Domingo 4 de noviembre de 2007
31º Ordinario
Carlos Borromeo
INICIO
Sb 11,23–12,2: Dios ama a todas
sus criaturas
Salmo responsorial 144: Bendeciré
tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
2Ts 1,11–2,2: No pierdan la cabeza
por supuestas revelaciones
Lc 19,1-10: La salvación llega a
la casa de Zaqueo
Jesús nos enseña hoy que el Padre–Dios no deja de ser el mismo, siempre
compasivo perdonador, amigo de la vida, siempre saliendo al encuentro de sus
hijos y construyendo con ellos una relación nueva de amor.
Las lecturas de este domingo son una preciosa descripción de este
comportamiento de Dios con la persona humana. Nos dicen que Dios ama
entrañablemente todo lo que existe porque su aliento de vida está en todas las
cosas.
El episodio de la conversión de Zaqueo se encuentra en el itinerario o
“camino” de Jesús hacia Jerusalén y sólo lo encontramos narrado por el evangelio
de Lucas. En él pone de manifiesto el evangelista, una vez más, algunas de las
características más destacadas de su teología: la misericordia de Dios hacia los
pecadores, la necesidad del arrepentimiento, la exigencia de renunciar a los
bienes, el interés de Jesús por rescatar lo que está “perdido”. Este evangelio
es una ocasión excelente para recordar que éstos son los temas que se destacan
en el material particular de la tradición lucana y que resaltan la predilección
de Jesús por los pobres, marginados y excluidos.
El relato nos muestra la pedagogía de Dios, en la persona de Jesús, hacia
aquellos que actúan mal. Dios es paciente y compasivo, lento a la ira y rico en
misericordia, corrige lentamente, respeta los ritmos y siempre busca la vida y
la reconciliación. En este sentido, Dios es definido como “el amigo de la vida”,
y buscando ésta, su auténtica gloria, sale hacia el pecador y lo corrige, le
brinda su amor y lo salva.
Muy seguramente nosotros, por nuestra incapacidad de acoger y perdonar, no
hubiéramos considerado a Zaqueo como un hijo bienaventurado de Dios, como no lo
consideraron sus paisanos que murmuraron contra Jesús diciendo: “Ha ido a
hospedarse a casa de un hombre pecador”. Decididamente, Jesús y sus coetáneos
creían en un Dios diferente. Por eso pensaban también de forma diferente. Para
el judaísmo de la época el perdón era cuestión de ritos de purificación hechos
en el templo con la mediación del sacerdote, era un puro cumplimiento; para
Jesús la oferta del perdón se realiza por medio del Hijo del hombre, ya no en el
templo sino en cualquier casa, y con ese perdón se ofrece también la liberación
total de lo que oprime al ser humano.
Por eso, la actitud de Jesús es sorprendente, sale al encuentro de Zaqueo y
le regala su amor: lo mira, le habla, desea hospedarse en su casa, quiere
compartir su propia miseria y su pecado (robo, fraude, corrupción) y ser acogido
en su libertad para la conversión.
La actitud de Jesús es la que produce la conversión que se realiza en la
libertad. Todo lo que le pasa a Zaqueo es fruto del amor de Dios que actúa en su
hijo Jesús, es la manifestación de la misericordia y la compasión de Dios que
perdona y da la fuerza para cambiar. De esta manera la vida se reconstruye y me
puedo liberar de todas las ataduras que me esclavizan, puedo entregarlo todo,
sin miedos y sin restricciones.
Con esta actitud, Zaqueo se constituye en prototipo de discípulo, porque nos
muestra de qué manera la conversión influye en nuestra relación con los bienes
materiales; y en segundo lugar nos recuerda las exigencias que conlleva seguir a
Jesús hasta el final. Aquí la salvación que llega en la persona de Jesús opera
un cambio radical de vida.
No dudemos que Jesús nos está llamando también a nosotros a la conversión,
nos está invitando a que cambiemos radicalmente nuestra vida. No se lo neguemos,
no se lo impidamos. El Señor nos propone unirnos a El, ser sus discípulos y a
ejemplo de Zaqueo ser capaces de despojarnos de todo lo que no nos permite vivir
auténticamente como cristianos. Esta misma experiencia es la de muchos otros
testigos de Jesús que, mirados por El, se convirtieron, renació su dignidad, y
recuperaron la vida. Aceptemos la mirada de Jesús, dejemos que El se tropiece
con nosotros en el camino e invitémoslo a nuestra casa para que El pueda sanar
nuestras heridas y reconfortar nuestro corazón. No tengamos miedo, dejémonos
seducir por el Señor, por el maestro, para confesar nuestras mentiras,
arrepentirnos, expresar nuestra necesidad de ser justos, devolver lo que le
hemos quitado al otro... No dudemos, Jesús nos dará la fuerza de su perdón. El
Señor está con nosotros para que experimentemos su amor. El ya nos ha perdonado,
por eso es posible la conversión.
El caso de Zaqueo puede ser iluminador para el tema de la opción por los
pobres. En la polémica oficial contra esta opción que sacaron a la luz la
teología y la espiritualidad latinoamericanas, se insistió mucho en que no
podría tratarse sino de una opción «preferencial», no de una «opción por los
pobres» sin más, porque sin aquel adjetivo podría entenderse como una opción
«exclusiva o excluyente»... Pero el adjetivo «preferencial» rebaja y diluye la
esencia de la opción por los pobres, porque quien opta por los pobres
preferencialmente, se entiende que opta también por los ricos, aunque sea menos
preferencialmente... Una opción preferencial es una opción que no acaba de
optar, que no quiere definirse, que no toma partido, que «se queda encima del
muro», como dice la expresión brasileña...
Jesús opta por los pobres, mira la vida desde su óptica, es uno de los
pobres, y comparte con ellos su causa. Evidentemente, no excluye a los ricos, y
ése es el caso de Zaqueo. Pero Jesús no es neutral en el tema de
riqueza-pobreza. Su encuentro con Zaqueo no deja a éste indiferente: Jesús lo
desafía a pronunciarse incluso económicamente. Jesús no excluye a Zaqueo, ni a
ningún rico, pero sí excluye el modo de vida de los ricos, exigiéndoles la
justicia y el amor. La opción por los pobres no excluye a ninguna persona (¡al
contrario, desearía alcanzar y cambiar a todos los que no asumen la causa de los
pobres!). Lo que excluye es la forma de vida de los ricos, la opresión y la
injusticia. Buen tema éste para enfocar la homilía sobre la opción por los
pobres. [Cfr J.M. VIGIL, La opción por los pobres es opción por la justicia,
y no es preferencial. Para un reencuadramiento teológico-sistemático de la
opción por los pobres. «Theologica Xaveriana» 149(enero-marzo 2004)151-166,
Universidad Javeriana, Bogotá. «Éxodo» 72(febrero 2004)43-50, Madrid. «Christus»
741(marzo-abril 2004)41-46, CRT, México DF. «Tiempo Latinoamericano», 75(mayo
2004)23-28, Córdoba, Argentina].
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 87 de la serie «Un tal
Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «En la rama de un sicómoro». El guión
del capítulo, y su comentario, puede ser tomado de aquí:
http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1400087
Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap87b.mp3
Para la revisión de vida
- Nuestra experiencia de fe no puede quedarse en un reconocimiento frío y
estático de Dios. La fe nos debe llevar a la conversión, a mejorar nuestra vida
y nuestras actitudes, a concretar nuestra vivencia cristiana en obras, en
generosidad, en solidaridad y en servicio a los demás. Cada uno de nosotros y
cada comunidad ha de revisar su práctica de la misericordia -a la luz de Jesús-
buscando testificar con la vida y las palabras la Novedad del Reino. Un paso
ineludible es la constante "experiencia personal" de la misericordia del Padre;
mendigarla, gustarla, compartirla... ¿Cómo experimento en mi vida la
misericordia de Dios? ¿Qué significa convertirse?
Para la reunión de grupo
- La globalización neo-liberal está generando cada día más empobrecidos,
excluidos y marginados. ¿Qué gestos de misericordia y justicia están revelando
hoy el rostro del Dios de Jesús? ¿qué gestos faltan para que se manifieste ese
Dios frente a tantas situaciones inhumanas?
- En el trabajo que realizamos como grupo o como comunidad. ¿quiénes están
siendo los destinatarios del anuncio y la práctica de la misericordia? ¿quiénes
deben serlo en primer lugar, viendo los destinatarios preferenciales del anuncio
y la práctica de Jesús?.
- Hemos reducido la experiencia de la conversión a la práctica rutinaria del
sacramento de la reconciliación. ¿Cómo estamos asumiendo en nuestra vida
cristiana el compromiso del cambio y la conversión?
- Nuestra vida, ¿está llena de aquella compasión y amistad que nos hace llorar
con quien llora y compartir la alegría del que se siente gozoso, o bien se
limita simplemente a “solucionar problemas”?
Para la oración de los fieles
- Por cada uno de nosotros, para que encontremos en el camino de nuestra vida la
presencia de Jesús que nos invita al cambio y la conversión.
- Por los empobrecidos, excluidos y marginados de nuestra sociedad, para que
encuentren manos solidarias que les ayuden a buscar propuestas de cambio y
transformación de su realidad.
- Por los sacerdotes, religiosos y religiosas, para que se decidan efectivamente
a buscar estilos de vida más austeros como signo y compromiso con los pobres.
- Por toda la comunidad, para que en la Iglesia encuentre una casa donde vivir
el perdón y la reconciliación.
- Por los que tienen la tarea y la responsabilidad de gobernar las naciones y
manejar los recursos económicos, para que sean transparentes, honestos y leales
en el compromiso que el pueblo ha puesto en sus manos.
Oración comunitaria
Te damos gracias Señor porque en Jesús nos has manifestado tu rostro amoroso de
Padre Misericordioso. Te pedimos que nos ayudes a cambiar y a transformar
nuestras vidas asumiendo actitudes verdaderas de conversión que se expresen en
Justicia, Solidaridad y Amor con nuestros hermanos. Nosotros te lo pedimos por
Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro...
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