni la visita de tu Dios”, indican la naturaleza de la misión de Jesús y la esterilidad de la respuesta al llamado de Dios en su hijo. Mientras la gente y los discípulos gritaban de alegría, el corazón de Jesús se consternaba por el juicio inminente de la ciudad.

Abramos la mente y el corazón para recibir a Jesús, nuestro Mesías liberador, con gozo y esperanza. El es fuente de vida eterna.




 Viernes 23 de noviembre de 2007
 Clemente - Columbano

 INICIO
1M 4,36-37.52-59: Celebraron la consagración del altar con holocaustos
Interleccional 1Cro 29, 10-12: Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.
Lucas 19,45–48: El templo, lugar de encuentro, no de afanes comerciales

Jesús defiende el carácter de recogimiento y oración al que está dedicado el Templo; se ofende por la profanación que del mismo hacen los mercaderes que se han apoderado del recinto sagrado para beneficio propio; que han convertido un lugar de encuentro familiar donde se departía con sencillez, en un centro de negocios, tráficos y compraventas.

La oración, la fe, no deben ser contaminados con el tráfico comercial; la pureza de los sentimientos que se expresan en el templo debe ser preservada de todo ánimo de lucro, de interés en el provecho particular.

Jesús no admite que su templo se convierta en un mercado; no tolera que el acceso al mismo por parte de los humildes sea vedado por las exigencias de los comerciantes que instalados allí se habían apropiado del derecho a asistir al mismo en libertad y con la sencillez propias de los humildes, de los que no ostentan.

El templo debe constituir para todos un refugio de espiritualidad; un lugar de reflexión; un sitio de encuentro tanto físico como de comunión de ideales; un ámbito de meditación sobre las enseñanzas de Jesús. En él nos recogemos y protegemos como hizo la comunidad con Jesús para evitar las asechanzas de sus asesinos.

Viene bien al caso relacionar la actitud de Jesús con la enseñanza del apóstol Pablo sobre la santidad de nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo (1Co 6,19;3,16). El cuerpo humano es, hoy por hoy, objeto de los negocios más lucrativos, sucios y deleznables, y de todo tipo de profanaciones. Con seguridad el Señor juzgará a los responsables con mayor dureza que a los profanadores de un templo material.



 Sábado 24 de noviembre de 2007
 Andrés Dunc-Lac y compsañeros mártires – Flora

 INICIO
1M 6,1-13: Antíoco lamenta su saqueo a Jerusalén
Salmo responsorial 9: Gozaré, Señor, de tu salvación
Lucas 20,27-40: La esencial diferencia de la vida futura

De las enseñanzas del texto emerge con claridad que las preocupaciones que nos agitan en nuestro mundo resultan irrelevantes para Jesús en la vida nueva que él propone como un renacer de la humanidad entera.

Preocupaciones aparentemente tan importantes para el mundo concebido bajo reglas en las que la propiedad, la posesión, el dominio, la potestad sobre cosas y personas son un eje vital de la manera en que nos relacionamos, resultan completamente irrelevantes, banales, carentes de todo sentido en el mundo nuevo que propone Jesús.

En esa vida nueva tales conceptos no tienen vigencia alguna; allí nadie es de nadie, todos pueden vivir en forma autónoma, sin relaciones de sujeción, sin pertenencias.

Jesús propone una mirada al interior de nuestros valores, pone en evidencia que los saduceos no se preguntan por lo realmente sustancial en la propuesta de la vida nueva, esto es, por cómo estará constituida aquélla, cuáles serían los principios que la regirán, sino que la proyectan de antemano como una continuación de su mundo, de sus valores, de sus preconceptos.

En este mundo nuevo que plantea Jesús los valores de la vida, la libertad y la igualdad se erigen en bastiones de la nueva forma de relacionarse de los seres humanos.