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AUTOR: Hernández, Juan Luis
 
AGENDA LATINOAMERICANA AÑO: 2010

200 años que preparan otro proyecto de sociedad

Bicentenario de la Independencia Latinoamericana

Juan Luis Hernández Avendaño


Hace doscientos años México se llamaba la -Nueva España y durante tres siglos sufrió el colonialismo y la esclavitud. Para la mayoría de la población, eso era normal y no podía ser de otro modo. El español era el Señor, los demás sus sirvientes. Dos curas de pueblo, Miguel Hidalgo y José María Morelos, con el estandarte de la Virgen de Guadalupe por delante, gritaron que la realidad podía y debía ser diferente. Iniciaron la lucha por la Independencia, es decir, la lucha para que el pueblo fuera sujeto de su propia historia, para que, dueño de su libertad, se gobernara a sí mismo, para que hubiese un proyecto de vida para los más posibles.

Hidalgo y Morelos fueron excomulgados y sus enemigos lograron ver sus cabezas colgadas para escarmiento de los demás. Sin embargo, la semilla estaba sembrada, y México vio la luz como nación independiente en 1821. La Independencia fue posible por la fuerza social del pueblo. Pero este anhelo de libertad y justicia para los pobres, para las mayorías desposeídas, para los sin tierra, se extendió por todo el Continente. En el Caribe, Centroamérica y Sudamérica grandes hombres y mujeres forjaron Independencias, pelearon para tener derechos y, sobre todo, para hacer naciones libres.

¿Qué es una nación? Una nación es «el yo colectivo», el «nosotros» que se une en pos de un sueño, de una utopía, de una lucha. Hace doscientos años las Independencias en Latinoamérica quisieron construir ese Nosotros que hoy llamamos Patria Grande, nuestra América mestiza e indígena. Hoy, ¿de qué queremos independizarnos? Hace doscientos años las Independencias fueron básicamente políticas. Hoy, ¿qué tipo de Independencias queremos para nuestros pueblos?

Hace doscientos años el conquistador se llevaba las riquezas de nuestra tierra, tenía a nuestros antepasados de esclavos y no creía que todos fuéramos hijos de Dios, hijos del mismo Padre que desea la igualdad y fraternidad entre todos. Hoy, ¿qué luchas de Independencia habrá que dar para resistir, pero sobre todo, para pugnar por un nuevo proyecto de sociedad?

Este año que celebramos el bicentenario del grito de Independencia mexicano, podemos recuperar ese espíritu libertario, identificando los nuevos gritos de Independencia del siglo XXI. Esos gritos podrían ser:

a) Independencia del capitalismo, voraz, esencialmente insolidario y antifraterno. Hoy la fuerza social del pueblo, el «Nosotros» desde Latinoamérica tiene en el capitalismo y sus secuelas neoliberales a un conquistador que se niega a dar vida a los débiles mientras insiste en generar cada vez más empobrecidos. Es preciso lanzar el grito de Independencia contra el capitalismo, modelo económico que tiene en el egoísmo y la avaricia a sus principios rectores. El grito de Independencia es fomentar e incrementar las redes de comercio justo, los trueques e intercambios de bienes y productos, el apoyo de las distintas formas de economía social y solidaria, el fomento de una economía basada en el desarrollo sostenible y la austeridad como modo de vida.

b) Independencia de las trasnacionales, rapaces, explotadoras e inhumanas. Los conquistadores de hoy vienen con nombres de marcas, se quieren llevar los muchos recursos que tiene nuestra tierra mestiza e indígena. Hoy el grito de Independencia es contra la depredación de las trasnacionales. La lucha por tener la tierra sigue siendo uno de los factores más importantes que da Independencia. Cuando el pueblo tiene la tierra es libre e independiente.

c) Independencia del colonialismo tecnológico y cultural. Nuestra América Latina es enormemente rica en cultura, identidad, tradiciones, solidaridades, expresiones simbólicas, artes, historia. Sin embargo, nuestra región está siempre inundada de nuevas tecnologías y propuestas culturales, principalmente de Estados Unidos, que buscan básicamente consumidores, que cifran el éxito en el tener y no en el ser para los demás, que desarrollan espiritualidades superficiales, que hacen individuos y no personas, autistas y no comprometidos sociales. Hoy el grito de Independencia es por fortalecer nuestra identidad mestiza e indígena, por hacer posible un proyecto de sociedad desde los intereses y la cultura de nuestras comunidades, nuestros barrios, nuestras naciones.

Pensemos en nuestras comunidades, grupos, asociaciones y movimientos. Qué otras Independencias necesitamos encabezar a doscientos años de aquéllas primeras luchas que nos heredaron Hidalgo, Morelos, Bolívar, San Martín y tantos desconocidos que creyeron que una Patria Grande era posible, que derribaron las mentalidades que pensaban que no era posible echar al conquistador, que vencieron al miedo de enfrentar a la Inquisición y sus torturas, que animaron a otros en su esperanza por tener un proyecto de sociedad distinto al que dominaba entonces? Hace doscientos años los libertadores conocidos y no conocidos pensaron que otro mundo era posible e hicieron las Independencias. Hoy sigamos la huella de los libertadores y conquistemos nuestras Independencias. Con la fuerza social de pueblo es posible.

Pero también en este 2010 celebramos los 100 años de la Revolución Mexicana, acontecimiento que echó por tierra una dictadura de 33 años, que hizo de la Constitución de 1917 la primera en garantizar derechos sociales a obreros y campesinos, que hizo de Emiliano Zapata y Pancho Villa a los representantes del pueblo que no quisieron el poder y terminaron traicionados por los que sólo querían el poder.

La Revolución Mexicana es Zapata diciendo «La tierra es de quien la trabaja» y enarbolando el lema «Tierra y Libertad». La Revolución es un millón de muertos que se levantaron contra los caciques, hacendados y terratenientes que, una vez más, eran los dueños absolutos de la tierra. La Revolución es ver a los Flores Magón impulsando el derecho a huelga y una jornada laboral de ocho horas diarias. La Revolución es el grito de «sufragio efectivo, no reelección». La Revolución es ver a los de Abajo cambiando las reglas injustas de la sociedad de entonces, es ver a los de Abajo siendo protagonistas en la construcción de un nuevo proyecto de sociedad.

Hace cien años los de Abajo hicieron la Revolución. Hoy, ¿quiénes están haciendo las nuevas Revoluciones? ¿Qué nuevas Revoluciones habrá que hacer? ¿Qué nuevas Revoluciones es preciso lanzar para este siglo XXI? Quizá podamos identificar dos importantes:

a) La Revolución contra el gobierno de los peores. Las democracias que llegaron a nuestros países luego de las dictaduras están degenerando en gobiernos municipales, regionales y nacionales de políticos corruptos, gansteriles, narcotraficantes. Políticos ignorantes que no tienen la más mínima noción del interés común y que sólo ven al gobierno como botín por repartir entre su familia y sus amigos. Es preciso hacer la Revolución para que la política sea revalorizada, la lucha cívica y ciudadana revitalizada, y sea el pueblo quien verdaderamente gobierne, sea con su contrapeso organizado, con el control y seguimiento de la agenda pública, con la movilización popular, con la resistencia activa en la creación de proyectos alternativos.

b) La Revolución contra la apatía y la desesperanza. A veces parece que el eje del mal, es decir, la impunidad, la violencia, el consumismo, el saqueo, la explotación de personas, no tiene fin y es más fuerte que nosotros. Vemos con frecuencia que nuestros vecinos, amigos o hermanos se cansan, se echan a un lado, se desesperan de tanta ignominia, de tanta apatía social. Es justo entonces que hagamos la Revolución. No hay nada más revolucionario que intentarlo una vez más, justo cuando todo se ha probado. El ser humano es el único que puede volver a empezar cuando ha fracasado anteriormente. La Revolución contra la apatía y la desesperanza es fundamental en tiempos donde luchar, resistir, crear proyectos de vida o es de locos o es de minorías escandalosas. Hagamos la Revolución del día a día, donde se juega minuto a minuto nuestra fuerza física y anímica, nuestro tesón o nuestra desidia.

¿Qué nuevas Revoluciones se identifican desde nuestra experiencia local? A 200 años de las luchas de Independencia y a 100 de la Revolución Mexicana, pareciera que nuestra Patria Grande, nuestra Latinoamérica, estuviera urgiendo nuevas Independencias y nuevas Revoluciones. Para los signos de los tiempos actuales, esas luchas están en tres trincheras. En la trinchera política es imprescindible el protagonismo del pueblo, sea como ciudadanos o como «yo colectivo». Se requiere más al pueblo en la calle, apropiándose de la vida pública. La segunda trinchera es el fomento del diálogo y la cultura de la paz frente a la violencia que se anida como cáncer en nuestras sociedades. La violencia es cada vez más «útil» para muchos sectores sociales. Será fundamental trabajar por la paz y la construcción de acuerdos entre diferentes. Finalmente, una trinchera más, podrá ser el trabajo cotidiano para repartir mejor la riqueza que tengamos, mucha o poca. «No concentres, distribuye», podría ser un lema para seguir fomentando la solidaridad y una mejor repartición de lo escaso en la región más desigual del mundo que es nuestra Patria Grande.

Independencia y Revolución. Anhelos sociales que habrá que seguir estimulando para construir otra sociedad, con posibilidades de ofrecer vida en abundancia, particularmente a los más pequeños.

 

Juan Luis Hernández Avendaño

Universidad Iberoamericana de Puebla, México

 

 


 



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