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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 4 al 10 de Noviembre de 2007
Domingo 31º del tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 31ºde Tiempo ordinario, ciclo C el 30 de Octubre de 1977
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 4 de noviembre de 2007
 31º Ordinario
 Carlos Borromeo

 INICIO

Sb 11,23–12,2: Dios ama a todas sus criaturas
Salmo responsorial 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
2Ts 1,11–2,2: No pierdan la cabeza por supuestas revelaciones
Lc 19,1-10: La salvación llega a la casa de Zaqueo

Jesús nos enseña hoy que el Padre–Dios no deja de ser el mismo, siempre compasivo perdonador, amigo de la vida, siempre saliendo al encuentro de sus hijos y construyendo con ellos una relación nueva de amor.

Las lecturas de este domingo son una preciosa descripción de este comportamiento de Dios con la persona humana. Nos dicen que Dios ama entrañablemente todo lo que existe porque su aliento de vida está en todas las cosas.

El episodio de la conversión de Zaqueo se encuentra en el itinerario o “camino” de Jesús hacia Jerusalén y sólo lo encontramos narrado por el evangelio de Lucas. En él pone de manifiesto el evangelista, una vez más, algunas de las características más destacadas de su teología: la misericordia de Dios hacia los pecadores, la necesidad del arrepentimiento, la exigencia de renunciar a los bienes, el interés de Jesús por rescatar lo que está “perdido”. Este evangelio es una ocasión excelente para recordar que éstos son los temas que se destacan en el material particular de la tradición lucana y que resaltan la predilección de Jesús por los pobres, marginados y excluidos.

El relato nos muestra la pedagogía de Dios, en la persona de Jesús, hacia aquellos que actúan mal. Dios es paciente y compasivo, lento a la ira y rico en misericordia, corrige lentamente, respeta los ritmos y siempre busca la vida y la reconciliación. En este sentido, Dios es definido como “el amigo de la vida”, y buscando ésta, su auténtica gloria, sale hacia el pecador y lo corrige, le brinda su amor y lo salva.

Muy seguramente nosotros, por nuestra incapacidad de acoger y perdonar, no hubiéramos considerado a Zaqueo como un hijo bienaventurado de Dios, como no lo consideraron sus paisanos que murmuraron contra Jesús diciendo: “Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador”. Decididamente, Jesús y sus coetáneos creían en un Dios diferente. Por eso pensaban también de forma diferente. Para el judaísmo de la época el perdón era cuestión de ritos de purificación hechos en el templo con la mediación del sacerdote, era un puro cumplimiento; para Jesús la oferta del perdón se realiza por medio del Hijo del hombre, ya no en el templo sino en cualquier casa, y con ese perdón se ofrece también la liberación total de lo que oprime al ser humano.

Por eso, la actitud de Jesús es sorprendente, sale al encuentro de Zaqueo y le regala su amor: lo mira, le habla, desea hospedarse en su casa, quiere compartir su propia miseria y su pecado (robo, fraude, corrupción) y ser acogido en su libertad para la conversión.

La actitud de Jesús es la que produce la conversión que se realiza en la libertad. Todo lo que le pasa a Zaqueo es fruto del amor de Dios que actúa en su hijo Jesús, es la manifestación de la misericordia y la compasión de Dios que perdona y da la fuerza para cambiar. De esta manera la vida se reconstruye y me puedo liberar de todas las ataduras que me esclavizan, puedo entregarlo todo, sin miedos y sin restricciones.

Con esta actitud, Zaqueo se constituye en prototipo de discípulo, porque nos muestra de qué manera la conversión influye en nuestra relación con los bienes materiales; y en segundo lugar nos recuerda las exigencias que conlleva seguir a Jesús hasta el final. Aquí la salvación que llega en la persona de Jesús opera un cambio radical de vida.

No dudemos que Jesús nos está llamando también a nosotros a la conversión, nos está invitando a que cambiemos radicalmente nuestra vida. No se lo neguemos, no se lo impidamos. El Señor nos propone unirnos a El, ser sus discípulos y a ejemplo de Zaqueo ser capaces de despojarnos de todo lo que no nos permite vivir auténticamente como cristianos. Esta misma experiencia es la de muchos otros testigos de Jesús que, mirados por El, se convirtieron, renació su dignidad, y recuperaron la vida. Aceptemos la mirada de Jesús, dejemos que El se tropiece con nosotros en el camino e invitémoslo a nuestra casa para que El pueda sanar nuestras heridas y reconfortar nuestro corazón. No tengamos miedo, dejémonos seducir por el Señor, por el maestro, para confesar nuestras mentiras, arrepentirnos, expresar nuestra necesidad de ser justos, devolver lo que le hemos quitado al otro... No dudemos, Jesús nos dará la fuerza de su perdón. El Señor está con nosotros para que experimentemos su amor. El ya nos ha perdonado, por eso es posible la conversión.

El caso de Zaqueo puede ser iluminador para el tema de la opción por los pobres. En la polémica oficial contra esta opción que sacaron a la luz la teología y la espiritualidad latinoamericanas, se insistió mucho en que no podría tratarse sino de una opción «preferencial», no de una «opción por los pobres» sin más, porque sin aquel adjetivo podría entenderse como una opción «exclusiva o excluyente»... Pero el adjetivo «preferencial» rebaja y diluye la esencia de la opción por los pobres, porque quien opta por los pobres preferencialmente, se entiende que opta también por los ricos, aunque sea menos preferencialmente... Una opción preferencial es una opción que no acaba de optar, que no quiere definirse, que no toma partido, que «se queda encima del muro», como dice la expresión brasileña...

Jesús opta por los pobres, mira la vida desde su óptica, es uno de los pobres, y comparte con ellos su causa. Evidentemente, no excluye a los ricos, y ése es el caso de Zaqueo. Pero Jesús no es neutral en el tema de riqueza-pobreza. Su encuentro con Zaqueo no deja a éste indiferente: Jesús lo desafía a pronunciarse incluso económicamente. Jesús no excluye a Zaqueo, ni a ningún rico, pero sí excluye el modo de vida de los ricos, exigiéndoles la justicia y el amor. La opción por los pobres no excluye a ninguna persona (¡al contrario, desearía alcanzar y cambiar a todos los que no asumen la causa de los pobres!). Lo que excluye es la forma de vida de los ricos, la opresión y la injusticia. Buen tema éste para enfocar la homilía sobre la opción por los pobres. [Cfr J.M. VIGIL, La opción por los pobres es opción por la justicia, y no es preferencial. Para un reencuadramiento teológico-sistemático de la opción por los pobres. «Theologica Xaveriana» 149(enero-marzo 2004)151-166, Universidad Javeriana, Bogotá. «Éxodo» 72(febrero 2004)43-50, Madrid. «Christus» 741(marzo-abril 2004)41-46, CRT, México DF. «Tiempo Latinoamericano», 75(mayo 2004)23-28, Córdoba, Argentina].

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 87 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «En la rama de un sicómoro». El guión del capítulo, y su comentario, puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1400087
Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap87b.mp3

Para la revisión de vida
- Nuestra experiencia de fe no puede quedarse en un reconocimiento frío y estático de Dios. La fe nos debe llevar a la conversión, a mejorar nuestra vida y nuestras actitudes, a concretar nuestra vivencia cristiana en obras, en generosidad, en solidaridad y en servicio a los demás. Cada uno de nosotros y cada comunidad ha de revisar su práctica de la misericordia -a la luz de Jesús- buscando testificar con la vida y las palabras la Novedad del Reino. Un paso ineludible es la constante "experiencia personal" de la misericordia del Padre; mendigarla, gustarla, compartirla... ¿Cómo experimento en mi vida la misericordia de Dios? ¿Qué significa convertirse?
 

Para la reunión de grupo
- La globalización neo-liberal está generando cada día más empobrecidos, excluidos y marginados. ¿Qué gestos de misericordia y justicia están revelando hoy el rostro del Dios de Jesús? ¿qué gestos faltan para que se manifieste ese Dios frente a tantas situaciones inhumanas?
- En el trabajo que realizamos como grupo o como comunidad. ¿quiénes están siendo los destinatarios del anuncio y la práctica de la misericordia? ¿quiénes deben serlo en primer lugar, viendo los destinatarios preferenciales del anuncio y la práctica de Jesús?.
- Hemos reducido la experiencia de la conversión a la práctica rutinaria del sacramento de la reconciliación. ¿Cómo estamos asumiendo en nuestra vida cristiana el compromiso del cambio y la conversión?
- Nuestra vida, ¿está llena de aquella compasión y amistad que nos hace llorar con quien llora y compartir la alegría del que se siente gozoso, o bien se limita simplemente a “solucionar problemas”?

Para la oración de los fieles
- Por cada uno de nosotros, para que encontremos en el camino de nuestra vida la presencia de Jesús que nos invita al cambio y la conversión.
- Por los empobrecidos, excluidos y marginados de nuestra sociedad, para que encuentren manos solidarias que les ayuden a buscar propuestas de cambio y transformación de su realidad.
- Por los sacerdotes, religiosos y religiosas, para que se decidan efectivamente a buscar estilos de vida más austeros como signo y compromiso con los pobres.
- Por toda la comunidad, para que en la Iglesia encuentre una casa donde vivir el perdón y la reconciliación.
- Por los que tienen la tarea y la responsabilidad de gobernar las naciones y manejar los recursos económicos, para que sean transparentes, honestos y leales en el compromiso que el pueblo ha puesto en sus manos.

Oración comunitaria
Te damos gracias Señor porque en Jesús nos has manifestado tu rostro amoroso de Padre Misericordioso. Te pedimos que nos ayudes a cambiar y a transformar nuestras vidas asumiendo actitudes verdaderas de conversión que se expresen en Justicia, Solidaridad y Amor con nuestros hermanos. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro...



 Lunes 5 de noviembre de 2007
 Silvia

 INICIO
Rm 11,29-36:  ¡Qué profunda es la riqueza y la sabiduría de Dios!
Salmo responsorial 68: Que me escuche, Señor, tu gran bondad.
Lc 14,12-14: Convida a tu mesa a los marginados

Las actitudes que Jesús propone como talante de vida, desafían las normas y preceptos de la sociedad. Especialmente aquellos acuerdos tácitos de los que nadie hace alarde pero que todos cumplen fielmente. Estos acuerdos se basan en el oportunismo, el clientelismo y el acaparamiento. Prácticas que en público son proscritas, pero que en secreto son reconocidas como caminos para alcanzar el “éxito”. Aquello que es repudiado en los grandes ideales sociales, es vivido con gran intensidad y aceptación en las prácticas cotidianas.

Jesús se opone radicalmente a estas prácticas. Para él, una sociedad basada en los favoritismos, las ventajas de los poderosos y el tráfico de influencias está irremediablemente condenada a perpetuar el dominio de los poderosos sobre los marginados. Esta situación provoca continuos enfrentamientos entre los diversos grupos y clases sociales, generando una permanente violencia que crece en forma desmedida.

La propuesta de Jesús comienza por romper con el modo de vida que impone la ideología vigente. Luego, se inicia un proceso de mentalización, concientización, de transformación del modo de pensar. A la par, se van modificando las prácticas cotidianas haciéndolas coherentes con el ideal propuesto. A partir de este punto, se comienza a edificar en comunidad un espacio alternativo donde los seres humanos pueden realmente ser humanos en todo el sentido de la palabra. La comunidad empieza a crear y re-crear nuevos hombres y mujeres dispuestos a vivir el reinado de Dios como alternativa al orden vigente.


 Martes 6 de noviembre de 2007
 Leonardo de Noblac

 INICIO
Rm 12,5-16: Somos un solo cuerpo en Cristo
Salmo responsorial 130: Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor.
Lucas 14,15-24: Anda a los caminos, y llena la casa de invitados

La parábola del banquete del reino muestra cómo los que están empeñados exclusivamente en sus negocios (“compré un terreno y tengo que examinarlo”), en el frenesí de su trabajo (“compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos”) o en la exclusividad del círculo familiar, no pueden entrar a participar plena y gozosamente en la vida comunitaria. Esta exige una disponibilidad generosa y la aspiración de construir algo más grande que los pequeños negocios y trabajos familiares.

Por estas razones, aquellos que están empeñados en sus propias preocupaciones sin mirar el horizonte de los pueblos, sin valorar las utopías históricas, no están aptos para participar del banquete del reino. Este necesita de una apertura a todos los seres humanos y a todos los ideales de humanización. Por esto los invitados son aquellos que realmente tienen esperanza histórica y confían en que pueden construir la nueva casa del Señor. Esta es un proyecto alternativo, un mundo donde no hay excluidos y donde lo importante no es la productividad ni el lucro, sino la máxima expresión de la creación: el ser humano.



 Miércoles 7 de noviembre de 2007
 Ernesto (-ina)

 INICIO
Rm 13,8-10: Amar es cumplir la Ley entera
Salmo responsorial 111: Dichoso el que se apiada y presta.
Lc 14,25-33: Las renuncias necesarias para ser discípulo de Jesús

El seguimiento de Jesús es como una piedra en el zapato. Nos hace detenernos en el camino y examinar qué es lo que no nos deja seguir. Nos obliga a pensar si el camino vale la pena, es el adecuado, es el ideal. Pues el seguimiento de Jesús tiene unas exigencias destinadas a liberar a los seres humanos de las cargas inútiles y excesivas. El seguimiento de Jesús prepara y exige absoluta libertad.

El evangelio de hoy nos recuerda las exigencias del seguimiento. Requerimientos que en alguna medida pueden “mortificar”, causar incomodidades, pero que tienen como fin ayudar al discípulo a estar disponible para seguir el camino de Jesús. La piedra en el zapato, esas singulares exigencias, no lo serán tales si se convierten en parte del estilo de vida del discípulo. Por eso, lo más oportuno es no llevar muchos zapatos para el camino, acumulando bienes innecesarios. Ni cargar con muchas bolsas, pues el bien más grande es Dios mismo. Ni llevar mucha compañía, pues en la comunidad de hermanos se encontrará la amistad y el apoyo. Viendo así las cosas, el camino se debe emprender en la más entera libertad, con los brazos abiertos para ir al encuentro del hermano, y con los pies descalzos para estar en el más cercano contacto con la realidad.




 Jueves 8 de noviembre de 2007
 Godofredo

 INICIO
Rm 14,7-12: En la vida y en la muerte somos del Señor
Salmo responsorial 26: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Lc 15,1-10: Alegría en el cielo por el pecador convertido

La ley de Israel estaba hecha para que el pueblo, luego de la liberación de Egipto, llegara a ser autónomo, equitativo y auténtico. Sin embargo, muchos se contentaban con la exaltación del cumplimiento de las normas más triviales. De esta manera, manipulaban la constitución social y política destinada a beneficiar al pueblo, sólo para unos intereses muy particulares.

La parábola con la que Jesús los encara, muestra cuál es la verdadera intención de Dios al ofrecer una Ley para su pueblo. El interés está dirigido decididamente a que la historia cambie y el pueblo viva. Dios quiere que el ser humano se salve de la injusticia y de la marginación. Por eso, el pastor sale en busca de la oveja extraviada, aquella que está excluida del rebaño. Se alegra de su presencia y festeja la integración de ella en el conjunto mayor. De igual manera, la mujer busca su moneda, porque sólo la unidad (10 monedas) es valiosa. Si falta una, el conjunto carece de valor.

Esta manera de pensar y actuar molestaba profundamente a los legalistas, que pensaban sólo en sus intereses individualistas y sectarios. Con su predicación Jesús les privaba del instrumento ideológico (su legalismo) con el que defendían su situación y sus deseos de no cambiar.




 Viernes 9 de noviembre de 2007
 Dedic. Basílica S. Juan de Letrán
 Teodoro

 INICIO
Ez 47,1-2.8-9.12: Habrá vida donde llega la corriente
Salmo responsorial 45: El Señor revela a las naciones su victoria.
1Co 3,9-11.16-17: Ustedes son templos de Dios
Jn 2, 13-22: La expulsión de los mercaderes del Templo

Jesús irrumpe en los patios exteriores del Templo y expulsa a todos los usureros (cambistas), especuladores (vendedores de ganado) y comerciantes. Estos traficantes explotaban sin el menor escrúpulo al pueblo ignorante vendiendo a precios súper elevados las ovejas, palomas y terneros que se ofrecían como sacrificios. El mismo Templo era el mayor símbolo de ostentación y lujo. Las paredes de los recintos interiores estaban cubiertas de láminas de oro puro; los ornamentos litúrgicos estaban hechos de metales preciosos, y las puertas, de maderas finas. Era motivo de orgullo nacional y expresión de la prosperidad de la dinastía sacerdotal.

Los discípulos interpretaron la expulsión de los mercaderes del Templo como un gesto inequívoco de fervor patriótico. Recordaron inmediatamente el salmo que dice “el celo por tu casa me devora”, y vieron en Jesús a un nuevo profeta Elías que purificaría por la fuerza la iniquidad de los gobernantes. Las autoridades reaccionan de otra manera. Airadas por el gesto de Jesús, le piden explicaciones. La pretensión de Jesús de denunciar la corrupción del sistema social y religioso era mal vista por sus contemporáneos. No comprendían cómo un simple campesino quería cambiar el estado de cosas, con una osadía, a su modo de ver, inconcebible.



 Sábado 10 de noviembre de 2007
 León Magno

 INICIO
Rm 16,3-9.16.22-27: Salúdense unos a otros con el beso santo
Salmo responsorial 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
Lc 16,9-15: Si con el dinero sucio no son de fiar, ¿quién les confiará el legítimo?

En la historia bíblica se puede ver un continuo enfrentamiento entre el Dios de la vida y otros dioses. El pueblo era muy dado a caer en la tentación de la idolatría. Esta consistía en tergiversar las verdaderas opciones, el plan de Dios, y amoldarlo a los propios caprichos. Para esto apelaban a dioses extranjeros que no les pusieran condiciones y que propiciaran prácticas violentas e injustas.

Por esto, cuando Jesús enfrenta a los fariseos no los acusa de idolatría por tener una escultura romana en sus casas. Los imputa de idolatría porque se han puesto al servicio del dinero, del dios “Manmón”, y han abandonado el servicio del Dios verdadero. El dios del dinero sólo persigue incrementar su poder a cualquier precio, a costa de lo que sea, lo que normalmente deriva en violencia, marginación o explotación de los demás. A quienes le rinden culto les ofrece la falsa creencia de tener todo asegurado en esta vida. Los convierte en opresores de sus hermanos y en astutas criaturas de las tinieblas. El Dios de la vida, por el contrario, muestra cómo el camino para la realización del ser humano pasa por la libertad de conciencia, la solidaridad con los hermanos y la búsqueda del bien común.