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AUTOR: Anónimo
 
AGENDA LATINOAMERICANA AÑO: 2010

Testigos de la Causa Ecológica


Chico MENDES

Brasil ha entendido a Chico Mendes sólo después de su muerte.

Nacido en la plantación de caucho Porto Rico, en Xapurí, a los nueve años, el niño Francisco Alves Mendes Filho se hizo trabajador del caucho: era su única opción, ya que le fue negada la oportunidad de estudiar. Hasta 1970, los dueños de la tierra de las plantaciones no permitían las escuelas. «Chico», apelativo de Francisco, sólo aprendió a leer a los 20 años de edad.

Se convirtió en un defensor de la selva y de los derechos de los trabajadores del caucho, organizándolos para proteger el ambiente, sus casas y familias contra la violencia y la destrucción de los -fazendeiros, y consiguió apoyo internacional. En 1976, inició una forma de resistencia llamada «empates», acciones colectivas para impedir (o -empatar) la acción de los peones encargados de la tala. Un grupo de cien a doscientos hombres, mujeres y niños se dirige pacíficamente a los campamentos y convence a los peones a abandonar las motosierras.

En octubre de 1985, lidera el I Encuentro Nacional de los trabajadores del caucho, cuando se creó el Consejo Nacional de los Seringueiros (CNS), del cual se convirtió en la principal referencia. A partir de entonces, la lucha de los caucheros, bajo su dirección, comienza a ganar repercusión nacional e internacional, principalmente con la propuesta de «Unión de los Pueblos de la Floresta», que busca unir los intereses de los indios y de los trabajadores del caucho en defensa de la floresta amazónica.

En 1987, Chico Mendes comienza a recibir la visita de miembros de la ONU, en Xapuri. Recibe premios y reconocimientos, nacionales e internacionales, como una de las personas más destacadas en aquel año en defensa de la ecología, como el premio -Global 500, de la ONU.

Durante 1988 continúa su lucha recorriendo regiones de Brasil, participando en seminarios, conferencias y congresos, denunciando la acción depredadora contra la selva y las acciones violentas de los -fazendeiros contra los trabajadores de Xapuri. Se realiza su gran sueño: la implantación de las primeras reservas extractivistas creadas en el Estado del Acre, además de conseguir la expropiación del Seringal Cachoeira, en Xapuri. A partir de entonces, aumentan las amenazas de muerte. El 22 de diciembre de 1988, Chico Mendes es asesinado en la puerta de su casa. Pero sus ideas e ideales no.

-CPT, Comisión Pastoral de la Tierra de Sur de Pará, Brasil

Dorothy STANG

Por qué mataron a Dorothy?

La respuesta está en el hecho de que hay en la Amazonia dos propuestas de desarrollo muy diferentes: la del agronegocio y la minería, que es excluyente y depredadora, y la de la conservación de la naturaleza y de la justicia social.

La política del agronegocio y de la minería viene destruyendo toda la región amazónica en una carrera suicida por el lucro: talando ilegalmente, incendiando la selva para plantar hierba, derribando la floresta más rica del mundo para plantar soja y abrir gigantescos cráteres en el corazón de la Amazonia para robar nuestros minerales.

Y al otro lado del río, entre los árboles, están aquellos que hacen frente a esa política de muerte y que están dispuestos a detener el avance del monstruo destructor y ayudar a la construcción de una Amazonia distinta: económicamente sostenible, socialmente justa y ecológicamente correcta.

La hermana Dorothy Stang formaba parte del movimiento popular. Creía que era posible vivir en paz con la floresta y obtener de ella el sustento digno para cada familia de la Amazonia, y tenía la firme convicción de que «la muerte de la floresta es el fin de nuestra vida».

La implantación del PDS (Proyecto de Desarrollo Sostenible) representaba, en la práctica, una reacción a la política del agronegocio y una seria amenaza a los lucrativos privilegios de los poderosos.

Los PDS estaban en medio del camino.

Por eso Dorothy fue cobardemente asesinada, el 12 de febrero de 2005, con nueve tiros, de los cuales tres fueron fatales y simbólicos: una bala alcanzó su cerebro, otra su corazón, y otra, sus vísceras. Quisieron eliminar su pensar, su sentir e su capacidad de engendrar de la pequeña, sencilla y anciana mujer.

Su cerebro, su corazón y su útero eran una amenaza para el modelo económico implantado en este país, especialmente en la Amazonia. Su lucha no acabó con su muerte, continúa viva, como dijo uno de los agricultores de Anapu: 

«Derribaron a la Hermana Dorothy,

pero su semilla no murió: ya ha brotado».

-Comité Dorothy Stang, Belém, PA, Brasil.

Fray Luiz Capio

Obispo de Barra, BA, Mrasil

Salvar un río, causa por la que arriesgar la vida

-El autor, obispo brasileño, se hizo mundialmente famoso por sus dos huelgas de hambre, de 11 y de 24 días, en 2005 y 2007, para detener el trasvase del Río São Francisco, y en defensa de la revitalización de su cuenca.

¿Qué mundo dejaremos a nuestros hijos y nietos?

«Dios perdona siempre. Los seres humanos sólo de vez en cuando. La naturaleza nunca». Si la agredimos, tarde o temprano ella dará su respuesta.

La vida no se improvisa. En cinco minutos tiramos al suelo un árbol centenario. Serán necesarios otros cien años para que tengamos un árbol semejante. Eso, si es que tenemos el cuidado de plantarlo.

Es cuestión de conciencia, de pertenencia. De saber que este planeta es nuestro hogar. Formamos parte de él. Nos ha sido entregado para vivir en él y cuidar de que sus riquezas se perpetúen y las generaciones futuras también puedan tenerlo lleno de vida.

El río São Francisco es el Padre y la Madre de todo un pueblo. Es quien garantiza el agua que millares de seres humanos beben, se alimentan de su pescado y comen los frutos de las tierras bañadas por sus aguas. El río São Francisco es el generador de vida para innumerables otras vidas. El «viejo Chico» no puede morir. De la vida del «viejo Chico», la vida de millones de otros seres.

Hay en Brasil ríos mucho mayores que el São Francisco. Pero lo que lo hace diferente es que recorre el semiárido brasileño, región de mucha falta de lluvia. Agua tenemos, con cierta abundancia, pero concentradas en algunos ríos y en la inmensa red de represas existentes. Necesitamos urgentemente distribuir esa agua concentrada, para las poblaciones dispersas de todo el semi-árido. Democratizar el agua es una tarea esencial para el mantenimiento de la vida, pues nadie puede quedar sin ella.

Si el Proyecto de trasvase de agua del río São Francisco tuviese como objetivo y meta la distribución del agua para las poblaciones dispersas, nosotros seríamos los primeros en estar de acuerdo con el proyecto. Lo apoyaríamos incondicionalmente. Pero la prioridad del Proyecto es dar seguridad hídrica para los grandes proyectos agroindustriales. Esa utilización del agua al servicio del negocio antes que para su función esencial, que es la de calmar la sed humana y animal, hace que el proyecto se vuelva anti-ético, pues invierte las prioridades en el uso del agua.

El río São Francisco imita al santo de su nombre. São Francisco nació de una familia acomodada. Cuando conoció el sufrimiento de los pobres de su tiempo, dejó la riqueza de la familia y fue con los pobres más pobres, que entonces eran los leprosos, y les dedicó toda su vida. El río São Francisco nace en la Serra da Canastra, en el sudoeste del Estado de Minas Gerais, una de las regiones más ricas de Brasil. Podría tomar la dirección del Este o del Sur, hacia regiones igualmente ricas. Pero no; da una curva y se dirige hacia el Nordeste. Se pone, todo entero, al servicio de los pobres del sertão brasileño. Imita al santo de su nombre. Por eso decimos: el río São Francisco es el padre y la madre de todo un pueblo y satisface sus necesidades vitales.

Río vivo - pueblo vivo. Río enfermo - pueblo enfermo. Río muerto - muerte de un pueblo. Ser pastor en los valles del São Francisco es garantizar vida, y vida abundante, a sus habitantes. Vida abundante para ellos significa vida abundante al «Viejo Chico».

Ante las innumerables agresiones causadas a nuestro río, agresiones que causan enfermedad y muerte, el pastor no puede mantenerse callado. Es su misión, y su deber, alzar su voz, esforzarse por garantizar la vida al río, de la que depende la vida del pueblo. Por eso, ante todas las amenazas de muerte causadas al río y al pueblo, el pastor se levanta, alza su voz arriesga su propia vida, pues «donde la razón se extingue, la locura es el camino». Para salvar al viejo Chico, para salvar la biodiversidad, salvar a los ribereños, salvar a los seres humanos, salvar al planeta, salvar la vida... merece la pena dar la propia vida. Vale la pena morir «para que tengan vida y la tengan en abundancia».

 

 

 


 



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